'Decibelios' vive ahora en un hotel

Adrián Arduengo, ayer con el gallo 'Decibelios' en el hotel Santa Cruz de Cangas de Onís. / XUAN CUETO
Adrián Arduengo, ayer con el gallo 'Decibelios' en el hotel Santa Cruz de Cangas de Onís. / XUAN CUETO

El gallo por el que se pagaron 650 euros en Soto de Cangas enfrentó a su dueño con el propietario de unos alojamientos turísticos hace meses por el ruedo que hacía este y otros animales

G. POMARADACANGAS DE ONÍS.

La vida es una constante sucesión de giros del destino, incluso para los gallos. Prueba de ello es 'Decibelios', uno de los ejemplares que enfrentó a su propietario, Fernando Villarroel, con el responsable de unos alojamientos turísticos molesto por el canto de los animales. El incidente vivido en la localidad de Soto de Cangas se extendió rápidamente por la comarca, la región y todo el país en un debate sobre la convivencia entre el turismo y el mundo rural. Decididos a alejar malos rollos del pueblo, los vecinos se lo han tomado con humor y este mismo sábado subastaban en las fiestas de Santa Lucía al famoso ejemplar, por el cual llegó a desembolsar Adrián Arduengo 650 euros. La« gracia» de la historia, cuenta el nuevo propietario, «es que lo compró otro hostelero», pues es gerente del hotel Santa Cruz de Cangas de Onís. Ayer mismo, 'Decibelios' llegaba al céntrico establecimiento, si bien los planes para el ave lo sitúan en un entorno más natural, en los alojamientos Camín de Pelayo que la misma familia de empresarios turísticos regenta en Las Rozas. «Allí ya tenemos gallinas, habría que ponerlo en situación y probarlo una semana, a ver lo que canta», cuenta Arduengo. De no resultar el experimento, el otro escenario que se plantea para 'Decibelios' es el de la cazuela, una pérdida al tratarse de un «gallo guapo».

El animal de la discordia cuenta a su favor con una clientela que hasta la fecha no ha puesto reparo a la presencia de la decena de gallinas en el entorno de los alojamientos. «Nunca tuvimos quejas, están sueltas por el prau y no pasa nada», cuenta Arduengo, que considera que al empresario de Soto de Cangas que presentó la queja «se le fue un poco de las manos».

Acostumbrado a vivir con otros tres gallos, a 'Decibelios' le aguarda además la novedad de pasar a ser el único del corral. «Nunca habíamos tenido gallo», cuenta el gerente, al que no le pesa haber desembolsado los 650 euros. «Lo hice por colaborar con el pueblo y también por darle un poco de nombre al hotel», explica. La idea, abunda, «surgió sobre la marcha, no esperaba pagar tanto, pero entré en el pique porque tenía ganas de llevarlo». Ahora le toca a 'Decibelios' demostrar que la inversión ha compensado y que puede ser un despertador moderado.

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