«En la SGAE, estamos achicando la sentina de un barco que hace agua»

José Ángel Hevia, en la sede de la SGAE, en Madrid. /  EFE
José Ángel Hevia, en la sede de la SGAE, en Madrid. / EFE

José Ángel Hevia | Presidente de la Sociedad General de Autores: «Si la asamblea rechaza los nuevos estatutos, sería como un voto de autodestrucción de la entidad»

JOSÉ L. GONZÁLEZ GIJÓN.

José Ángel Hevia (Villaviciosa, 1967) lleva una vida entera dedicada a la gaita. Hace dos semanas tomó una decisión que ha cambiado su día a día, un reto que tiene más que ver con los despachos que con los estudios de grabación y los escenarios: presidir la Sociedad General de Autores. Lo hace, además, en un momento de fuertes tensiones en la entidad, con una amenaza de intervención por parte del Gobierno, con juicios abiertos y con la necesidad de afrontar cambios de forma urgente.

-¿Por qué tomó la decisión de ponerse al frente de la SGAE?

-Me fueron trayendo los acontecimientos. Me eligieron como representante unos cuantos autores que, al final, me llevaron a la junta directiva y acabé siendo elegido presidente. Asumo una responsabilidad, más que postularme a un cargo. Estamos achicando la sentina de un barco que hace agua. No es un cargo honorífico, exige un trabajo desbordante.

-Lo primero, ¿reformar los estatutos como obliga la ley?

-Hemos aprobado una propuesta de estatutos, que va a ir a la asamblea general del 27 de diciembre. Tenemos la esperanza de que el socio vote responsablemente y apruebe unos estatutos que son de mínimos. Queremos que los diferentes colegios no sientan que alguno está llevando los intereses a su lado, sino que sean puntos exclusivamente de exigencia de la ley. Tenemos la esperanza de que se aprueben y también la normativa de reparto, que va a quedar más clarificada con los límites que se están discutiendo en el Senado.

-¿Y si no se aprueban?

-Una asociación tiene que adaptar sus estatutos a la legislación, sí o sí. Si lo rechazara la asamblea, sería como un voto de autodestrucción de la propia SGAE. Disentir de la trayectoria de la asociación no tiene que ser demostrado a través de un voto negativo a esos estatutos porque sería dinamitar la entidad e instar a una especie de intervención, que pasara a ser dirigida desde el ministerio.

-¿Qué implican esos cambios?

-Muy pocos puntos. Por ejemplo, el derecho del socio a participar en la elección de la junta directiva a través del voto electrónico, algo que vendrá exigido por la ley. La presidencia deja de ser un órgano tan ejecutivo y pasa a ser más representativo. El día a día de la casa está en manos de ejecutivos de alta capacitación.

-En las últimas elecciones votó un 7,25% del censo. ¿Aumentará con este sistema?

-La aspiración al voto electrónico no debe ser solo para una entidad de gestión, sino también para los órganos de gobierno del país. Debemos tender a un voto electrónico lo más seguro posible, huyendo totalmente del fraude. Ya lo usamos para las asambleas y en la del 27 será una de las formas de votar a las que tenga derecho el socio.

-¿Cómo van a mejorar la trazabilidad de la recaudación y el reparto?

-La SGAE aspira a saber todo lo que recauda, hasta el último céntimo, y a saber a quién le corresponde, hasta el último céntimo. Los cambios que exige la ley están implementados en estos estatutos y en este sistema de reparto que se lleva a la asamblea del 27. No solo se pregunta por los estatutos.

-Se plantea que la recaudación de derechos de televisión no supere el 20%. ¿Es suficiente?

-La SGAE no puede entrar a valorar las enmiendas. Hay que recordar que lo que está haciendo la ley es regular el retorno de las editoriales. Regular no es prohibir; se prohíbe lo que es ilegal y se regula lo que es legal. Lo que existe en la SGAE es un conflicto entre emisoras vinculadas a editoriales de televisión y a compañías discográficas. En los dos casos los autores suelen compartir derechos con estas editoriales, de manera que, cuando la discográfica paga la cuota a la SGAE por la publicación del disco, cada vez que vende un disco le retorna algo de lo que pagó a la SGAE. Esto mismo comienzan a hacerlo hace unos años las editoriales de televisión. Esta práctica tiene décadas, está establecida y es habitual en España y en todos los países del ámbito europeo. Lo que ocurre es una polémica entre las editoriales multinacionales y las de las televisiones nacionales que coge a los autores en el medio. En los límites que establezca la ley se aclararán las cosas. Es una guerra entre editoriales.

-Está explicando los mecanismos en los que se basó el presunto fraude de 'La Rueda'.

-El caso de 'La Rueda' está en los juzgados y son unos hechos que acaecieron hasta 2013, presuntamente por prácticas fraudulentas. 'La Rueda' es ese caso en el que hay una serie de autores y empresas imputadas, pero no tiene nada que ver con la emisión de la música en televisión. Desde junio de 2017, cuando el juzgado asumió ese caso, se ha venido emitiendo música en televisión en franjas de 'prime time' y nocturnas sin ningún problema. Lo ilegal se prohibe y lo legal se regula. El hecho de que se estén debatiendo enmiendas sobre este tema supone que se reconoce como una práctica legal.

-Hay informaciones que le vinculan con un gran enriquecimiento por los derechos vinculados a la televisión.

-No estoy de acuerdo con esa noticia, incluye falsedades y no tengo nada que decir al respecto. Tendrá sus consecuencias legales. La gestión de los derechos de autor en las editoriales de televisión es una actividad legal, que ahora mismo el Congreso reconoce como legal al regularla, no al prohibirla. A algunos autores les ha ido muy bien con ese modelo de negocio, concretamente a más de 4.000 autores españoles. Yo estoy entre ellos y ahora lo que tengo que hacer es pelear desde la presidencia de la SGAE para que le vaya muy bien no solo a 4.000, sino a todo el conjunto de socios de la SGAE. Esa es la aspiración de este equipo de gobierno: recaudar lo que es justo, ni un euro más del que nos corresponde, y conseguir que todos ganemos más, pero no uno en particular ni un grupo concreto.

-Las comisiones de fiestas se declaran ahogadas por los pagos a su entidad. ¿Plantearán algún cambio?

-La SGAE debe ser contundente en cobrar todo lo que tiene que cobrar, pero ni un euro más. Soy consciente de que se está pagando por desfiles y festivales folclóricos y soy consciente de que si estamos recaudando por una música tradicional de dominio público no debemos hacerlo. Solo hay que cobrar si esa música está registrada y protegida. Las directivas que estoy marcando es que en muy breve plazo podamos eximir a todas las comisiones de fiestas de España del pago por esa música folclórica.

-No son los únicos problemas que se aducen, al menos desde Asturias.

-De los casos judiciales abiertos que afectan a Asturias puedo decir que me voy a interesar.

-¿Teme que pueda haber salidas de editores o autores?

-Probablemente estemos esperando a la asamblea del 27. El socio de la SGAE está ligado por compromisos de contrato. El autor puede tomar una decisión más personal. Las empresas tienen otras vinculaciones. No creo que beneficie a ninguna de las partes que alguien se vaya. Esta entidad se basa en la gestión colectiva y, para que eso funcione, es necesario que estemos dentro y quien disienta cambie las cosas de forma democrática.

 

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