Cointreau y Freixenet lo consiguieron en el Supremo

M. M. C. GIJÓN.

Parece que el conflicto judicial entre la Asociación de Sidra Asturiana y la empresa cántabra Sidra Somarroza puede tener un recorrido muy largo. Ya hubo casos similares, por disputas por modelos de botellas, pero no se solventaron de forma definitiva hasta su llegada al Tribunal Supremo. Así, el alto tribunal reconoció que la botella de Cointreau es una marca tridimensional internacional que no puede ser replicada sin autorización, algo que el titular del Juzgado de los Mercantil número 1 de Santander no considera que ocurra con la botella de sidra asturiana. El Supremo también falló a favor de Freixenet al considera que el cava elaborado por Codorníu en botella blanca esmerilada era un envase intrínseco de la marca Carta Nevada.

El juez cántabro reconoce en su sentencia que el uso de la botella 'molde de hierro' «pudo llevar a la identificación de la botella con el producto, es decir, con la sidra natural, pero jamás con un origen concreto. No se trata de una marca colectiva ni de garantía». El fallo apunta que si el dictamen fuera a favor de los lagareros asturianos «se estaría generando un derecho exclusivo a favor de la asociación a la utilización de una botella sobre la que no consta vigente ninguna protección inventiva, de utilidad o de diseño».

No están de acuerdo los lagareros, que defienden que, si bien el molde lo inventó Henry Ricketss en 1821 en Bristol, la fábrica gijonesa La Industria personalizó el modelo, en 1880, para una capacidad ligada a las medidas tradicionales de uso en Asturias. Desde 1981 la fabrica Saint Gobain-Vicasa.

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