Veintiséis candidatos para ser Pueblo Ejemplar

Los Reyes, el año pasado, durante su visita a Moal. / EFE
Los Reyes, el año pasado, durante su visita a Moal. / EFE

El jurado de la fundación Princesa de Asturias decide hoy el ganador de entre los pueblos, aldeas, asociaciones y gentes que se presentaron | El galardón que se concede es de 25.000 euros, a los que se une la visita de los Reyes al día siguiente de los Premios Princesa de Asturias

ANA RANERA

Veintiséis candidaturas optan este año al Pueblo Ejemplar 2019, un premio que otorga la Fundación Princesa de Asturias a un pueblo, aldea, núcleo de población, espacio paisajístico o grupo humano del Principado de Asturias. El jurado decide hoy cuál se alza este año con el premio. El requisito para hacerse con la victoria es «la defensa y conservación de su entorno rural, ambiental, de su patrimonio histórico, cultural o artístico en iniciativas de impulso económico y social o en la realización de obras comunales u otras manifestaciones de solidaridad o sobresalientes».

Este año, se han presentado a este galardón pueblos, asociaciones vecinales e, incluso, gentes, como ha sido el caso de los vecinos de Salas. Y todos ellos comparten la ilusión de ganar para poder continuar impulsando sus proyectos en los próximos años.

La Fundación concede un premio de 25.000 euros al ganador, al que se une la visita de los Reyes al día siguiente de la entrega de los premios Princesa de Asturias. Entre las candidaturas presentadas este año figuran el Valle de Cuna (Mieres), Lugones (Siero), Trapa-La Vega y El Carmen (Langreo); Cue (Llanes), Suarías (Peñamellera Baja), Pelúgano (Aller), Pimiango (Ribadedeva), Santa María del Puerto (Somiedo), Pesoz, Somao (Pravia) y Banduxu (Proaza).

El Valle del Samuño (Langreo), Coya (Piloña), Asiegu (Cabrales), Posada (Llanes), Coviella (Cangas de Onís), Valdesoto (Siero), Llaviana (Gozón), Pola de Allande y Fitoria y la Sociedad Festivo-Cultural San Antonio de Fitoria y Villamejil (Oviedo) también forman parte de la lista.

La relación de aspirantes la completan la Cofradía de Pescadores Santa Ana (Llanes), la Comunidad vecinal de San Cucufate (Llanera), las Gentes de la villa de Salas, la Asociación Ríu Fontoria (Piloña), el Movimiento asociativo y comunidad vecinal de Riosa y la comunidad vecinal de Caso.

La expectación es máxima entre todos los posibles ganadores. Cada uno realza las bondades de su candidatura con la ilusión de que recaiga entre sus vecinos el premio económico, aunque les hace más ilusión aún recibir a doña Letizia y a don Felipe en sus calles. Hacerse con el Pueblo Ejemplar supone para ellos un aumento de visitantes, así como un espaldarazo a los proyectos que llevan a cabo para impulsar la mejora de la vida en el medio rural.

En la edición pasada, el galardón se lo llevó Moal, una pequeña localidad de Cangas del Narcea que recibió el premio por su naturaleza, su cultura y su apuesta por el deporte. En 2017, Poreñu y en 2016, la Comarca de los Oscos. Este galardón lo otorga la Fundación desde 1990, de tal manera que este año serán ya treinta los pueblos con este distintivo.

Los candidatos subrayan, sobre todo, su apuesta por las tradiciones asturianas, su patrimonio cultural e histórico, la convivencia vecinal y el valor medioambiental de su zona. En este momento, son muchos los corazones que esperan inquietos a conocer la resolución. Para la mayoría de los aspirantes, son muchos años presentándose y soñando con que, alguna vez, les toque a ellos y se haga realidad esa imagen que tantas veces han imaginado de los Reyes saludando a sus vecinos y conociendo las bondades de sus rincones.

Otros candidatos se estrenan con esperanza, convencidos del valor de sus montes, calles y playas, orgullosos de la historia que esconden. Pero si algo tienen todos en común es el convencimiento de merecerlo. Llevan años trabajando para hacer de su sitio en el mundo un lugar mejor, en el que la vida merezca la pena, pese a la amenza de la despoblación. Luchan porque no se pierdan las construcciones históricas en las que el paso del tiempo hace mella y también porque las generaciones futuras puedan seguir bailando y cantando las mismas canciones; disfrutando en las romerías con las que sus antepasados crecieron y soñando con que, allá donde vayan, puedan presumir de ser, con todo su significado, un pueblo ejemplar de Asturias.