Preparados para el Líbano

Una parte de la escuadra de Gastadores en el patio. /
Una parte de la escuadra de Gastadores en el patio.

Doscientos militares de Cabo Noval viajarán en noviembre en una misión de paz | El batallón Toledo estará durante seis meses prestando auxilio médico y evitando hostilidades entre libaneses e israelíes

VÍCTOR TREVIÑO GIJÓN.

«Con ilusión y responsabilidad». Así se sienten los aproximadamente doscientos militares del Grupo Táctico Toledo -constituido sobre la base de su homónimo batallón- que a mediados de noviembre partirán al Líbano para participar en una misión internacional de la Organización de las Naciones Unidas. Allí, la Brigada Brilat Galicia VII, de la que forma parte este batallón, se establecerá durante seis meses para completar misiones de paz.

Antes de hacer las maletas para viajar hacia Oriente Próximo los integrantes de este grupo militar ultiman los detalles y preparan todo el material desde su base de Cabo Noval. Desde allí pondrán rumbo a Pontevedra, donde este lunes comenzarán unas jornadas de concentración para «conocer y convivir» con sus futuros compañeros en territorio asiático. «En Pontevedra nos reunimos todos durante unos días para conocernos más en detalle», explica el teniente coronel David Cuesta. Ingenieros, médicos, personal de logística, mecánicos... un amplio grupo que forma el «equipo del Líbano», el elegido para participar en esta misión internacional, cuyo principal cometido es evitar hostilidades entre israelíes y libaneses. «Cualquier problema que ocurra y que pueda desestabilizar la zona nos obligará a reaccionar», sostiene Cuesta.

La misión a la que se enfrenta ahora parte del Batallón Toledo llega después de cinco años sin actividades lejos del país. «Llevábamos varios años sin una salida. Normalmente se sucedían cada dos o tres años», explica Cuesta. Sin embargo, es ahora, cinco años después de viajar por última vez a Afganistán, cuando un nuevo grupo vuelve a cruzar la frontera.
La misión a la que se enfrenta ahora parte del Batallón Toledo llega después de cinco años sin actividades lejos del país. «Llevábamos varios años sin una salida. Normalmente se sucedían cada dos o tres años», explica Cuesta. Sin embargo, es ahora, cinco años después de viajar por última vez a Afganistán, cuando un nuevo grupo vuelve a cruzar la frontera. / INMANOL RIMADA

Ahora, los esfuerzos se centran en pulir los últimos detalles para que nada falle en las maniobra en territorio libanés. Así, esta última semana los militares han trabajado en completar las labores de logística y mantenimiento para que el material esté también preparado de cara al viaje. Los vehículos son parte fundamental en el día a día. Por eso, destaca el teniente coronel Cuesta, «es tan importante completar satisfactoriamente las operaciones de entrenamiento previas».

La asistencia sanitaria cobra también especial importancia en las labores internacionales. La mejor preparación médico sanitaria es vital en posibles escenarios con heridos. En palabras de Cuesta, «es importante controlar maniobras fundamentales como los primeros auxilios o las de recuperación cardiopulmonar». En definitiva, tratar de asistir de la mejor manera a los necesitados.

La misión a la que se enfrenta ahora parte del Batallón Toledo llega después de cinco años sin actividades lejos del país. «Llevábamos varios años sin una salida. Normalmente se sucedían cada dos o tres años», explica Cuesta. Sin embargo, es ahora, cinco años después de viajar por última vez a Afganistán, cuando un nuevo grupo vuelve a cruzar la frontera.

El teniente Ivorra en el cuartel Cabo Noval.
El teniente Ivorra en el cuartel Cabo Noval. / INMANOL RIMADA

«La familia lo pasa mal»

El decir adiós a la familia es una de las partes más difíciles de cada misión. «Estar separado de tu familia durante estos seis meses es la peor parte», explica el teniente Queipo, que también reconoce que, aunque para ellos tampoco es fácil, «después nosotros estamos concentrados en nuestro día a día y no nos llegamos a dar cuenta realmente de cuánto nos echan de menos». A pesar de ello, Queipo reconoce que el Ejército «pone a nuestra disposición los medios necesarios para establecer contacto para poder tranquilizar a nuestras familias».

Cada misión internacional es también un motivo de ilusión. Según desvela, «todo militar entra en el Ejército con la idea de poder participar en cualquier misión de paz internacional».

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Para el capitán Daniel González este viaje es también «un reto profesional». Una misión como esta, asegura, «es lo más exigente a lo que te puedes enfrentar en el Ejército y verse capacitado para afrontarlo motiva mucho». Igual que Queipo, también confiesa lo mucho que le cuesta despedirse de los suyos. Son esos días previos a la marcha cuándo peor lo pasan unos y otros: «A medida que se va acercando la fecha de partida nuestras familias se empiezan a preocupar más», dice. Estos días intenta mantenerse ocupado para no pensar en el momento del adiós para después «empezar a descontar los días que quedan para la vuelta».

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