«No pedimos que la carretera del Pontón sea una autopista, solo seguridad»

La pala excavadora, este viernes, en el argayo que corta la carretera del Pontón. / FOTOS: NEL ACEBAL
La pala excavadora, este viernes, en el argayo que corta la carretera del Pontón. / FOTOS: NEL ACEBAL

Vecinos y usuarios de la N-625 urgen obras como ensanchar la vía. Tras los últimos argayos, la nacional permanece cortada en dos puntos

GLORIA POMARADA

Los daños provocados por el último temporal en la Nacional 625 han contribuido a aumentar el malestar de conductores y vecinos, ya de por sí indignados por lo que consideran un «abandono» de la vía que comunica Asturias con la Meseta por el puerto del Pontón. Los problemas comenzaban el lunes, cuando cuatro desprendimientos en un tramo de 170 metros a la entrada de Camporriondi obligaron a cortar el carril en dirección León. Con ese primer cierre quedaba también suspendido el paso de vehículos pesados a toda la vía, dada la estrechez del carril habilitado. Apenas veinticuatro horas más tarde, pasado el mediodía del martes, la situación se agravaba: un argayo de rocas en el límite entre ambas comunidades, pasado el túnel de Regaldín, dejaba incomunicados a los vecinos de uno y otro lado. Tuvieron que pasar tres días hasta que la maquinaria comenzase a trabajar en la zona, una labor que continúa este fin de semana con el objetivo de despejar la vía «el lunes o el martes», según la empresa responsable de la obra. Las toneladas de roca sobre la N-625 dejan imágenes como estudiantes sajambriegos del IES Rey Pelayo cruzando a pie, maleta en mano, para volver a sus casas o repartidores pasando la mercancía al otro lado del argayo.

Las pasadas semanas llovió en abundancia, pero en Amieva, Ponga y Oseja de Sajambre lo hizo sobre mojado. Como principales usuarios de la carretera que también les comunica con Cangas de Onís y Arriondas, los vecinos vienen reclamando desde hace décadas mejoras en la infraestructura, desde el ensanchamiento de la vía en varios puntos a medidas de protección contra el desprendimiento de rocas. «No pedimos una autopista, solo que se ensanche en algún sitio porque hay tramos que no cruzan ni dos coches», resume desde Ponga Julia Vidarte, del bar La Huera, sobre el sentir de los conductores. En el mismo punto coincide el también pongueto Eduardo Rivero, quien indica que «la carretera es un peligro. Cuando pasa algo ponen conos y hasta luego, así pasan meses», critica.

Desde Amieva, el vecino de Camporriondi Miguel Torices también echa en falta más conservación viaria. «No la miran y cuando pasa algo es cuando nos damos cuenta. Hay sitios sin quitamiedos con pendientes de 25 metros y eso vale cuatro perres», censura. Ana Labra, repartidora de la panadería Santillán, es otra de las habituales de la N-625 que padece sus riesgos. «Es un problema con la lluvia», cuenta. También Santiago Suárez, taxista del concejo, conoce bien sus peligros: «Ahora pasó lo de la riada, pero hay problemas cada poco. Llevamos tiempo pidiendo que ensanchen hasta Riaño. Para hacer 56 kilómetros tardas hora y media», dice. Suárez tira además de historia y afirma que la carretera «está como estaba en 1905, cuando se terminó, a no ser el ensanche de Pervís».

La carretera es también lugar habitual de paso de camiones, especialmente ganaderos. Los episodios del lunes y el martes afectaron de pleno al transportista cangués Luis Vega, cuya carga de forraje quedó atrapada entre ambos argayos. El lunes no pudo llegar a Cangas de Onís por el desprendimiento en Camporriondi y el martes no pudo dar marcha atrás hacia vías alternativas a través de León. «Veníamos cargados a las tres de la tarde y ya había sido antes, pero nadie avisó», afea. La solución adoptada fue cambiar las pacas de hierba del remolque a vehículos más pequeños. Sobre el estado general de la N-625, Vega reconoce que «está muy mal», pero no confía en que «vayan a hacer nada».

Promesa de los partidos

La desconfianza de usuarios y vecinos se basa en años de promesas incumplidas por los sucesivos gobiernos nacionales. Sin ir más lejos, el pasado, año aún con Rajoy como presidente, los populares señalaban -a preguntas de Foro- que las obras no eran prioritarias al no contar la vía a su paso por los Beyos con tramos de concentración de accidentes y ser la intensidad del tráfico inferior a 600 vehículos diarios. Apenas dos semanas antes de que la moción de censura del PSOE triunfase y Pedro Sánchez llegase a la Moncloa, diputados socialistas de Asturias y León anunciaban que presentarían una proposición no de ley en el Congreso para acometer una «reforma integral» de la N-625. Los parlamentarios del PSOE recordaban entonces «las escasas o nulas actuaciones de mantenimiento y conservación» ejecutadas con los populares. Sin embargo, los primeros presupuestos de Sánchez contemplan apenas 422.000 para mejorar la seguridad en la nacional a su paso por Asturias, una partida destinada a intersecciones y compartida con otras cuatro carreteras, la A-64, A-66, N-630 y N-634. Para la vertiente leonesa están consignados 100.000 euros para un tramo de 44 kilómetros entre Cistierna y Mansilla de las Mulas, orientado a «acondicionamiento y variantes», recogen las cuentas de 2019.