«La asturianada tien que cantase con sentimientu»

Alicia Villanueva, con una colección de muñecas vestidas de asturiana en una tienda de Bimenes. / PABLO NOSTI
Alicia Villanueva, con una colección de muñecas vestidas de asturiana en una tienda de Bimenes. / PABLO NOSTI

La joven yerbata representa a las nuevas generaciones de la tonada y sueña con un futuro sin dejar su pueblo natal

P. A. MARÍN ESTRADA

En su 'Historia universal de Paniceiros', Xuan Bello afirma que la tonada emerge «con egoísmo de fuente (...) y el que canta se sabe poseedor de un momento de gracia, como si supiera que en ese momento está atravesado por un rayo de sol y pudiera mover el mundo». La cantadora Alicia Villanueva (Bimenes, 2000), se muestra completamente de acuerdo con el escritor: «Antes para la gente era la su manera de espresase, de manifestar si taben tristes o alegres. A mi pásame lo mismo, cuando canto siéntome mejor y si toi contenta viénenme soles les ganes de cantar», explica. Para esta joven intérprete, formada bajo el magisterio de Anabel Santiago, la tonada «sale del alma y tien que cantase con sentimientu, si no, no vale», señala.

Comenzó a cantar con diez años cuando su maestra fue a Bimenes a dar un curso de tonada y su familia la animó a apuntarse. «Siempre me gustó cantar y conocía les coses que había oído a Nuberu o en casa, también bailaba asturiano desde pequeña en el grupo Los Yerbatos, pero tonada ni siquiera sabía lo que era eso. Empecé con Anabel y gustóme, vi que se me daba bien y que me prestaba mucho. Hasta ahora», resume sus años de formación y la carrera que ha seguido desde entonces, triunfando en todos los concursos que se le ponían por delante, el último, el de Canción Asturiana de EL COMERCIO de este mismo mes de agosto.

Alicia cuenta que hace una década, en el momento que ella se inició «yo era la única neña de aquel cursu, después apuntóse otra y ahora, por suerte, cada vez se ve más gente joven en los concursos. Eso ta muy bien». La apena, eso sí, la paradoja de que la renovación generacional entre los cantadores no se corresponde con el público «de edad bastante mayor» que lo sigue, aunque no es pesimista con el futuro: «Parezme que va tener que pasar tovía un tiempu, pero el cambiu puede llegar». El camino abierto por artistas como la propia Santiago o Marisa Valle Roso le parece una buena manera de avanzar. «Lo que hacen da-y algo a la tonada que te apetez sentilo, el no quedase en lo tradicional e ir un poco más allá pa que lo nuestro pueda interesar a más gente, sobre todo a los jóvenes».

En cuestión de gustos musicales, la yerbata se reconoce «un poco friqui, préstenme les canciones de antes, de los ochenta sobre todo y de ahora llámame la atención Rosalía». Sus referencias en la asturianada, además de su maestra Anabel Santiago, son Diamantina Rodríguez y Mari Luz Cristóbal Caunedo. Y por encima de todas ellas su abuela Olvido, a la que oía cantar cuando ni siquiera sabía lo que era la tonada. «En les actuaciones, aunque no lo diga, tolo que hago va dedicao a ella», confiesa. Su futuro lo ve unido a una profesión «sin nada que ver cola música: quiero ser enfermera», y a su pueblo natal. «Gústame viajar, pero pa vivir soy muy de casa y prestábame seguir tando aquí». Igual de claro tiene que «aunque canse de los concursos, cantar voy cantar siempre. Ye lo que me haz feliz». También a quien la escucha.