La muerte de un ciclista en la Senda del Oso genera polémica

Un ciclista, en el punto en el que se precipitó el hombre./PABLO LORENZANA
Un ciclista, en el punto en el que se precipitó el hombre. / PABLO LORENZANA

J. M. D., de 60 años y vecino de Valladolid, se apoyó en una valla que cedió y cayó de una altura de ocho metros | Vecinos y empresarios consideran «el mantenimiento de la senda es nulo»

O. SUÁREZGIJÓN.

Tragedia en la Senda del Oso. Un vecino de Valladolid de 60 años, J. M. D., falleció al mediodía de ayer al caer por una pendiente de unos ocho metros al ceder la barandilla en la que se apoyó mientras circulaba en bicicleta. El cuerpo quedó tendido sobre la carretera AS-228, que une Trubia y el Puerto de Ventana, mientras que la bici permanecía en la ladera de la montaña, detenida por un árbol.

El fatídico accidente tuvo lugar pocos minutos después de las doce del mediodía. Un testigo alertó a los servicios de emergencia al ver que un hombre yacía en la calzada. De forma inicial los datos apuntaban a que podría haber sufrido un siniestro de tráfico. Cuando los agentes de la Guardia Civil se personaron en el lugar comprobaron que se había precipitado desde la Senda del Oso. Los servicios médicos solo pudieron confirmar la defunción del ciclista. Sufrió lesiones craneoencefálicas de extrema gravedad que le provocaron la muerte en el acto.

Los restos mortales de la víctima fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal, en Oviedo, con el objeto de hacerle la autopsia. J. M. D. se había desplazado a Asturias para disfrutar de unos días de vacaciones y estaba alojado en una casa rural de Teverga.

«Vimos pasar un coche de la Guardia Civil con las sirenas y creímos al principio que era un accidente de tráfico, cuando nos enteramos de lo que había pasado nos quedamos muy impactados...», explicaba Miguel Ángel Antón, también vecino de Valladolid, como la víctima.

El accidente conmocionó a los senderistas y a los empresarios y trabajadores de los muchos negocios orientados al turismo en los concejos de Proaza, Teverga, Quirós y Santo Adriano, por los que discurre la conocida y transitada senda.

«Mantenimiento deficiente»

No es la primera vez que el camino es escenario de siniestros con nefastas consecuencias. En 2005 una turista segoviana falleció en unas circunstancias similares tras precipitarse por un terraplén de unos diez metros al ceder la barandilla en la que se había apoyado. Cinco años después, el juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Oviedo condenó a la Mancomunidad de los Valles del Oso al pago de una indemnización de 139.750,41 euros «por el deficiente estado de la barandilla» que desencadenó el siniestro.

Los vecinos y empresarios de la zona consideran que «el mantenimiento de la senda sigue siendo nulo». «Está completamente dejado, no hay barandillas, colocan cintas para que los usuarios tengan cuidado y las vallas que hay están en una condiciones pésimas», lamentan. La Guardia Civil ha abierto una investigación para esclarecer este último accidente.