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Asturianos en la diáspora

«Es triste que las oportunidades estén fuera de nuestras fronteras»

«Es triste que las oportunidades estén fuera de nuestras fronteras»

El poleso Alberto Arcos vive y trabaja desde hace año y medio en Australia | «Quien no tenga responsabilidades y no tenga trabajo, que se vaya por el mundo y lo encontrará, es cuestión de ganas», afirma

M. F. ANTUÑAGIJÓN.

Dice que Australia le ha cambiado la vida. Alberto Arcos (Pola de Siero, 1984) puso la antípodas en su objetivo vital y la jugada, por el momento, le ha salido redonda. «Quería pegar el salto a a la otra parte del mundo ante la difícil situación laboral y en busca de un futuro mejor», introduce, antes de explicar que volar tan lejos fue una decisión meditada. Descartó Reino Unido, los países escandinavos y Canadá y se fue a un lugar «que lo tiene todo para hacer una vida increíble: buen tiempo, oportunidades laborales, buenas playas, naturaleza, cultura». El listado no se acaba ahí para este graduado en ADE por la Universidad de Oviedo con dos módulos superiores que estaba trabajando en banca hasta que vio que aquello no tenía mucho sentido: «Estaba cogiendo experiencia en algo que estaba cerca de desaparecer y antes de que me echaran me fui yo».

En Australia ha tenido once trabajos en menos de un año y el camino siempre ha ido más, a mejor, hacia adelante. «En la actualidad trabajo en varias escuelas con niños de entre cuatro y doce años en funciones de 'childcare' a través de la ciudad de Sidney, también en un restaurante próximo a la Opera House». Aún le queda recorrido para llegar a donde quiere, pero no duda de que lo conseguirá. «Tengo claro que estoy en el buen camino y dentro de poco me llegará la oportunidad del sector financiero porque ya he hecho entrevistas y sé qué tipo de perfil se busca», anota este poleso de 34 años que solo lamenta que a este lado de Pajares no abunden las ocasiones de mejorar. «Australia es un país increíble y es triste que las grandes oportunidades estén fuera de nuestras fronteras», anota.

El camino está siendo complejo y placentero. La complejidad radica en cogerle el punto al difícil inglés australiano; el placer, en las posibilidades de viaje que se le han abierto. «En los últimos meses he estado en Nueva Zelanda, Bali, Tailandia, Vietnam, Malasia y Singapur y en cuanto pueda me escaparé a Japón y Hawái», relata.

Vive además Alberto un momento dulce en el plano personal. Tiene pareja con quien compartir la vida y aunque Asturias está muy lejos, a 22 horas de viaje desde Sidney, la cercanía con la tierra se mantiene. «El pasado julio me dejé ver por las fiestas del Carmín y mis amigos me recibieron genial, me cuesta decir con palabras lo que sentí tras tanto tiempo fuera».

Siente, por el momento, que no hay billete de vuelta a corto plazo, que está feliz de seguir su periplo por el mundo. «Desde la distancia Asturias se ve preciosa como siempre, pero mi vida está en otro sitio ahora mismo», concluye. Anima también a otros a hacer el petate en busca de otra vida y de un futuro laboral. «Quien no tenga responsabilidades y no tenga trabajo que se vaya por el mundo y lo encontrará, solo hacen falta ganas», invita.