«Me reconozco un insatisfecho estructural»

Emilio Aragón se encargó de dirigir el espectáculo circense. / CIRCLÁSSICA
Emilio Aragón se encargó de dirigir el espectáculo circense. / CIRCLÁSSICA

'Circlássica', el espectáculo que recupera la tradición circense bajo la dirección del artista, llega el jueves al Teatro de la Laboral

M. F. ANTUÑAGIJÓN.

Es un auténtico todoterreno, un personaje imprescindible en un sinfín de ámbitos. Es músico, es el médico de familia de la tele, es el heredero de una saga circense que está en la memoria colectiva de varias generaciones, es productor televisivo de éxito. Emilio Aragón (La Habana, 1959) siempre tiene un proyecto en la cabeza y una idea pendiente. El jueves desembarca en Gijón 'Circlássica' (Laboral), un espectáculo que recupera el circo de siempre y en el que asumió el papel de director.

-Acaba de cumplir los sesenta. ¿Qué ve cuándo mira atrás?

-Cuando miro atrás veo que he tenido la enorme fortuna de vivir una buena vida, llena de amor y desamor, de alegría y también tristeza, de trabajo y vocación, de música. Una buena vida que espero poder seguir exprimiendo muchos años.

-En esos sesenta años hay América, Europa, música clásica, pop, cine, tele, circo, trabajo como guionista, como productor... ¿Qué le queda por mirar si lo hace hacia adelante?

-Cuantas más cosas hago, más deseos siento de explorar nuevos caminos. Esta pulsión es mi cara y mi cruz. Me hace feliz tener nuevos retos, ponerme a prueba una y otra vez. La vida es un abanico de posibilidades y de opciones que disfruto descubriendo a cada paso. Estoy disfrutando mucho ahora con nuevos proyectos, tanto musicales como de ficción.

-¿Y qué lugar, qué sitio, qué es 'Circlássica' en toda esa vida? Creo que no fue fácil convencerle para que se uniera al proyecto. ¿Por qué acabó diciendo sí?

-La propuesta de 'Circlássica' me llega en un momento vital de mucha reflexión por el lugar donde a uno le coloca ser abuelo, llegar a los sesenta, hacer balance. Quizás por eso tuve alguna resistencia, en un primer momento, por el viaje emocional que me suponía. Pero, pasado ese momento, 'Circlássica' solo me ha traído alegrías. Ha sido un viaje precioso, de reencuentros y descubrimientos. ¡Ha sido un regalo!

-Está teniendo un éxito increíble. ¿Por qué?, ¿qué tiene?, ¿qué aporta? ¿Por qué el público está necesitado de esta vuelta al circo clásico?

-El éxito no es una fórmula matemática. En mi caso concreto, en cada proyecto que me involucro me entrego completo. Que 'Circlássica' esté teniendo está enorme acogida de público creo que tiene que ver con el hecho de que el circo clásico es siempre una invitación a viajar al niño que todos conservamos y que es tan necesario expresar y poner en juego. Todos estamos necesitados de momentos amables y mágicos para poder llevar la vida, que trae muchas complicaciones. 'Circlássica' es ese momento, ese paréntesis de magia que quizás podamos hacer, para continuar después con nuestro camino. He tenido la fortuna de poder trabajar con una compañía maravillosa. He aprendido mucho de ellos.

-Si todas las disciplinas han sufrido una revolución, el circo puede que más aún. Usted ha sido testigo. Dígame dónde está ahora, dígame hacia dónde cree que va.

-No sé si yo soy un buen analista de la situación del circo. Lo que si sé es que, como todas las expresiones de las artes, se ha ido adaptando a los nuevos gustos y costumbres del público. Y que el reto es hacerlo sin perder la magia, el talento, el valor del esfuerzo, la belleza y la vocación. El equipo de Productores de Sonrisas, con Manuel, María y Rafa González a la cabeza, están revolucionando el espectáculo de circo en España.

