'Priscilla' aparca en Gijón

Al fondo, el gran autobús que domina el escenario y que da nombre al espectáculo. :: FOTOS: JORGE PETEIRO/
Al fondo, el gran autobús que domina el escenario y que da nombre al espectáculo. :: FOTOS: JORGE PETEIRO

El equipo de 'Priscilla' sentía ayer una mezcla de «ilusión, tensión y nervios» que es difícil de expresar. Anoche era su primer ensayo con vestuario, mañana llega el estreno

ELENA SÁNCHEZ HERRERO

El Teatro Jovellanos vibra. Los actores calientan la voz para proyectar mejor, las partituras se preparan mientras los instrumentos se afinan, los maquilladores dan los últimos retoques y en vestuario colocan las prendas de la próxima escena. Se respira la tensión, la ilusión y los nervios del elenco, que corre de un lado a otro por la sala para iniciar el primer ensayo general en Gijón. Todo para que la primera parada que hace el autobús de Priscilla logre subir a bordo al público asturiano y los transporte al desierto australiano en busca del amor y de la amistad. La música comienza a sonar, todo funciona como un reloj, o casi. Aún hay tiempo para ajustar cosas.

Oímos siempre que los grandes musicales se ven en la gran manzana, pero lo cierto es que no hace falta irse tan lejos. Para montar una obra reconocida y de prestigio, hacen falta muchos detalles. En ello se ocupa el equipo de 'Priscilla, Reina del Desierto' estos días. «Gijón es la primera ciudad de nuestra gira, se necesitan muchos ajustes de última hora», detalla el productor de la obra, Juanjo Rivero. El público no solo se encontrará con la misma producción que ha estado de gira por Inglaterra pues «hemos mejorado algunos elementos para darle un toque mucho más 'Priscilla'», explica. Para ello, a un día de su estreno, trabajan «sin parar». Más de 300 aparatos de iluminación, proyectores, sillones, maquinas tragaperras, brillantes, plumas... Cuidan hasta el último detalle para que todo esté en su sitio. Y es que se trata de un musical que se caracteriza -sin duda- por la luz y el color. Apabullante.

Desde nuestros asientos se ve todo a lo grande, pero lo cierto es que, cuando el escenario es pequeño es un «problema», pues aumenta la dificultad de cambios de vestuario y maquillaje. Esto no ocurre en el Jovellanos que tiene el tamaño «perfecto, ojalá nos lo pudiéramos llevar de gira», decía el productor entre risas. Aún así, es necesario controlar el espacio. «Aquí cambia la situación, es distinto a Madrid». Durante la mañana tuvieron que distribuir cada elemento en la caja escéncia, convirtiéndola en un auténtico laberinto que debieron memorizar los actores justo antes de entrar en escena en el primer ensayo general, que se alargó hasta las dos de la mañana.

Quizás por trabajar hasta tan tarde, Rivero y muchos otros de su equipo se lleven el musical a sus sueños. «Muchas cosas te quitan el sueño», reconoce. Cualquier problema técnico, artístico, incluso de los familiares de las personas de la obra afectan al equipo, porque «todos son imprescindibles». Su experiencia hace que lleven suplentes de cada uno de ellos «por si las moscas». Y es que todos los días viven multitud de anécdotas, algo que sucede en la propia actuación pues «nunca hay una noche igual, siempre se improvisa», explica.

Aún así, los nervios de ayer estaban aún controlados. «Más que nervios hay tensión», contaban los miembros de 'Priscilla'. Los ensayos producen una mezcla de «tensión, ilusión y nervios» difícil de expresar. «Ves como se ajustan las coreografías y la iluminación». El espacio va cogiendo forma. «En los ensayos siempre hay fallos», pero no pasa nada, todos son unos «profesionales». A pesar de los imprevistos de última hora, en la jornada de ayer, todo salió a pedir de boca. Mañana es el gran día. El primero de diez en Gijón, un total de 14 funciones.

Mientras dentro del teatro se pone todo a punto, fuera, sin saber aún lo que les espera, la gente compra un billete para subirse al autobús de luces y colores que «les alejará de todos los problemas». 'Priscilla' ya no puede parar.

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