Juicio del 'caso Niemeyer'

«El Principado no cumplió la financiación firmada para el Niemeyer ni el primer año»

Natalio Grueso, llegando ayer al Palacio de Justicia. / MARIO ROJAS

El exdirector del centro cultural, Natalio Grueso, culminó ayer su declaración justificando sus decisiones por el «exiguo» presupuesto

CRISTINADEL RÍO AVILÉS.

Natalio Grueso, exdirector del Centro Niemeyer, volvió a culpar ayer a los patronos de la Fundación de haber provocado una situación financiera «tensa» desde el primer minuto debido al incumplimiento de los pagos que ellos mismos habían comprometido para la constitución y desarrollo de una entidad con miras internacionales. Esta particularidad determinó, además, su propio funcionamiento con innumerables viajes a los principales centros mundiales de producción cultural que, según el acusado, fueron «menos de los necesarios».

Entre esos más de 14.000 desplazamientos admite que pudo «haberse colado» alguno privado, alrededor de una treintena, algo que califica de «anecdótico», según testificó en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial que juzga los presuntos delitos de malversación de fondos y administración desleal durante su etapa en el Centro Niemeyer y por los que se enfrenta a once años de cárcel.

Fueron tres horas y media de declaración con las que concluyeron dos días de explicaciones en las que respondió con exhaustividad a todas las partes salvo a la acusación popular, a cargo de Foro Asturias, representada por la letrada Teresa Domínguez. En su intervención defendió que el Niemeyer fue concebido desde el principio como un proyecto «estratégico», impulsado y avalado por el propio presidente del Principado, el fallecido Vicente Álvarez Areces, y que a ese objetivo él habría dedicado todos sus esfuerzos a pesar de contar con un presupuesto que considera exiguo.

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Natalio Grueso insistió en lo que había dicho el lunes: que los patronos no pagaban cuando tocaba. Recordó que había previsto un presupuesto de 500.00 euros en 2007, 600.000 en 2008, 700.000 en 2009 y dos millones en 2010 y en 2011. «Si me embarco en un proyecto complicado, exijo una serie de medios mínimos para trabajar (...) y mi experiencia me dice que los proyectos que están basados en el apoyo político necesitan una estabilidad que vaya más allá de las urnas, por eso le sugiero al presidente esta fórmula», explicó. Se firmó «con luz y taquígrafos», pero Grueso afirma que no se llevó a cabo. «El Principado no cumplió lo firmado ni el primer año», aseguró, alegando que esto le puso en la tesitura de dimitir o «por responsabilidad y cariño al proyecto, hacer de la necesidad virtud con la miseria que estaban aportando».

A pesar de que Grueso había asegurado no estar en el detalle de la contabilidad, pudo explicar que las subvenciones eran nominativas, es decir, para la actividad del centro, pero se destinaron a «gastos que no deberíamos asumir», como los ascensores, la luz o las butacas del auditorio por expresa petición del patronato. Al poco dinero que había en caja, «por la falta de palabra de los patronos», según Grueso, se sumaban los gastos impropios, entre los que destacó una inauguración imprevista de la cúpula cuando aún no estaba terminado el complejo, que «no estaba ni presupuestada ni contemplada en la memoria de actividades» y que se llevó 220.000 euros a finales del año 2010.

A pesar de los aprietos económicos que relató, Grueso se vanaglorió ayer de haber conseguido que el centro avilesino hubiera logrado codease con los principales focos de gestión cultural del mundo y de haber traído a Avilés a personalidades de primera línea sin contraprestación económica alguna. «Les convencíamos estableciendo relaciones personales y con un proyecto bonito», afirmó antes de subrayar que «en una región como Asturias hay que estar fuera, sino lo que consigues es una casa de la cultura popular y no fue eso lo que se nos encargó».

Para lograr atraer a esas personalidades y el éxito que los patronos le alabaron «en público y privado», Grueso contó con un reducido núcleo de colaboradores, algunos sentados como él en el banquillo de los acusados, a los que alabó y exculpó de cualquier cargo. Confirmó que él era el responsables de autorizar viajes y pagos y aseguró que si dio el visto bueno a alguno que pueda resultar sospechoso fue porque lo consideró necesario para el objetivo final del Niemeyer.

Defendió que al director de producción, Marc Martí, por ejemplo, «se le pagaba menos de lo que debería» y justifica así que se le girase alguna transferencia de 2.000 o 3.000 euros. Considera también que su exmujer, Judit Pereiro, que se desplazó con él en numerosos viajes de trabajo, «aportaba un valor extraordinario». «Es una profesional que hace un trabajo sin el que hubiera sido imposible muchas de las cosas que se hicieron después porque yo no tengo la capacidad de seducción con determinadas personas o, como por ejemplo, cuidar los niños pequeños a un señor como Woody Allen o Brad Pitt», afirmó.

Las facturas

Sobre las facturas irregulares de esos y otros viajes, Grueso declaró ayer que se pagaron de forma aplazada «gracias a las facilidades ofrecidas por El Corte Inglés». El resto de abonos por otros servicios que tenía que hacer el Centro Niemeyer no se hacía 'contra factura' sino que, «en función del dinero que hubiera en caja y de la liquidez que en ese momento tuviera el centro, se liberaban unas transferencias o unos cheques por valor de números redondos y de ahí se iba deduciendo los gastos que había», lo que provoca pequeños ajustes porque los cantidades «no son exactas» y, en algunos casos, «por el cambio de moneda». Un sistema «más sencillo y menos farragoso», pero que exige «encajar servicios y pagos» en la regularización de cierre del ejercicio, disculpó Grueso.

Señaló que, además, las subvenciones ingresadas por los patronos no se registraron en la contabilidad como tales sino como ingresos, algo que calificó como un error al que se consideró ajeno. «Curiosamente, quien la daba, los patronos, nunca dijeron nada», añadió. Volvió a tratar de quitar importancia al hecho de que algunas facturas se pasaran fraccionadas porque «suman lo mismo» y explicó que los desfases entre ingresos y gastos se debían «a los incumplimientos en el pago de los patronos».

Grueso atribuyó ayer además la «debacle» en las cuentas de 2011 «cuando ya no estaba ahí» porque Foro Asturias, ganador de las elecciones y «decide desmantelar el centro cultural y convertirlo en un enorme problema. Entonces los patronos se echan para atrás» y se quedan sin los ingresos previstos, alegó.