Entidades asturianas boicotean Eurovisión

Una charanga iba a acompañar a Miki Núñez ayer, pero actuó sola porque el cantante no acudió. / FOTOS: EFE
Una charanga iba a acompañar a Miki Núñez ayer, pero actuó sola porque el cantante no acudió. / FOTOS: EFE

Varias entidades asturianas se unen al boicot a Eurovisión por celebrarse en Israel | La Coordinadora de ONG y el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe piden que España no tenga presencia en el festival

JOSÉ L. GONZÁLEZ GIJÓN.

El boicot a la celebración del festival de Eurovisión en Israel ha llegado a Asturias. La Coordinadora Asturiana de ONG para el Desarrollo y el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, ambas entidades de la región, se han sumado a esta campaña y reclaman que España no tenga presencia en el certamen, cuya final se celebra el sábado 18 de mayo y donde está prevista la presencia de Miki Núñez, el representante español. La causa de su protesta es clara: «No es un Estado tolerante que construya cultura. Masacran a un pueblo, el palestino, y les echan de sus tierras», defiende Celeste Intriago, presidenta de la Coordinadora Asturiana de ONG para el Desarrollo.

La protesta forma parte de un programa más amplio denominado 'Boicot, desinversiones y sanciones para Israel', un paquete de medidas que tiene como objetivo aislar a este país, al que acusan de «violar de forma sistemática los derechos humanos. Pedimos que se boicoteen los productos, que no se invierta allí, que se sancione a este país por incumplir los mandatos de la ONU».

Con el objetivo de dar visibilidad a su campaña, las dos entidades han elaborado un vídeo que darán a conocer en la jornada de hoy y en el que han participado «activistas y voluntarios», además de alguna «cara conocida». Prometen un tono de humor en una pieza de corta duración que pretenden llegue a todos los rincones.

El festival de Eurovisión es uno de los eventos televisivos más vistos en Europa. Más de 7 millones de personas siguieron la final del pasado año, en la que los exconcursantes de 'Operación Triunfo' Amaia y Alfred acabaron en el puesto 23 de una lista de 26 participantes. Conseguir boicotear ese gran escaparate audiovisual otorgaría a la causa que defienden estas dos organizaciones un gran impacto mediático. «No estamos en contra de Eurovisión, sino de que se celebre en Israel. No estamos de acuerdo porque se normaliza lo que está haciendo este país, donde todo vale, y le da una gran publicidad a un Estado que viola los derechos humanos. ¿Sería concebible que se celebrase en otro país con un conflicto armado permanente como ocurre allí?», se pregunta Celeste Intriago.

El llamamiento no es solo a los responsables del festival en España. Las dos organizaciones asturianas creen que la población también podría sumarse con una simple acción. «Lo ideal sería que la gente cambiase de canal».

Protesta en Madrid

La protesta contra la celebración de Eurovisión en Israel ya se hizo visible en la jornada de ayer, cuando un grupo de activistas protagonizó una protesta en la Puerta del Sol, la misma ubicación de Madrid en la que estaba previsto que Miki Núñez grabase junto a una charanga un vídeo de despedida para poner rumbo a Tel Aviv. El cantante, que acude al festival con el festivo tema 'La venda', no acudió a la cita que tenía programada aduciendo que se había quedado a «atender a los numerosos medios» que habían solicitado hablar con él.

Mientras, en la calle, los activistas se situaban tras la charanga -que hizo su actuación-, portando carteles en los que se leían consignas como «que la música no apoye el genocidio israelí». La réplica la dio el cantante en rueda de prensa. «Lo bueno de Eurovisión es que es un concurso de música, da igual lo demás». RTVE ratificó su opinión. «Estamos trabajando como cualquier otro año. La obligación es preservar el carácter no político del evento y en ello estamos toda la comunidad eurovisiva, en evitar todo mensaje que no sea estrictamente musical», señalaron fuentes de la corporación pública, responsable en España del festival.

La opinión de las organizaciones asturianas no es la misma. «Esto es un lavado de cara a Israel, presentando al país como un pueblo acogedor», concluye Celeste Intriago.