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Carnaval en Avilés: Fusión musical en el desfile de escolinos

Fusión musical en el desfile de escolinos
Los pentagramas que daban la clave. / MARIETA

Lo integraron rockeros, tunos y folclóricas, además de grupos como ABBA y heavys como Angus Young

C. R.

Habían ensayado sus coreografías, pero el miedo escénico hizo ayer de las suyas y salvo los rockeros, que tenían fácil interpretar a los ídolos de sus padres, el resto de escolares que se caracterizaron de grupo o gremio musical se quedaron en blanco a la hora de mover caderas y agitar brazos. Que se lo pregunten si no a Erik Lozano Arias, uno de los múltiples miembros de ABBA, que si bien había sido instruido acerca de los grandes éxitos del grupo musical sueco, no supo (o no pudo o quiso) recrearlos a petición popular. Menos reticente fue su hermano mayor Iker, que caracterizado como uno de los miembros de Village People y sujetando el cartel del Colegio Público Palacio Valdés, enseguida se vio rodeado del resto de compinches de la banda con ganas de lanzarse a la interpretación. Era el calentamiento al desfile de escolinos que, desde la Plaza de España, bajó ayer por La Cámara y por Juan XXIII, hasta el Complejo Deportivo Avilés, donde los estaba esperando una gran fiesta y el grupo musical Dubbi Kids.

Catorce centros escolares -diez colegios, tres escuelas infantiles y un proyecto socioeducativo- volvieron a demostrar la versatilidad de una bolsa de basura, que fue tanto capa para los tunos como cinta-casette o instrumento musical. Encabezaron la comitiva, como es habituales, los más pequeños. Los niños de menos de tres años de las escuelas infantiles del Quirinal, La Magdalena y La Toba. Los primeros disfrazados de notas musicales, los segundos como maraqueros (aunque alguna madre confesaba que pensaba que iban de espantapájaros) y los de La Toba, de pentagramas. La guindilla venía justamente después, con los rockeros del proyecto socioeducativo Pequeño Espacios, que trabaja con alumnos de Los Campos, Las Vegas, Llaranes y La Carriona, encantados con sus atuendos, sus maquillajes y, sobre todo, sus guantes. No es raro que gritaran que Mari Luz Chávez, la educadora, «es la mejor».

Los colegios con la participación más numerosa, el Quirinal y el Enrique Alonso, abrieron y cerraron, respectivamente, el desfile. En el primero se dieron cita todos los estilos musicales y escolares como Irene Sánchez se confesaban «súper emocionadas» por el disfraz y el desfile, pero sobre todo «porque me tiren confeti», uno de los grandes atractivos de la fiesta. En el 'cole' de la avenida de Cervantes iban disfrazados de pianos porque, como explicó Yolanda Martínez, del AMPA, «queríamos algo vistoso y fácil de hacer», que además no costó nada a los socios porque repartieron el material de forma gratuita contando con tener la mayor participación posible. Parece que lo consiguieron.

También sencillez y economía buscaba el AMPA del Apolinar García Hevia con un disfraz colectivo de 'Por la fusión de la música' que, vino a ser, un mix de disfraces. En el caso de Andrea Gálvez Rionda, ataviada como una rockera, uno de los atuendos más repetidos y con el que ella se mostró muy contenta.

El colegio de Llaranes contó con cinco profesores, incluido su director, junto a los miembros del AMPA, que lucieron el disfraz de xilófono que el jueves habían paseado por las calles del barrio. Les seguía un pequeño grupo de tunos de La Carriona, mismo disfraz que eligió el colegio de Versalles con Andrea, Alba, Lucía y Nora luciendo capa y tocando pandereta, justo por delante de los pentagramas del Marcelo Gago y de los 'Monstruos de color' del Marcos del Torniello. Estas emociones, la alegría (amarillo), la tristeza (azul), el enfado (rojo), la tranquilidad (verde) y el miedo (negro), dejaron patente el impacto de este libro convertido en auténtica herramienta pedagógica.

Las cintas-casette del colegio Villalegre, que se llevaron con ellas a un vistoso dj, cerraron el desfile junto al citado Enrique Alonso. Una buena puesta en escena de un desfile que, entre alumnos y padres (madres, principalmente) juntó alrededor de un millar de personas.

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