Mayra Montero viaja a la locura del asesinato de un hijo

Mayra Montero./
Mayra Montero.

La escritora sitúa en Biarritz la trama de su nueva novela, 'La mitad de la noche'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

No tiene la escritora Mayra Montero (La Habana, 1952) ningún vínculo con el País Vasco (sí con Galicia y Canarias), pero no dudó ni un momento de que su nueva historia tenía que situarse en Biarritz, el escenario de la trama de 'La mitad de la noche' (Tusquets), un viaje a la locura por dos continentes en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.

«Biarritz fue un lugar muy importante durante el enfrentamiento bélico. Allí enviaban a muchos heridos y a los oficiales para que descansaran. Era perfecto para que surgieran historias de amor», cuenta Montero. Y sin embargo, la suya aborda casi lo contrario, el colmo de la locura: cómo una madre, Magdalena, puede matar a un hijo. «He conocido casos así en la vida real. Son personas que se van del mundo y que sufren momentos extremos de desesperación para poder hacer algo así», afirma la escritora, que para inspirarse leyó el libro 'Por qué las mujeres matan', un profundo estudio sobre este tipo de casos.

Pero en su novela late otra pregunta importante: Cuando ocurre una tragedia así dentro de una familia, ¿cómo quedan los que se quedan? En 'La mitad de la noche', el dolor de los abuelos del niño muerto, tan distinto el de uno y otro, esconde un secreto familiar que se encarga de desentrañar Montero, autora de novelas como 'Del rojo de su sombra', 'Tú, la oscuridad', 'Como un mensajero tuyo', 'El capitán de los dormidos', 'Son de almendra' o 'El caballero de San Petersburgo', además de los dos libros eróticos 'La última noche que pasé contigo' y 'Púrpura profundo', ganador del Premio Sonrisa Vertical en el año 2000. «Mis novelas eróticas siempre han tenido toques de humor, cosa que no tiene esta», destaca la escritora.

Residente desde hace años en Puerto Rico, la voz de Mayra Montero ha destacado como una gran defensora del reguetón, un género musical denostado por amplias capas de la sociedad, que consideran que las letras de sus canciones son machistas. Montero lo niega: «Puede haber algún tema sexista, pero en general, no lo son. Para mí, Bad Bunny es como Charles Bukowski. Y además, están comprometidos con su pueblo. Fueron ellos los que impulsaron la salida del gobernador de Puerto Rico. Están inventando un nuevo lenguaje y son un fenómeno que no se puede ignorar», señala Montero.