El Comercio

Los espeleólogos fallecidos serán repatriados en las próximas horas

vídeo

El ministro del Interior saluda a Juan Bolívar a su llegada ayer a España. / Foto: Efe | Vídeo: Atlas

  • A lo largo de la mañana las autoridades marroquíes han realizado las autopsias a los cadáveres con el fin de detallar la causa de la muerte

  • El único superviviente de la tragedia se recupera en Granada rodeado de su familia

  • Marruecos sostiene que los montañeros cometieron varios errores de cálculo

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha anunciado que en las próximas horas se procederá a repatriar los cuerpos de los dos espeleólogos fallecidos en Marruecos después de pasar seis días atrapados en un barranco.

Según ha detallado el jefe de la diplomacia, las autoridades marroquíes han realizado a lo largo de la mañana la autopsia a los cadáveres con el fin de detallar la causa de la muerte. Después los cuerpos serán trasladados a Casablanca, desde donde serán traídos a España en un avión comercial.

En España se encuentra ya el policía nacional Juan Bolívar Bueno, único superviviente del accidente, que está bien, aunque "cansado". Le rodea su familia, que cree que "lo va a superar todo y se va a recuperar pronto".

Así lo ha trasladado su madre, Encarnación Bueno, que se reencontró anoche con su hijo en Granada, de donde es originario y a donde se desplazó tras aterrizar en el aeródromo de Cuatro Vientos de Madrid procedente de Uarzazate (Marruecos) en un avión fletado por la Policía.

La madre dice que lo ha encontrado bien. "Físicamente está bien, y yo creo que de lo demás lo va a superar todo. Habla, se expresa y va a estar bien", ha señalado. De ánimo cree que también se encuentra bien. "Hay momentos, pero sí, pienso que sí, que se va a recuperar pronto", confía.

Dura experiencia

Sobre la dura experiencia vivida, aún no ha relatado nada de ella ni su madre, dice, le ha preguntado. "Cuando él pueda, ya hablará", indica Encarnación, que junto al resto de la familia y su novia están apoyando al joven, de 27 años.

Este agente de la escala básica de la Policía lleva unos tres años destinado en Madrid, aunque es originario de Granada, donde según su madre pasará unos días descansando sin que, al parecer, de momento tenga intención de hablar, señala Encarnación. "Cuando vuelva todo el grupo de Marruecos, además (los cuerpos) de Gustavo y José Antonio -los dos fallecidos en el accidente- se pondrá un portavoz y ya se verá", agrega.

Errores de cálculo

Los tres montañeros cometieron varios errores de cálculo, manifestaron fuentes oficiales marroquíes.

Zubir Bouhout, director del Centro Regional de Turismo de Uarzazate, y único responsable marroquí que hasta ahora se ha pronunciado sobre el accidente, deploró ante todo que los tres montañeros no calcularan bien las condiciones meteorológicas de la zona antes de adentrarse en ella.

Las condiciones meteorológicas en esta época del año se complican por las variaciones térmicas y la consistencia cambiante del abundante hielo que se encontraba en el Wandrass, considerado además como uno de los cañones más difíciles del país.

Aparte del factor meteorológico, Bouhout, contactado por teléfono por Efe, indicó también que el grupo de montañeros no contó ni siquiera con los servicios de una agencia de viajes especializada en rutas senderistas, que elige circuitos seguros y asume toda la responsabilidad en lo referente a la seguridad de los clientes.

"Si no deseaban pasar por una agencia de viajes -reflexionó Bouhout- al menos podrían haber contratado a un guía especializado de montaña, que aporta varias ventajas en una aventura de este tipo: conoce la zona al detalle, habla la lengua local y sabe cuáles son los senderos y los itinerarios seguros".

Hay otro factor que ha dificultado además la localización y ayuda a los escaladores: entraron en Marruecos por Tánger y se dirigieron al cañón sin pernoctar en ningún hotel, lo que dificultó poder encontrar su rastro cuando llegaron las primeras noticias del accidente, aseguró.

Finalmente -destacó Bouhout-, y pese a que ellos habían optado por realizar en solitario su aventura, la población local, la mejor conocedora del terreno del cañón y sus alrededores, fue de gran ayuda en las tareas de rescate, aunque no precisó de qué modo.

Para Bouhout, los montañeros se inclinaron hacia una "opción que no estuvo bien calculada" en una aventura que según él requería que se tomasen todas las precauciones necesarias porque "se trata de vidas humanas".