Los buzos recuperan el cadáver del joven ahogado en el río Nalón

Submarinistas de la Guardia Civil marcan con una boya el lugar donde fue localizado el cadáver. Abajo, Carlos Antonio Rosario./ DAMIÁN ARIENZA / E. C.
Submarinistas de la Guardia Civil marcan con una boya el lugar donde fue localizado el cadáver. Abajo, Carlos Antonio Rosario. / DAMIÁN ARIENZA / E. C.

La Guardia Civil encontró el cuerpo a cincuenta metros del lugar en el que Carlos Antonio Rosario se había zambullido, cerca del prau del Xiringüelu

J. F. GALÁNAVILÉS.

El amplio dispositivo de rescate desplegado para encontrar al joven que a media tarde del jueves desapareció cuando se bañaba en aguas del Nalón se cerró hacia las once de la mañana de ayer. Buceadores de la Guardia Civil localizaban el cadáver de Carlos Antonio Rosario en el lecho del río, a unos dos metros de profundidad y a unos cincuenta aguas abajo del lugar en el que se había zambullido, el entorno del embarcadero del club de piragüismo Los Cuervos, en el polígono de Salcedo, a las puertas de Pravia, no muy lejos de donde se celebra el Xiringüelu.

De nacionalidad dominicana, Carlos Antonio Rosario 'Bolo' tenía 33 años y residía en Avilés. Su cuerpo sin vida fue identificado por familiares, arropados por allegados habían seguido el operativo a pie de río. El cadáver fue trasladado el Instituto de Medicina Legal, donde se le practicará la autopsia. La investigación ha quedado en manos de la Guardia Civil.

El joven había acudido junto a unos amigos a pasar la soleada tarde a la ribera del río, a una zona que ya conocían. Hacia las seis y media de la tarde decidió darse un baño junto con un amigo y ya no regresó a tierra. Algunos testimonios indican que el joven con el que se bañaba le habría visto desaparecer bajo las aguas mientras que otros sostienen que sus amigos no se percataron de lo sucedido hasta que le echaron en falta. Ellos mismos iniciaron la búsqueda y hacia las 19.15 horas avisaron a Emergencias.

Los equipos de rescate se desplegaron con rapidez. Un helicóptero peinaba el cauce al tiempo que equipos de tierra recorrían ambas orillas, dispositivo que se mantuvo hasta que la noche obligó a interrumpir la búsqueda hasta la salida del sol, que se reanudó a las seis y media de la mañana. El esquema se mantuvo, batidas desde el aire y desde tierra, con el añadido de que un equipo del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil se sumó a las labores de búsqueda. Además, para facilitar la tarea las compuertas de los cuatro embalses del Nalón (El Furacón, Rioseco, Tanes y Valduno) permanecieron cerradas, con lo que el nivel del río era considerablemente menor que en el momento del accidente. Aun así, se apreciaba a simple vista que el agua bajaba con fuerza.

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Con lanchas de apoyo, los buzos buscaron especialmente en la zona central del río y los resultados no tardaron en llegar. «Fue relativamente sencillo», manifestó el teniente Junquera, de la Guardia Civil, responsable del operativo en el que también participaron personal de bomberos, Cruz Roja y Protección Civil. Tras marcar con una boya el lugar en el que había sido localizado, los buzos procedieron a izar el cadáver a una lancha que lo trasladó a tierra, al mismo embarcadero.«

«Desde hace unos años la corriente en esa zona del río es bastante fuerte. Antes la gente se bañaba aquí, pero ahora lo hace en la otra orilla. Allí el agua está más mansa», apuntaba un experimentado piragüista del club Los Cuervos.