El San Agustín cierra el semestre reduciendo las listas de espera de consultas externas

La tercera planta de consultas externas del San Agustín. / MARIETA
La tercera planta de consultas externas del San Agustín. / MARIETA

Los nuevos sistemas de trabajo mejoran el tiempo de respuesta en el centro, que realizó 19.673 consultas durante el pasado mes de mayo

FERNANDO DEL BUSTOAVILÉS.

El Hospital Universitario San Agustín (HUSA) afronta el segundo semestre del año en una situación óptima en las listas de espera de consultas externas, con una reducción interanual de 3.420 pacientes y una demora media de 49,21 días, frente a los 6.711 pacientes y un plazo de 62,76 días, según los datos del pasado mes de mayo, que son los últimos disponibles en la web oficial. A lo largo de mayo, último mes del que se disponen datos públicos en la web del Servicio de Salud del Principado (SESPA), se realizaron un total de 19.673 consultas externas en el Hospital San Agustín, menos que en mayo de 2018 cuando la actividad registró 19.862.

De un año a otro aumenta el índice de consultas sucesivas respecto a primeras, que pasa de 2,58 en 2018 a 2,67 este ejercicio. Este dato refleja el número de visitas posteriores al especialista y su evolución se encuentra determinada por las características de la especialidad. Por ejemplo, Oncología médica es de las que ofrece el registro más elevado: 25,27; lo que se explica por que este tipo de pacientes necesitan más visitas posteriores.

Un índice más bajo es propio de las especialidades que dispongan de una gran capacidad de resolución en una primera visita. De una manera general, refleja que dentro de la actividad del HUSA se responde tanto a las necesidades de los pacientes que acuden por primera vez al especialista como las revisiones y consultas posteriores.

Los cambios en la organización y la mejora de los circuitos que se han venido impulsando en los últimos meses se encuentra detrás de buena parte de la evolución de las consultas externas, con algunos servicios se han logrado modificar la tendencia de años pasados, como en Oftalmología, que cerró mayo con 2.672 consultas realizadas, la mayor actividad del San Agustín en esta área, y 409 personas en listas de espera cuando en mayo de 2018 la cifra de pacientes aguardando era de 1.042. Además, el esfuerzo de este departamento se refleja en los plazos de demora, que se reduce desde los 81,57 días a 19,61.

Ginecología es otro de los servicios donde se ha logrado revertir la situación de años atrás y, con 1.204 consultas hechas en el mes, cerró mayo con 83 pacientes en espera con una demora media de 13,28 días cuando, hace dos años, se encontraba por encima de los dos meses.

De hecho, ese es otro de los datos importantes: la reducción del tiempo de espera, que es fundamental en la apreciación de los ciudadanos. En mayo de 2018 se encontraba en 62,79 días, superando los dos meses. Y en este ejercicio se ha reducido a 49,21 días.

Es más de los 21 servicios médicos del Hospital Universitario San Agustín, dieciséis se encuentran por debajo del mes, con varios por debajo de los quince días, incluso con Otorrinolaringología con una demora de 1,22 días y 41 pacientes aguardando por su primera consulta. Con una capacidad de hacer 1.308 consultas al mes, se puede decir que no tiene lista de esperaba.

Los peores datos aparecen en Traumatología, con 1.776 consultas hechas y 190 personas en lista de espera y una demora media de 137,23 días. En este caso, el problema de base es la falta de especialistas, pues buena parte del año ha estado con cuatro vacantes, tres en la actualidad. Un dato que también sirve para destacar el trabajo que hace un equipo muy mermado de efectivos.

Algo similar sucede en Dermatología, con 887 consultas en el mes y 1.463 pacientes en una lista de espera que ofrece una demora media de 66,79 días.

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Más pruebas diagnósticas

La evolución de las listas de espera en las pruebas diagnósticas también se puede calificar de espectacular. En un año, siempre con la referencia de mayo, se han reducido en las diferentes pruebas, tanto el número de personas aguardando por una exploración como los tiempos de espera. Así, el número de personas que aguarda por una prueba diagnóstica pasa de 2.914 en 2018 a 2.310 en este ejercicio, 604 personas. Además, la rebaja se encuentra en los diferentes registros, tanto en los pacientes con una fecha para el análisis como los que no.

Así, se baja de 655 personas esperando por una colonoscopia en mayo de 2018 a 355; en mamografía se pasa de 66 a 50; las ecografías disminuyen desde 1.228 a 1.050, los escáneres de 500 a 396 y las personas que aguardan por una resonancia baja desde 509 en 2018 a 459 en este año.

El dato es importante porque son una pieza fundamental en los diagnósticos, con lo que el efecto positivo también influye en la evolución de otros campos asistenciales. La modernización tecnológica y los cambios en la organización se encuentran entre las claves principales de estos resultados.

Las mayores son las demoras por la Tomografía Axial Computarizada (TAC) o escáner, que se encuentra en 55 días y las colonoscopias, para las que se debe aguardar 37 días. La resonancia magnética se encuentra en el límite de un mes y el resto de pruebas en plazos inferiores. En la estadística de mayo de 2018 no se aportaba los plazos de espera.

La actividad realizada a lo largo del mes por las diferentes pruebas es similar, con una tendencia a la reducción. La variación más significativa es en las mamografías, donde se pasa de 586 en mayo de 2018 a 206 en este año; el número de colonoscopias es similar, ya que pasa de 332 a 318; al igual que en las resonancias donde se reduce desde 570 en 2018 a 544. Pero si haciendo menos pruebas se reduce la listas de espera lo que se evidencia es una mejor gestión de los recursos. El número de escáneres es la única prueba que crece al pasar de 1.170 a 1.313.