El asturiano que enseñó el culo a Arrimadas: «Fue una protesta política»

El asturiano que enseñó el culo a Arrimadas: «Fue una protesta política»
El saregano Sergio Álvarez ayer en el parque público Alfonso X de Pola de Siero. / Pablo Nosti

Sergio Álvarez aclara que es militante «de base» del PSOE y que lleva dos años desvinculado del partido, tras haber apoyado a Eduardo Madina, Susana Díaz y 'Josechu' Pérez

José Cezón
JOSÉ CEZÓNPola de Siero

Su trasero se ha convertido en el más famoso de España y su acción del pasado sábado durante la manifestación del Orgullo Gay en Madrid –cuando se bajó los pantalones y mostró el tafanario a la diputada Inés Arrimadas y el resto de la comitiva de Ciudadanos– ha desencadanado un aluvión de bromas, descalificaciones e insultos. El saregano Sergio Álvarez, de 34 años, se lo toma con humor y defiende su actuación: «Fue una protesta política para mostrar mi disconformidad con la actitud de Ciudadanos».

Este ingeniero técnico industrial considera que si la formación naranja no había firmado el manifiesto que se leyó en durante la fiesta del colectivo LGTBI «no es lógico que estén en la manifestación». Y subraya que ese manifiesto «condena los pactos con partidos de extrema derecha y homófobos». Apunta también que la pancarta de Ciudadanos «no tenía ninguna reivindicación, solo ponía 'Al orgullo vamos'».

Álvarez, quien también estudia Ciencias Políticas en la UNED y prepara oposiciones para la Administración, relata que el sábado se encontraba con un amigo presenciando la manifestación junto a la estatua de Velázquez, frente al Museo del Prado, cuando vieron los globos de Ciudadanos. Como su acompañante llevaba una falda escocesa, le sugirió acercarse hacia ellos «y sin insultar, da-yos la espalda y enseñar el culo a modo de protesta, pero, al final, acabé haciéndolo yo solu».

El saregano prosigue que, en ese momento, vinieron a arrollarlo, pero entre seis personas fueron incapaces de doblegar sus casi 140 kilos de peso. «Quedé trabau y no consiguieron tirame», asegura este hijo y sobrino de dos grandes campeones de deporte rural. «Púseme en posición de tiro con cuerda en honor a mi padre y mi tíu», bromea. Y añade: «Si no hubieran hecho eso, habría pasao más desapercibíu, pero lo que consiguieron fue dar más protagonismo». Y garantiza que en ningún momento se planteó ponerse a defecar, como se le acusó. Finalmente, regresó a su sitio y se subió los pantalones, aunque en el forcejeo le rompieron las gafas y aún luce algunos moratones en los brazos y una postilla en un codo.

Su comportamiento le ha valido duras reprimendas en las redes sociales por parte de varios dirigentes de Ciudadanos, entre ellos, Toni Cantó, Juan Carlos Girauta o Marcos de Quinto, al que denomina «el millonariu». Pero le hacen mucha gracia las acusaciones de que su acción estuvo teledirigida por el ministro Fernando Grande-Marlaska. «Ojalá lu conociera», afirma.

Álvarez es afiliado del PSOE desde el año 2002 y formó parte de la ejecutiva regional de las Juventudes Socialistas (2003-2007) y de la ejecutiva del PSOE de Sariego hasta 2017. Pero añade que lleva dos años «desligado del partido» y como simple «militante de base». Y confiesa que apoyó en las primarias federales y regionales a los tres derrotados: Eduardo Madina, Susana Díaz y José María Pérez, 'Josechu'. «Yo fui de Javier Fernández de toda la vida y mi última intervención fue en el congreso en el que ganó Adrián Barbón», afirma.

Su protesta escatológica ha provocado diferentes reacciones en su entorno. En el trabajo, se lo tomaron «de comedia». Su madre le dijo que verá los vídeos «cuando pase todo». Y en el partido nadie le ha censurado su comportamiento «de momento»: «Solo me llamaron pa preguntame si podíen pasar mi teléfono a medios que llamaben pa pedilu». Su pareja es el que peor ha llevado la situación, sobre todo, tras leer algunos comentarios en las redes. Álvarez reconoce que tan solo hubo un insulto que le dolió, que decía 'ojalá el sida haga su descarte natural'.

Pese a toda la polvareda política y mediática que ha levantado, el saregano lo tiene muy claro: «No me arrepiento y volvería a hacerlo y esta vez seguro que no sería yo solu, según mucha gente que me escribió. Y remata: «Si les de Femen enseñen los pechos de protesta, yo lo único que puedo enseñar ye el culo».