El Puerto abrirá expediente de abandono al buque retenido desde mayo

El barco ruso atracado en el muelle de Valliniello, visto desde el paseo de la ría. / MARIETA
El barco ruso atracado en el muelle de Valliniello, visto desde el paseo de la ría. / MARIETA

El 'Severnaya Zemlya' sigue amarrado desde entonces y el armador, también ruso, «apenas da señales de vida», aunque mantiene a la tripulación

J. F. GALÁN AVILÉS.

La Autoridad Portuaria abrirá expediente de abandono al buque de bandera rusa 'Severnaya Zemlya', retenido en Avilés desde el 23 de mayo del año pasado en cumplimiento de una orden de embargo por impago de una toma de combustible en Gibraltar. Desde entonces poco ha cambiado. El armador, la rusa Shipping, no responde, si bien mantiene el buque tripulado y suministra combustible para mantener el motor auxiliar en marcha.

La Ley de Puertos establece que procede la declaración de abandono de aquellos buques que lleven más de tres meses en el puerto sin actividad aparente y sin abonar las correspondientes tasas, como también es el caso. La deuda con la Autoridad Portuaria ronda los 240.000 euros, cantidad por si sola superior al impago que originó el embargo, unos 200.000 dólares, a los que hay que sumar las derivadas de otros conceptos, como remolcaje y practicaje.

No es un proceso rápido. Lo primero es comunicar la apertura del expediente al capitán y conceder un plazo de alegaciones. A partir de entonces la Autoridad Portuaria tendría que adoptar la correspondiente resolución, que le permitiría poner el buque a la venta o sacarlo a subasta y satisfacer con lo obtenido las deudas contraídas por el barco tanto con el propio puerto como con otros acreedores o la tripulación.

El armador mantiene unos dieciocho tripulantes a bordo, todos de nacionalidad rusa, y ha realizado rotaciones. Según Luz Baz, inspectora de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte, cobran sus «míseros sueldos» y el armador le entrega dinero para adquirir alimentos, «unos tres euros por tripulante y día. Es muy poco, apenas el mínimo para salir adelante. Lo están pasando mal», añadió.

La ley que regula la declaración de abandono de buques contempla incluso su hundimiento. No va a ser el caso. De 181 metros de eslora y 15.868 toneladas de arqueo, el 'Severnaya Zemlya', es un granelero moderno, nuevo, con apenas diez años y con un valor de entre cinco y ocho millones de euros, por lo que venderlo a un precio que permitiese saldar sus deudas resultaría factible. El resto iría al Tesoro Público.

Hay un precedente, el 'Greenland'. Encalló en el espigón de la bocana de la ría el 21 de febrero de 2006, y la tripulación se negó a abandonarlo ante el temor de no cobrar sus salarios. Meses después se llegó a un acuerdo con ella y a mediados de 2007, el 'Greenland', de menor porte que el 'Severnaya Zemlya' y en muy deficiente estado, fue achatarrado en el mismo espigón. La deuda contraída era de 310.200 euros.

La Autoridad Portuaria cree que no se va a alcanzar este extremo. «Confiamos en que el armador, que apenas da señales de vida, llegue a un acuerdo con los acreedores y resuelva la situación», manifestó su presidente, Santiago Rodríguez Vega.

En Granada

La apertura del expediente se produce una semana después de que la Autoridad Portuaria de Motril (Granada) adoptase idéntica decisión sobre el 'Zapolyarye', buque prácticamente gemelo propiedad del mismo armador. Tras permanecer fondeado varios meses a la altura de Ceuta, con la intervención de Cruz Roja para suministrar alimentos a la tripulación, extremo que no se ha dado en Avilés, la dirección general de la Marina Mercante ordenó trasladarlo al referido puerto.

Capitanía Marítima recibió la orden de retención del 'Severnaya Zemlya' el 23 de mayo, cinco días después de que arribase a puerto procedente de Riga (Letonia) y cuando ya había descargado en el muelle de Raíces las 15.760 toneladas de carbón que alijaba en sus bodegas. Posteriormente fue trasladado al muelle por cuestiones de operatividad portuaria al muelle de Valliniello, donde permanece amarrado.

Medios especializados atribuyen la situación a problemas de liquidez del armador como consecuencia de las fuertes inversiones realizadas en los últimos años en la compra o construcción de buques.