La defensa duda de los informes sobre el grillete que hirió al marinero en la rula

El armador, delante, y el marinero que resultó herido, detrás, en la sala de vistas. / PATRICIA BREGÓN
El armador, delante, y el marinero que resultó herido, detrás, en la sala de vistas. / PATRICIA BREGÓN

El técnico de la empresa de prevención del barco se enfrenta a un delito de falso testimonio por negar su autoría, y el del Principado dice haberlo hecho por fotografías

YOLANDA DE LUIS AVILÉS.

Juicio 'curioso' el vivido ayer en la sala del número 2 de lo Penal. Un armador se enfrentaba a la petición de la Fiscalía de dos años y medio de cárcel por un presunto delito contra la vida y la salud de los trabajadores después de que un marinero de su barco resultara herido hace cinco años cuando se rompió el grillete que sujetaba la pluma que sostenía las cajas de pescado que descargaba en la lonja de Avilés. Declararon, además del acusado, otros doce testigos, incluido el accidentado, un marinero portugués con el que costó entenderse.

Nadie puso en cuestión los hechos, por los que el trabajador herido ya ha sido indemnizado, lo que sí se puso en duda por parte de la defensa fueron los resultados de los informes elaborados por el técnico del Instituto Asturiano de Prevención, que acabó reconociendo no haber visto el grillete y haber sacado la conclusión de que estaba en mal estado por fotografías entregadas por la Policía; y el de la empresa de prevención contratada por el armador para su barco, que alcanzaba la misma conclusión, pero el técnico que firmaba ese informe aseguró ante el juez no haberlo hecho él y no haber tenido conocimiento de este suceso hasta que fue llamado a declarar para el juicio celebrado ayer. Como resultado de esa afirmación se enfrentará ahora a un delito de falso testimonio por el que se contemplan penas de prisión de uno a tres años y multas de seis a doce meses.

Además, el técnico del Principado también aclaró que aunque en su informe hacía referencia al cumplimiento de un real decreto en relación al barco investigado, éste no es obligatorio para los barcos pesqueros, y que si lo había introducido era solo a modo «orientativo».

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El juicio quedó visto para sentencia. En las conclusiones finales, la fiscal se ratificó en su petición de dos años y medio de prisión además de indemnizaciones que suman más de 60.000 euros. Su acusación se sostiene sobre los informes técnicos que apuntan que el grillete estaba en mal estado y la obligación del empresario de garantizar la seguridad mediante el mantenimiento de instalaciones y equipos. Durante el juicio tanto el armador como el patrón, el segundo patrón y el jefe de máquinas del barco afirmaron que se realiza un control del estado de los grilletes «visual», aunque sin un registro de la periodicidad con que se hace.

La defensa había encargado otra prueba pericial sobre el grillete a un centro tecnológico de los materiales de Galicia. Su investigadora aseguró en el juicio que la ruptura se produjo por corrosión bajo tensiones y que para determinar esa corrosión interna tuvo que analizarlo en laboratorio, por lo que visualmente sería difícil detectarla. Aclaró además, que se veía un aplastamiento en el grillete que no debería influir en la rotura y que si ésta se hubiera producido por sobrecarga sería distinta. El abogado defensor utilizó este argumento para pedir la libre absolución, recordando además que el armador cumple con toda la normativa en prevención, como se reconoció tanto por el técnico del Instituto de Prevención como por el inspector de trabajo que también testificó en la vista.

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