El 'Braemar' regresa a Avilés

El 'Braemar' atracó, como suele ser habitual, en el muelle de San Agustín, junto al Niemeyer. / FOTOS: MARIETA
El 'Braemar' atracó, como suele ser habitual, en el muelle de San Agustín, junto al Niemeyer. / FOTOS: MARIETA

Cientos de cruceristas aprovechan el buen tiempo para visitar la ciudad | Los turistas, en su mayoría ingleses, destacaron la «preciosa arquitectura» del casco histórico de la ciudad y el Centro Niemeyer

ALEJANDRO L. JAMBRINAAVILÉS.

El crucero 'Braemar' atracó a primera hora de la mañana de ayer en el muelle de San Agustín, junto al Niemeyer, con unos novecientos pasajeros a bordo, en su mayoría británicos, que aprovecharon la parada para conocer la ciudad, tomar algo y aprovechar el buen tiempo que les acompañó ayer. Avilés ha sido la primera parada de una travesía de trece noches que empezó en el puerto inglés de Southampton y les llevará a Vigo para continuar la travesía hasta Sevilla. Después regresarán por la misma ruta y Avilés volverá a ser la última parada antes de volver al Reino Unido.

Los cruceristas no tuvieron mucho tiempo para conocer la ciudad, el buque arribó a las siete de la mañana y partió a la hora de comer. Muchos no salieron del barco, pero quienes optaron por dar un paseo y aprovecharon el tiempo, como Mariam Bodnar y Angela Hoco, no se arrepintieron. «Es la primera vez que estábamos en Avilés y nos hemos quedado encantadas porque es una ciudad pequeña con una arquitectura preciosa y muy bien restaurada», señalaban las dos turistas de Yorkshire. Eso sí, las cruceristas compartían con los demás pasajeros una queja generalizada, «nos ha costado trabajo encontrar la oficina de turismo y nos ha parecido que en el centro de la ciudad hay pocas tiendas», lamentaba Mariam Bodnar antes de volver al barco para comer.

Otros no se alejaron tanto del crucero y se quedaron conociendo las inmediaciones de la ría y el puerto. «Lo cierto es que es una maravilla bajarse del barco y encontrarse con un edificio tan llamativo como el Centro Niemeyer. Conozco bien la obra del arquitecto brasileño de haberla visto en otros lugares del mundo y es un privilegio para la ciudad contar con este edificio», confesaba otro de los cruceristas, el londinense Oliver Jones. «También ha sido importante para nosotros que haga buen tiempo toda la mañana, visitar una ciudad con lluvia es lo peor y se que muchos compañeros han esto comiendo algo en las terrazas del centro», añadía Jones mientras hacía fotos desde del Niemeyer y la ría desde la 'grapa'. Uno de sus compañeros de viaje se alegraba de «que el viaje ha sido muy tranquilo, por el momento no ha habido mucho oleaje»

«En el centro de la ciudad hay muy pocas tiendas», lamentan los turistas ingleses Este barco fue el primer crucero que visitó la villa, en el mes de junio de 2012

El buque, construido en 1993 en los astilleros españoles de la unión Naval de Levante, cuenta con 196 metros de eslora, 24.344 toneladas de desplazamiento y un máximo de ocupación de 929 pasajeros atendidos por 371 tripulantes. Tiene el honor de haber sido el primer crucero de la historia del puerto de Avilés en el año 2012. Desde entonces ha sido la embarcación que más veces ha visitado la ciudad, la última hace muy poco tiempo, el pasado 4 de abril.

El Braemar pertenece a la empresa noruega Fred.Olsen, al igual que el resto de los catorce cruceros que han incluido escala en Avilés en su programación de itinerarios en el periodo 2019-2021, cinco para el año en curso, siete para el siguiente y dos para 2021.

Próximas visitas

Las siguientes fechas confirmadas para que el buque vuelva a atracar junto al Niemeyer serán los días 28 de julio, 25 de septiembre y 27 de octubre. En cuanto a las visitas de los cruceros 'Black Watch' y 'Boudica', están programadas paradas en Avilés para los días 3 y 15 junio de 2020. Se trata de buques ligeramente mayores que el 'Braemar', 205 metros de eslora, y una capacidad de pasajeros ligeramente inferior, en torno a 850.

Avilés es un importante atractivo turístico para los cruceristas, pero el propio barco también atrae las miradas de los locales que se agolparon junto al muelle durante toda la mañana para hacerse fotos y «contemplar sus majestuosas dimensiones», señalaba el avilesino Manuel Arnao, cámara de fotos en mano. Junto a él estaba su nieto de 6 años que no había visto un barco así nunca «pero me gustaría poder llevármelo a la playa», confesaba el pequeño ilusionado.