La Guardia Civil busca el arma homicida en la zona donde apareció el cadáver de Ardines

Camino cercano al punto donde apareció el cuerpo de Javier Ardines, en la parroquia de Belmonte de Pría. / NEL ACEBAL
Camino cercano al punto donde apareció el cuerpo de Javier Ardines, en la parroquia de Belmonte de Pría. / NEL ACEBAL

Las pesquisas llegan hoy a más fincas de Pría. En los últimos días se desbrozaron laterales de los caminos para facilitar la inspección de los agentes

G. P. / L. R. / O. S. LLANES.

Trece días después del crimen del edil llanisco Javier Ardines las pesquisas continúan en la zona donde apareció el cadáver, en la parroquia llanisca de Belmonte de Pría. El dispositivo, integrado por efectivos de la Comandancia de la Guardia Civil de Gijón que se hicieron cargo del caso desde un primer momento y agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) procedentes de Madrid que se sumaron la pasada semana, peina cada palmo en busca de cualquier pista que ayude a esclarecer lo sucedido en la madrugada del pasado 16 de agosto.

Una de las incógnitas de la investigación sigue siendo cuál fue el arma homicida, cuestión que la autopsia no ha ayudado a determinar. Sí sabe la Guardia Civil que se trata de un objeto contundente y romo. Localizar ese arma está siendo uno de los principales objetivos de los agentes, que ya la pasada semana rastrearon caminos adyacentes en busca de indicios. Según fuentes de la Benemérita, durante la jornada de hoy está previsto ampliar las pesquisas a más fincas de la zona, que serán objeto de una inspección ocular por parte de los agentes. Para facilitar las labores, en los últimos días se han realizado desbroces en áreas de interés, como laterales de los caminos.

En el caso de necesitar nuevas siegas, el Ayuntamiento de Llanes se ha puesto a disposición del instituto armado y tiene reservado un grupo de operarios que atenderán en «pocos minutos» la solicitud, indican desde el equipo de gobierno. Ya la pasada semana fue desbrozado un descampado ubicado a escasa distancia del camino de Belmonte de Pría, donde están depositadas vallas similares a las que se utilizaron para tender la emboscada a Ardines. No obstante, está por determinar la procedencia de las tres vallas usadas para cerrar el paso al vehículo del concejal. La semana previa a su muerte, Javier Ardines ya había comentado en su seno familiar que se había topado con una barrera cerrándole el paso, un hecho que hace sospechar a su entorno que fue un primer tanteo para ver su reacción.

Declaración de vecinos

En paralelo al rastreo por la zona de Belmonte de Pría, los agentes continúan tomando declaración a vecinos y allegados. Uno de los testimonios recabados hasta la fecha revela que, en torno a las seis de la mañana del 16 de agosto, unos gritos despertaron a los residentes de una de las viviendas próximas a la zona donde fue atacado Ardines. Dos horas más tarde, su cuerpo aparecía tendido sobre el asfalto del camino que conduce a varias casas, entre ellas la suya propia. El cadáver, con tres golpes en nuca, cara y frente, se encontraba a unos 150 metros de su domicilio, frente a las entradas de dos chalés, y a escasa distancia de su furgoneta, que permanecía arrancada y con la puerta del conductor abierta.

Una de las líneas de investigación apunta a que el crimen lo pudieron cometer varias personas. Se mantienen abiertas también dos hipótesis, que se trate de un problema derivado de su labor política o que esté relacionado con su ámbito personal. A la par se analizan también las huellas y restos biológicos hallados, así como las antenas de telefonía para identificar los móviles que estuvieron en la zona aquella noche.