Los usuarios se quejan de los nuevos horarios en el regreso del tren a Aller

El 'tamagochi' circulando por la recién arreglada vía en Cabañaquinta. / JUAN CARLOS ROMÁN
El 'tamagochi' circulando por la recién arreglada vía en Cabañaquinta. / JUAN CARLOS ROMÁN

La plataforma en defensa de la línea entre Baíña y Collanzo se queja de que las unidades 2900, apodadas «'tamagochis'», son lentas y pequeñas

ALEJANDRO FUENTE CABAÑAQUINTA.

Los trenes de la antigua Feve regresaron ayer al recorrido que vertebra todo el concejo de Aller, tal y como adelantó EL COMERCIO. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ejecutó en tiempo récord las obras de reposición del trazado en Cabañaquinta que fue arrastrado -unos 220 metros de longitud en total- por la riada del pasado mes de enero. Desde entonces, el servicio se vio interrumpido en la estación de Moreda hasta Collanzo y los viajeros tenían que hacer trasbordo en autobús. Pero los usuarios agrupados en la plataforma surgida en defensa de la línea hasta Baíña (en Mieres) no están del todo satisfechos. «Tenemos que agradecer a los operarios que han realizado estas obras el esfuerzo que han dedicado para adecuar el recorrido», afirma la portavoz del colectivo, Rosa Martínez. «Pero Renfe ha modificado los horarios para adaptarlos a los constantes retrasos que acumulan los convoyes de la serie 2900», los denominados 'tamagochis' de un solo vagón.

Desde la agrupación aseguran que estas unidades -son dos las que cubren esta línea sin electrificar- son muy lentas, no están preparadas para circular por un recorrido que registra una importante pendiente en sentido a Collanzo, sufren constantes averías que obligan a realizar trasbordos por carretera y, en ocasiones, no tienen capacidad para la cantidad de viajeros que soporta el recorrido. «Vamos a remitir una carta a la empresa pública para que adapte la regularidad de los servicios y que estos se puedan adaptar a las necesidades de los usuarios, ya que son muchos los que lo usan para hacer el cambio de línea en Ablaña (para coger el tren de ancho ibérico a Oviedo)», explica Martínez. La nueva organización solo deja cinco minutos para el cambio, lo que se considera es insuficiente y puede generar muchas molestias.

Desde el colectivo se señala también que hay una percepción generalizada de que se ha querido acabar la obra de la estructura ferroviaria en Cabañaquinta «de forma precipitada, para que esté en servicio justo antes de las elecciones». Y es que, aunque no se duda de que la apertura se haya realizado con total seguridad para los usuarios, hay remates que «a simple vista» se aprecia que están sin culminar.

Fueron las intensas lluvias registradas a principios de año las que produjeron el desbordamiento del río Aller y la socavación de varios tramos de plataforma de vía en esta línea de ancho métrico. Los puntos más afectados fueron en las inmediaciones de Cabañaquinta y Bustiello. El coste de las actuaciones necesarias para recuperar la vía ha superado los 1,6 millones de euros (sin IVA), aunque Adif ha conseguido terminar las obras casi un mes antes de lo previsto. Y es que en un primer momento el plazo de ejecución de esta actuación era de más de cuatro meses y medio.

En el peor momento

La riada dejó las vías literalmente en el aire tras llevarse la plataforma. El agua destrozó un tramo de 220 metros de longitud. También se vio afectada una parte de la carretera AS-112. La solución técnica ejecutada por las empresas contratadas contemplaba un refuerzo en hormigón para evitar daños futuros ante nuevas y más que probables crecidas del cauce. También se realizaron trabajos necesarios para la recuperación de las fincas afectadas y del cauce existente. Para ello, se procedió al desmontaje de vía y resto de instalaciones ferroviarias.

Estos daños en el recorrido llegaron en el peor momento posible; y es que los usuarios llevaban tiempo reclamando mejoras en el servicios -ante las constantes averías de los trenes- y se llegó a creer que los efectos de la riada iban a ser la puntilla a un servicio que, todavía, se teme que esté en peligro ante lo que se considera un abandono por parte de Feve.

La riada también causó graves daños en la calzada del corredor del Aller, la AS-112, a la altura de Moreda. Desde entonces hay un carril cortado y el tráfico se desvía por el centro urbano. El alcalde, David Moreno, indicó en su momento que la tramitación de la obra, que será de envergadura, se tramitaría por la vía convencional, descartando así una actuación de urgencia. Pero eso no quiere decir que no se esté trabajando en una pronta solución, apuntaba el regidor. Por el momento, se espera que los trabajos puedan dar comienzo a lo largo del próximo mes de junio y se calcula que alcancen un coste superior al millón de euros. No hay un plazo estimado para la ejecución.