Sin revoluciones

-¿Emilio Aragón también ha vivido sus propias revoluciones o ha sido natural como la vida misma que haya ido dando saltos de una disciplina a otra, de una partitura a un guion?

-Tengo que reconocer que soy insatisfecho estructural. Esto tiene, como todo, un lado positivo y otro negativo. Pero, sin embargo, me ha permitido experimentar mucho. Debo añadir que mis padres siempre me alentaron en esa búsqueda potenciando la confianza en mí mismo. Así que siempre he tenido mucha conciencia de mis inseguridades y el grado suficiente de valentía para atravesarlas.

-Disculpe la curiosidad, pero ¿es igual el nervio, la tensión ante el folio en blanco y ante el pentagrama en blanco?

-Para mí es igual. El proceso creativo es siempre un cúmulo de tensión, de desasosiego que, poco a poco, va convirtiéndose en disfrute, satisfacción y energía. Es lo que más me gusta de mi trabajo.

-¿La creación es creación y punto o hay matices para usted?

-No soy hombre de dogmas ni verdades. No me atrevería a emitir un juicio semejante. Creo, honestamente, en la libertad. Prefiero que cada uno sea libre para recorrer su camino y para hacer lo que le haga feliz y le conforme como persona.

-¿Qué le gusta de dirigir?, ¿qué de componer?, ¿qué de escribir?

-Me viene a la cabeza la frase «a cada día le basta su afán» para responderle. A mí me gusta contar historias y estas van surgiendo según la vida va pasando. Se pueden contar historias en un corto, en una canción, en una película, en un espectáculo de circo. A cada momento vital le acompaña una sensibilidad concreta, una mirada determinada, un matiz. Así que me gusta contar la historia que me atrapa en cada momento y de la forma que me pide ser contada.

-No sé hasta qué punto le gustan esas otras facetas no tan creativas que lleva el arte: producción, promoción... ¿O disfruta de todas ellas?

-Me gustan menos, pero son necesarias para que el trabajo final se ajuste a la expectativa que tengo de él. Pero tengo suerte de tener unos magníficos compañeros de viaje que hacen que todo sea más fácil.

-Una mente inquieta nunca para. ¿La suya en que anda entretenida últimamente?, ¿dónde le vamos a ver?

-Me encuentro en plena preproducción del segundo concierto contra el hambre que organizamos con Acción contra el Hambre, el próximo 18 de diciembre, en el Wizink de Madrid. La idea es invitar a compañeros de la música a cantar y hacer música con la idea de poner voz a todos los que, cada día, luchan contra el hambre en todos los rincones de nuestro mundo. Además, estoy trabajando en un proyecto musical con Alba Molina y Josemi Carmona, en mi tercera película y en un proyecto muy bonito de contenido infantil.

-Antes le hablaba de la revolución del circo, pero usted, que sabe mejor que nadie lo que es tener audiencias millonarias, ha visto revolucionarse hasta al vértigo a la televisión. ¿Dónde estamos?, ¿a dónde cree que vamos?, ¿fagocitará la tele al cine?

-No me atrevo a hacer predicciones acerca del sector audiovisual. Ahora estamos viviendo la explosión de las plataformas, los cambios que estas han traído en el tablero y en las reglas del juego. Hasta que el tema se asiente, vamos a disfrutar de la cantidad y calidad de producciones que se están llevando a cabo.

-Viene a Asturias su espectáculo, y sabemos que para usted es un lugar especial.

-Mis recuerdos más nítidos están llenos de imágenes. Ceceda, Nava, Infiesto. Tantos recuerdos y buenos momentos que he podido compartir en familia y con amigos. Las celebraciones en torno a la mesa, con personas a las que quiero tanto. Echo de menos algunas que ya no están. Pero voy puntualmente. Hace poco, estuve grabando con José Manuel Tejedor y Miguel Ángel Herrero en Miranda. ¡Fue un día musical y gastronómico inolvidable!

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