La Biblioteca de Castropol se lleva el premio Serondaya de las Letras

Antonio Fernández, Alberto Piquero, Ángeles Caso, Concha Quirós, Araceli Iravedra, Fulgencio Argüelles y Marcelino Gutiérrez. / J. M. PARDO
Antonio Fernández, Alberto Piquero, Ángeles Caso, Concha Quirós, Araceli Iravedra, Fulgencio Argüelles y Marcelino Gutiérrez. / J. M. PARDO

«En estos tiempos difíciles, recibir un galardón de este prestigio nos da mucha fuerza», afirmó su bibliotecaria, Manuela Busto

JOSÉ L. GONZÁLEZ GIJÓN.

En 1922 un grupo de universitarios de Castropol creó la Biblioteca Popular Circulante de esta localidad. Su objetivo era acercar la cultura a la zona rural y desde entonces, con dos pequeños parones motivados por la guerra civil, viene desarrollando esa misma tarea. En reconocimiento a esa labor, el jurado de los premios Serondaya decidió otorgar ayer a la desde 1945 denominada Biblioteca Municipal de Castropol Menéndez Pelayo su galardón de las Letras. La razón, «constituir un espacio cultural que transciende lo local y se configura como ejemplo de calidad, innovación y búsqueda de continuas propuestas, especialmente relacionadas con el ámbito de la lectura, y por conseguir al mismo tiempo representar para Castropol y el Occidente de Asturias una referencia cultural sin parangón», reza el acta del jurado.

El documento que da fe de la decisión del jurado tiene una mención especial para su bibliotecaria, Manuela Busto, que desde que entró a trabajar en esta institución en 1990 tiene claro cuál debe ser el objetivo. «La biblioteca tiene que ser el centro de la vida cultural, tiene que ser generadora de actividades, encuentros, formación, atendiendo a un espectro amplio de la población», afirma.

Así lo hacen. Esta biblioteca cuenta con cuatro clubes de lectura, dos para adultos, uno juvenil y otro infantil, colaboran con el Foro Comunicación y Escuela en la organización de actividades, tiene un programa con la consejería de Servicios Sociales, organizan exposiciones... «Podemos decir que todas las semanas hay una actividad en la biblioteca. Eso genera sensación de movimiento y la gente, cuando ve movimiento, participa», explica Manuela Busto, quien tiene claro que, en momentos como los actuales en el que las bibliotecas públicas lo están pasando mal por la falta de recursos, es necesario «formar alianzas. Intentamos que la unión haga la fuerza. Aquí nos conocemos todos y colaboramos con muchas entidades. Incluso hemos hecho una campaña de promoción de la lectura con el Club de Mar, con los remeros leyendo en medio de la ría del Eo».

Su intensa actividad les ha valido no solo el Serondaya de las Letras sino otros premios como el Sedic de Calidad e Innovación, un accésit al premio Biblioteca Pública y Compromiso Social o el María Moliner. «En estos tiempos difíciles para las bibliotecas públicas, recibir un premios de tanto prestigio nos da mucha fuerza y ganas para seguir adelante. Es como que nos digan que algo estamos haciendo bien», señala Manuela Busto.

El jurado del premio Serondaya de las Letras estuvo integrado por Marcelino Gutiérrez, director de EL COMERCIO, Alberto Piquero y Laura Castañón, colaboradores de este periódico, Araceli Iravedra, Pepe Monteserín y Ángeles Caso. El presidente del mismo fue Antonio Fernández, mientras que el secretario, con voz pero sin voto, fue Fulgencio Argüelles.

 

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