La 'Tregua de Eurovisión' de Israel a la Franja de Gaza

Una estatua hecha con juguetes que recrea la imagen de la ganadora de la pasada edición, Netta Barzilai, sirve de promoción de Eurovisión en Tel Aviv. :: EFE
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Una estatua hecha con juguetes que recrea la imagen de la ganadora de la pasada edición, Netta Barzilai, sirve de promoción de Eurovisión en Tel Aviv. :: EFE

Israel quiere mantener las cosas tranquilas sí o sí hasta que pase el festival y por eso disparan más pelotas de goma que balas

MIKEL AYESTARAN

Esto es lo que hemos bautizado como 'Tregua de Eurovisión'. Israel quiere mantener las cosas tranquilas sí o sí hasta que pase el festival y por eso disparan más pelotas de goma que balas. Ese es el motivo por el que han aligerado también el bloqueo y permitido la entrada de dinero de Qatar. Eurovisión y los dólares han tranquilizado los ánimos en un lugar que estaba al límite», confesaba uno de los responsables de la Unidad de Prensa Extranjera en el campo de Malaka, una de las zonas habilitadas a lo largo de la verja de separación entre Gaza e Israel para realizar cada viernes las movilizaciones de la Gran Marcha del Retorno. Esta semana, el miércoles fue el día señalado para la protesta ya que los palestinos conmemoraron la 'nakba', la catástrofe que supuso para ellos la creación del Estado de Israel en 1948, y en esta nakba número 71 el Ejército no mató ningún manifestante. «La verdad es que no había escuchado hablar de Eurovisión hasta esta misma semana, pero debe ser muy importante para que los israelíes hayan dado semejante cambio en tan poco tiempo», opinaba Amjed Tantesh, periodista del norte de la Franja, que como el resto de gazatíes disfruta del momento ya que «nadie sabe lo que puede venir después».

Tel Aviv acoge mañana por la noche la gran final de Eurovisión, justo una semana después de la peor escalada de tensión en Gaza desde 2014. En una pelea de apenas 48 horas, 25 palestinos y 4 israelíes perdieron la vida. Los brazos armados de Hamás y Yihad Islámica lanzaron casi 700 cohetes y morteros, y el Ejército bombardeó cientos de objetivos en la Franja. El diario 'Haaretz' tuvo acceso a fuentes castrenses que aseguraron que los militares recibieron la orden del Gobierno de detener la escalada lo antes posible para garantizar la calma durante Eurovisión. Y así fue. Israel se comprometió a respetar los puntos acordados en una tregua que había firmado un mes antes con la mediación de Egipto y que nunca había implementado. Se reabrieron los pasos fronterizos, se extendió la zona de pesca, entró el dinero enviado por Doha y, según informó el diario 'The Israel Times', se hicieron más estrictas las normas de enfrentamiento en las manifestaciones. Cuenta este diario que los mandos pidieron a sus hombres actuar «de forma juiciosa» y ordenaron el uso de fuego real solo «en caso de que sus vidas estén en serio peligro». Un cambio en las normas de enfrentamiento que llegó después de un año de grandes protestas en las que los francotiradores han matado a más de 200 personas, entre ellas menores, periodistas y personal sanitario.

La tregua en Gaza no se trasladó, sin embargo, a Internet y la emisión 'online' de la primera semifinal fue secuestrada por piratas informáticos que sustituyeron la señal original por una falsa alarma de ataque. Los responsables de la radio televisión pública israelí acusaron a Hamás de este ataque que «no llegó a mucha gente y se está investigando», señalaron los organizadores en un comunicado.

Israel espera que el mundo mire a Tel Aviv mañana y sus autoridades son conscientes de que la ciudad costera está dentro del radio de alcance de los cohetes palestinos. La distancia entre la fiesta, la música y el baile de un certamen que podrían seguir 200 millones de telespectadores en todo el mundo a través de la televisión y el cerco que sufren dos millones de personas en la Franja es de apenas 80 kilómetros. Este fue el mensaje que diferentes partidos políticos de la izquierda israelí y organizaciones de derechos humanos que luchan contra la ocupación quisieron enviar al mundo en la movilización que organizaron el martes en el centro de Tel Aviv. «Los países que vienen aquí a cantar y pasárselo bien deben saber que a apenas una hora en coche hay millones de personas que sufren una situación desesperada y viven encerradas; no pueden cerrar los ojos a esa realidad», opinaba el joven activista Daniel Brodsky, feliz de poder lanzar este mensaje a un medio extranjero.