«Con el pago del Principado por las vacas sacrificadas solo podría comprar la mitad»

Juan Ramón Huerta, limpiando la cuadra donde residen parte de sus animales. Ha perdido trece vacas en ocho meses por culpa de la tuberculosis bovina. :: Nel acebal/
Juan Ramón Huerta, limpiando la cuadra donde residen parte de sus animales. Ha perdido trece vacas en ocho meses por culpa de la tuberculosis bovina. :: Nel acebal

Los ganaderos de Parres piden a la administración más ayudas para combatir la tuberculosis bovina

SHEILA VACALlanes

Parres es el concejo más castigado por culpa de la tuberculosis bovina. Los ganaderos de este área de la comarca oriental han visto como en cuatro años el foco de la enfermedad se ha ensañado con sus reses, pero el problema de todo esto radica en que aún no se sabe cuál es el verdadero causante del contagio de los animales. Lo que está claro es que durante el pasado 2014 fueron sacrificadas 269 reses, de las cuales 187 correspondieron a un vacío sanitario, es decir, pertenecían a una misma cuadra y el resto de ellas a diferentes ganaderías de pueblos parragueses. Los ganaderos están verdaderamente preocupados por la tuberculina porque al perder sus vacas, pierden también la fuente principal de sus ingresos familiares.

La tuberculosis bovina es una enfermedad de la que los animales se contagian con la respiración o el contacto, por lo que su transmisión en zonas de terrenos comunales donde las reses de diferentes explotaciones pastan juntas es relativamente sencilla. La inquietud de estos trabajadores del campo, que se dejó sentir durante la reunión celebrada con representantes de la Consejería de Agroganadería, es descubrir la causa por la que se contagian sus animales y el incesante goteo permanente de casos de tuberculosis bovina que se llevan dando en el concejo desde 2011. Aunque ellos lo tienen claro: viene de la fauna salvaje, tejones, jabalíes o gamos. Los ganaderos pidieron hace semanas una reunión con responsables de la Consejería, pues consideraban que «no tenemos ninguna información», con respecto a las pruebas que se estuvieron llevando a cabo en las correspondientes zonas afectadas. La tuvieron, pero salieron del encuentro con un sabor agridulce al no haber recibido una respuesta esclarecedora.

13 animales en 8 meses

En los años que lleva como ganadero, Juan Ramón Huerta no había tenido ningún problema con sus reses. Hasta mayo del pasado año. Fue entonces cuando en un registro sanitario, varios de sus animales dieron positivo en el cultivo correspondiente. Como consecuencia de la tuberculosis bovina perdió un total de 13 vacas, 2 en mayo, 8 en julio y otras 3 en diciembre. Explica este parragués de Fíos que cuando la Consejería descubrió en su finca que los animales estaban contagiados siguió «el protocolo al pie de la letra», pero a los pocos meses, volvió a aparecer. Juan Ramón es trashumante, es decir, que sus vacas se mueven desde las dehesas de invierno a las de verano, y viceversa. Entiende por ello que siguiendo las indicaciones protocolarias y al compartir escenario sus animales con otros como gamos, tejones o jabalíes, esa es la causa de la enfermedad.

«Queremos que la Administración ponga más ayudas a los ganaderos que dependemos de nuestros animales para salir adelante. Matando vacas no sacamos dinero», sostenía este afectado. Una vez que las reses son llevadas al matadero porque padecen la enfermedad, éstas pasan a venderse como carne. «Dicen que vivas no pueden estar, por eso las llevan al macelo para sacarles la sangre que es donde está el virus y una vez ahí, pues puede comerse, según explican los técnicos», comenta Huerta.

Sin salir de la cuadra

Ricardo Sánchez y su hijo Carlos tienen en la localidad parraguesa de Huexes alrededor de 130 vacas lecheras. Las tienen dentro de la cuadra y no «salen para nada». El motivo es que ya tuvieron una mala experiencia hace aproximadamente dos años y medio. Entonces, 15 de sus reses dieron positivo a la enfermedad en una análisis. «Decidí que era mejor acabar con todas porque quizá las que no diesen positivo en ese momento lo iban a hacer al cabo de un tiempo. Así que pasé de 110 vacas a cero», comenta este ganadero. Desde entonces las nuevas reses no salen a pastar como sí lo hacen otras y «por eso estoy seguro de que es la fauna salvaje la culpable de que las vacas contraigan la enfermedad», insiste.

El Principado otorga a los ganaderos una ayuda cuando se producen estos casos de contagio donde los animales acaban siendo sacrificados, una ayuda que varía en función de la edad del animal y no llega a cubrir el coste completo de la res. «Porque nosotros tenemos un seguro que sino... Con el dinero que nos dieron desde la Consejería hubiésemos comprado la mitad de las vacas», indica Sánchez.

Existe un gran descontento por parte de los ganaderos parragueses pues urgen una solución que saque a la palestra a los verdaderos culpables de que el foco se extienda como un simple catarro en un colegio. Por su parte, la directora general de Ganadería, Rosa Urdiales, indicó durante su reunión con los profesionales parragueses que las «pruebas que tenemos sobre la mesa no nos permiten decir que sea la fauna salvaje la causa de contagio del ganado bovino». Lo hizo tras anunciar que durante 2014 en Asturias se tomaron muestras de 140 jabalíes, 54 de ellos en Parres, dando resultados positivos a la enfermedad en dos casos. En cuanto a los tejones, Urdiales apuntó que, durante 2014 se hicieron pruebas a 53 tejones, 17 de ellas en el concejo parragués, dando cero positivos.

De Francia y sin control

Afortunadamente Juan Antonio Tamés, vecino de Cuadroveña, tiene a sus vacas cien por cien sanas. Pero en un tiempo atrás no fue así, hace once años la brucelosis bovina atacó a su producción, una enfermedad que produce abortos, retención de placenta y producción de crías débiles. «La administración tiene que tomar parte y dar ayudas a los ganaderos porque necesitamos las vacas para poder vivir. Es necesario que den más apoyo a los afectados», indica.

Considera que las indemnizaciones no son suficientes para paliar los daños y duda del reservorio de la tuberculina en Parres. «¿Qué fue antes el huevo o la gallina? Aquí en Asturias se metieron muchas vacas de Francia sin ningún tipo de control porque en aquel entonces la legislación no lo exigía. No tengo en nada en contra de la Administración, pero hay que ser conscientes de que llevar a cabo una serie de planes de mejora acorde con los pagos, que es lo que necesitan los trabajadores del campo», subraya.

Intensificar el control sobre la fauna salvaje fue la principal conclusión obtenida en la reunión celebrada esta semana. «Es la primera vez que se hace un estudio correspondiente a la fauna salvaje», apuntaba Urdiales. Por el momento, lo que se sabe a ciencia cierta es que habrá más controles. «Haremos una prueba de tuberculina en unas 50 explotaciones ganaderas que podrían estar afectadas en primavera, sobre el mes de abril, antes de que salgan a los pastos», añadió la responsable de las campañas de saneamiento ganadero del Principado, Fernanda Fernández.