Estreno «a lo grande» en la Ópera de Oviedo

Por la izquierda, de pie, Vanessa Goikoetxea, Berna Perles, Sandra Ferrández, Stephen Hopkins, Carlos Wagner, Juan Carlos Rodríguez-Ovejero, José Luis Costillas, Celestino Varela, Christoph Gedschold, Ángel Moraleda, María Riera, Ana Mateo, Marcos Suárez y Elena Mitrevska y, agachadas, Beatriz Cabrero y Agniezska Rehlis. /  MARIO ROJAS
Por la izquierda, de pie, Vanessa Goikoetxea, Berna Perles, Sandra Ferrández, Stephen Hopkins, Carlos Wagner, Juan Carlos Rodríguez-Ovejero, José Luis Costillas, Celestino Varela, Christoph Gedschold, Ángel Moraleda, María Riera, Ana Mateo, Marcos Suárez y Elena Mitrevska y, agachadas, Beatriz Cabrero y Agniezska Rehlis. / MARIO ROJAS

«Exponerse a esta obra es una de las cosas que deben hacerse una vez en la vida», defiende el maestro Gedschold El Ayuntamiento reforzará su apoyo al ciclo, que arranca el martes con 'El ocaso de los dioses'

AZAHARA VILLACORTAOVIEDO.

«¡Menudo debut!», exclamó ayer con cierta sensación de vértigo el nuevo director general de la Ópera de Oviedo, Celestino Varela, ante lo que se avecina: el estreno de la temporada -y ya van 72- en el Campoamor (martes, 19 horas), nada más y nada menos que con 'El ocaso de los dioses'. Cinco horas de espectáculo total (incluyendo descansos) con el que el ciclo abrochará 'El anillo del nibelungo', la monumental tetralogía wagneriana, y que supone también el primer título de Varela al frente de la dirección de la Ópera de Oviedo. En primer lugar, «por el reto auténtico que supone movilizar a muchísimas personas», explicó Varela. Como los trece solistas liderados por Mikhail Vekua (encarnando a Siegfried) y Elisabete Matos (en el papel de Brünnhilde), que ayer excusaron su presencia en la presentación de este 'Ocaso' porque están «bastante cansados» y quieren llegar al estreno en plenas facultades vocales.

O los más de sesenta integrantes del Coro de la Ópera, además de los 106 músicos de la OSPA y Oviedo Filarmonía, que sumarán fuerzas y se colocarán encima del escenario, toda vez que «las limitaciones» del coliseo ovetense -pendiente de una ansiada reforma- obligarán a las orquestas a salir del foso.

También para Carlos Wagner, que firma el concepto visual de este título, «la tetralogía es el reto más grande que se le puede ofrecer a un director escénico». Así que él lo abordará «con humildad y respeto» y siguiendo la máxima de «menos es más».

«El elemento orquestal es tan fuerte que la escena se reduce al mínimo». A saber: «Una pantalla en la que se irán proyectando imágenes muy potentes. Delante, las orquestas. Más adelante aún, un tul en el que se proyectarán imágenes complementarias para crear un efecto 3D. Y, en primer término, los cantantes».

A ellos se refirió el maestro Christoph Gedschold, a cargo de la dirección musical de esta ópera, que habló de «una obra que llega hasta el alma. Conmueve hasta tal punto que cuesta ponerlo en palabras. Es una de las obras más fuertes del planeta y exponerse a este universo es una de las cosas que deben hacerse al menos una vez en la vida», defendió.

Gedschold -con fama de exigente y que se colocará tras los solistas, lo que los obligará a guiarse por los monitores- alabó el trabajo de las orquestas y del elenco: «A pesar de que no hay ni un solo cantante alemán, lo están haciendo muy bien», bromeó. Así que, tras escuchar cómo el flamante concejal de Cultura ovetense, José Luis Costillas, prometía reforzarsu apoyo al ciclo para atraer nuevos públicos y aplaudir este arranque «a lo grande», la invitación de Varela no se hizo esperar: «Aunque parezca ardua, es una experiencia maravillosa».