El Museo Arqueológico sirvió de base para más de cien investigaciones científicas el año pasado

Ángel Villa Valdés dirige una visita guiada al museo./HUGO ÁLVAREZ
Ángel Villa Valdés dirige una visita guiada al museo. / HUGO ÁLVAREZ

En el año 2013 fueron 26 los profesionales que solicitaron acceso a diferentes piezas para completar sus estudios

JOSÉ L. GONZÁLEZOVIEDO.

El Museo Arqueológico de Asturias custodia y muestra los restos que aparecen en la región, pero también es objeto de decenas de investigaciones. El pasado año este centro cerró con «más de cien consultas de investigación, por las veintiséis que se registraron en 2013», según explicó el director del centro, Ignacio Alonso. «Además de nuestras investigaciones propias, también facilitamos las de profesionales que no pertenecen al centro y que provienen de diferentes lugares».

El mecanismo está muy pautado. Los interesados en profundizar en alguna de las piezas que el museo custodia deben justificar sus objetivos y también el proyecto en el que se enmarca. Luego, son los profesionales del museo quienes les facilitan el acceso al material. «Hay investigaciones que no requieren actuación física sobre el material, pero hay otros que sí, y ese proceso hay que controlarlo», señaló Ignacio Alonso.

Año Visitantes
2014 44
843
2015 48
896
2016 46
695
2017 51
778
2018 48
340 Supone un descenso del 6% de los visitantes en el último año
100
consultas de investigación aceptaron en el año 2018
2.472
piezas tiene el Arqueológico en exposición
20.000
es el número de piezas que custodia este museo.

Hay dos campos sobre los que se ha investigado con intensidad el pasado año en el museo: el oro y la cerámica. Una de las líneas que se sigue en el primer caso es la de identificar las aleaciones de oro. «El oro siempre tiene vinculación con otros materiales. Estudiando las piezas que hay en el museo de esta manera se pueden hacer localizaciones más precisas de la procedencia de las mismas».

El segundo campo que se revisó con intensidad el pasado año fue el de la cerámica. «Aunque siempre ha estado muy estudiada, ahora se está afinando mucho más. Hay técnicas de apoyo a la arqueología que permiten conocer referencias de transmisión de conocimiento de lugares muy lejanos», explica el director del museo.

Para los investigadores, este centro es una mina. Cuenta con 2.472 piezas en exposición, cifra que varía con frecuencia al hacerlo también las muestras, y con más de 20.000 en sus fondos. «El museo acoge todos los restos arqueológicos que se producen en Asturias y también donaciones. El campo de la investigación y el de la custodia lo tenemos bien cubierto».

Si Ignacio Alonso tuviera que reclamar algo en lo que a dotación se refiere sería «más personal especializado en la atención de los grupos escolares. Deberíamos potenciarlo porque ese público es un yacimiento de interés para la arqueología».

De hecho, la bajada de visitantes que se registró el pasado año tiene mucho que ver con el descenso en el número de visitas escolares. «Perdimos 3.348 visitantes, un 6%. Hubo un descenso en los grupos escolares, aunque el mayor fue en las visitas del mes de agosto, un hecho que debemos estudiar».

Con todo, las cifras de afluencia al Museo Arqueológico de Asturias son «normales. Cerramos 2018 con 48.340 visitantes. La media de centros como el nuestro en comunidades similares está entre los 35.000 y los 40.000 visitantes, así que estamos un poco por encima de la media», señala Ignacio Alonso. Los responsables del museo ultiman ya algunas de las exposiciones temporales que instalarán a lo largo del año. Una de ellas será la que recoge los 50 años de trabajos en la cueva de Tito Bustillo, en Ribadesella. Además, preparan otra sobre la romanización de Europa Central del Este así como colaboraciones con otras instituciones asturianas. «También tendremos presentaciones de artículos y conferencias. Los trabajos de investigación han dado resultados, algunos de ellos sorprendentes», promete Ignacio Alonso.

 

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