Los artistas visuales alzan la voz por una cultura profesional y sin precariedad

Luis Feás y Consuelo Vallina, en Oviedo. / PABLO LORENZANA
Luis Feás y Consuelo Vallina, en Oviedo. / PABLO LORENZANA

Reclaman una consejería que gestione al menos el 2% del presupuesto regional y mayor dotación para los equipamientos

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Los artistas visuales alzan la voz por una cultura profesional y alejada de la precariedad, con presupuestos dignos, con contratos y con voz y voto para los creadores y para quienes día a día convierten el arte contemporáneo en una forma de vida. Lo hacen en vísperas de las elecciones, reclamando a los partidos hueco para la cultura entre sus propuestas, y sin descartar lanzar un órdago y negarse a tomar parte en actividades y exposiciones realizadas en espacios públicos si no se atienden unas peticiones largamente reclamadas y clamadas.

La presidenta de la Asociación de Artistas Visuales de Asturias, Consuelo Vallina, y el presidente de la delegación en Asturias del Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), Luis Feás Costilla, presentaron ayer un decálogo de ideas para mejorar la situación del arte contemporáneo en el Principado. En primer lugar, exigen como imprescindible que vuelva a existir una Consejería de Cultura que gestione al menos un 2% del presupuesto general de Asturias. Exigen también que se recupere el 1% cultural que obliga a destinar la Ley de Patrimonio sobre el importe de cualquier obra pública y que desde 2013 no se aplica y, al tiempo, la reorientación del l,5% cultural de las obras del Gobierno central para que, además de actuaciones dedicadas a la conservación del patrimonio, se empleen fondos en la adquisición de obra de autores vivos o creación de nuevo patrimonio.

Creen necesario un presupuesto acorde con la importancia del sector del arte contemporáneo, que incluye a artistas, críticos, jurados, comisarios de exposiciones o gestores culturales. Denuncian, además, una infradotación de los espacios culturales, empezando por el Museo de Bellas Artes de Asturias, «que hoy tiene el 50% del presupuesto que tenía en 2009». Más grave aún es la situación de Laboral Centro de Arte de Gijón y del Niemeyer de Avilés, «lastrados por los excesos de su apertura, que colean desde hace años», en palabras de Luis Feás. No se olvida el sector del arte contemporáneo de la falta de una sala en la ciudad de Oviedo para albergar exposiciones. No quieren esperar a proyectos como los de la fábrica de gas o La Vega, muy a largo plazo, y confían en que se dote de ese espacio de forma inmediata.

Esa precariedad en los centros de arte llega también a los profesionales del sector. «No hay horarios adecuados, no hay contratos, hay exposiciones sin comisarios y el artista sufre gastos, al final exponer hasta le cuesta dinero», denuncia Feás, para quien es preciso que se apliquen los códigos de buenas prácticas existentes. Urge, asimismo, una profesionalización y una transparencia absolutas.

Se exige que se aplique la ley de igualdad en los certámenes de arte, que haya paridad en los jurados y que estén formados por profesionales que sean remunerados por su trabajo. Quieren, además, que la elección de arte para espacios públicos esté sujeta a algún tipo de criterio en el que ellos también tengan algo que decir. No están contentos ni con el surfista de Salinas ni con la escultura de Tino Casal en Oviedo. «Las artes visuales tienen que estar presentes en la ciudad, no vamos en contra de nadie, pero las instalaciones en la vía pública, estén o no pagadas por dinero público, deben ser elegidas por un jurado formado por gente experta, urbanistas, artistas, no se puede poner cualquier cosa», anota Consuelo Vallina. Reclama la creadora que en los patronatos de instituciones públicas, de museos como el Bellas Artes, no solo estén representados los políticos sino que exista un hueco para los representantes del sector.