El inglés que se encontró con los trenes de Asturias: «Es estúpido, chocante y de locos»

Andy Brabin, a punto de iniciar la ruta a Ferrol ayer a las 7.30. / E. C.
Andy Brabin, a punto de iniciar la ruta a Ferrol ayer a las 7.30. / E. C.

El inglés Andy Brabin recorre el mundo en tren y cree que aquí «lo dirigen funcionarios y políticos que no lo usan»

R. MUÑIZGIJÓN.

Se llama Andy Brabin, lleva 74 países vistos en tren y se propone recorrer cada kilómetro de vía que hay en Europa. El proyecto le embarcó en Feve esta semana, completando trayectos como Santander-Oviedo, Oviedo-San Esteban-Gijón-Laviana-Oviedo, y saliendo hacia Ferrol; una odisea en plena oleada de cancelaciones que explica con flema británica. «Los trenes son mejores de lo que esperaba y los baños y los convoyes estaban limpios», principia.

Hasta ahí las felicitaciones. Brabin se desplaza con billete de InterRail, lo que requiere su convalidación en las oficinas y organizarse las expediciones cuadrando horarios. «El suministro de información sobre Feve es chocante, es difícil encontrarla en internet, incluso para un experto», lamenta. Tal fue la situación que tuvo que lanzar por internet un aviso a sus lectores para que le ayudaran a localizar el siguiente convoy. «No hay horarios de mano impresos, ni mapas para dar a la gente», recrimina.

La semana pasada visitó Polonia y allí también encontró dos marcas comerciales del mismo propietario, PolRegio y InterCity National. Como en Asturias con Renfe y Feve «cada compañía da solo su información y mantiene su propia ventanilla. ¡Es de locos! En vez de competir juntas con el coche».

La oleada de cancelaciones le pilló en ruta. Ayer al embarcar a las 7.30 en Oviedo con dirección a El Ferrol ya iba mosqueado. El tren que salía era de tracción eléctrica y sabía que parte de la línea está sin catenaria. A mitad de camino descubrió que, de nuevo y pese a tener un billete de tren, tendría que hacer parte del recorrido en autobús. «Si lo hubieran avisado, habría salido directamente en autobús desde Oviedo», se lamentaba. Si la falta de información le remitía a Polonia, la cadena de supresiones le recuerda a su propio país: «En ciertas regiones tuvimos una experiencia similar los últimos dos años, con cancelaciones masivas que afortunadamente parecen estar resolviéndose».

Brabin asume que en largas distancias Feve no es competitivo con el coche o el autobús pero «eso también puede verse como una oportunidad. Los viajes lentos son ahora muy populares». Como apasionado al ferrocarril, se esfuerza en disfrutar de la experiencia, pero no oculta su conclusión: «Feve me ha parecido una oportunidad perdida, en tiempos de conciencia ambiental hay que apoyar los ferrocarriles, no ocultarlos. Es estúpido cómo se gestionan estos ferrocarriles. Parecen gestionarlos funcionarios políticos que no entienden el tren y probablmente nunca lo usan».