Los genios que cambiaron el rumbo de la historia del arte dialogan en el Bellas Artes

Los genios que cambiaron el rumbo de la historia del arte dialogan en el Bellas Artes

Picasso autorretratado y flanqueado por dos de sus esposas, comparte paredes con Gris, Braque, María Blanchard, Miró y Dalí

Paché Merayo
PACHÉ MERAYOGijón

El imponente 'Mosquetero con amorcillo', de Picasso, que en realidad es un autorretrato doble, sumado a dos de sus recreaciones de mujer (a la derecha Olga, su primera esposa, y a la izquierda Jaqueline, la segunda), preside el nuevo diálogo de genios en el Museo de Bellas Artes de Asturias. Y en la misma estancia que esas tres piezas de singular belleza, puestas ayer ante la mirada pública en el edificio de la ampliación (sala 23), un taller de Georges Braque, «una auténtica obra maestra», en palabras del director de la pinacoteca, Alfonso Palacio, que subraya como éste conversa directamente con una de las mejores composiciones cubistas de Juan Gris.

Solo con esas telas, todas a excepción del Picasso central, prestadas para esta cita por la Fundación María Cristina Masaveu, encargada de la gestión de la Colección Masaveu, de la que proceden, la exposición sería un gran acontecimiento. Pero va aún más allá, reuniendo con ellas un bodegón fragmentado de la genial María Blanchard, otra de las grandes figuras de esa primera vanguardia que cambió el rumbo de la historia del arte. Y frente a ella una litografía de Joan Miró, que «lleva en sus tintas casi todos los signos del dialecto mironiano», según Palacio. Y haciendo broche perfecto Dalí. Un dibujo en tinta sobre papel del maestro del surrealismo, que representa una 'Metamorfosis de ángeles en mariposas', cierra el conjunto. Está obra como el Blanchard, el Miró y el mosquetero de Picasso pertenecen a las colecciones del museo asturiano. Llegaron a él a la muerte del financiero Pedro Masaveu, cuyos herederos dieron en pago por dación más de 400 obras de arte entre las que están éstas que permiten «hacer una radiografía de los movimientos artísticos más importantes de la vanguardia», ya que al cubismo de las estrellas de la exposición, que se podrá visitar hasta enero, se une el surrealismo que abrazaron Miró y Dalí.

La muestra que fue calificada de «privilegio» por el director del museo, es, según el viceconsejero de Cultura, Vicente Domínguez, un sillar más de este «verano Masaveu», que describe no solo está cita del Bellas Artes, sino también la que llena con la luz de Sorolla el Centro Niemeyer, posible iguslmente gracias a la colección de la corporación asturiana. Su generosidad hace realidad poderse encerrar en un lugar lleno de referencias y de significados«.

Cabe recordar que en torno a la exposición del museo se articulará, durante el último cuatrimestre del año, una programación específica en la que destacarán las conferencias, las visitas guiadas y también los talleres y un ciclo de cine.

 

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