Goirigolzarri admite que «no es buen momento» para privatizar Bankia

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, en el Congreso / Chema Moya / EFE

El presidente de la entidad resalta que la petición de rescate de España frustró el plan de reestructuración aprobado por él

David Valera
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El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, ha admitido que «hoy no es un buen momento para privatizar» la entidad por las malas condiciones del mercado. «El sector financiero está penalizado por los tipos de interés negativos», ha señalado el máximo responsable de la entidad nacionalizada -recibió casi 20.000 millones de dinero público- durante su comparecencia en la comisión de investigación de la crisis financiera en el Congreso. Sin embargo, se ha mostrado convencido de que en los próximos meses ese escenario mejorará con el cambio de política monetaria del BCE.

Asimismo, Goirigolzarri ha dejado claro que la «privatización» de Bankia es el «único paso que falta para la normalización del proyecto». Por ese motivo, aunque ha destacado que no existe una situación de «agobio» por llevar a cabo este proceso, ha insistido en que «tampoco se puede eternizar». En cualquier caso, el presidente de la entidad ha resaltado que la decisión no le corresponde tomara a él, sino al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), es decir, al Estado como máximo accionista.

Además, Goirigolzarri ha recordado que los ajustes realizados por la entidad a cambio de recibir 17.959 millones de dinero público para su saneamiento fueron fijados por la Comisión Europea en el marco del rescate financiero solicitado por España. Un rescate que, según ha afirmado el banquero en su comparecencia, impidió que se llevara a cabo el plan de recapitalización de 19.000 millones elaborado por Bankia.

En concreto, Goirigolzarri ha explicado que nada más asumir la presidencia de Bankia, el 9 de mayo de 2012, el Banco de España le requirió elaborar un plan de saneamiento urgente. Una petición que fue atendida y se entregó el 11 de junio de ese año. Un plan que contemplaba unas necesidades de capital de 12.000 millones para Bankia y otros 7.000 millones destinados a sanear la matriz (BFA).

El máximo responsable de la entidad ha recordado que su idea era que este plan fuese aprobado por el Banco de España y el FROB para inyectar el dinero «en breve plazo». Sin embargo, Goiriglzarri ha explicado que «nada de eso ocurrió» porque el Gobierno español solicitó el rescate bancario a la UE. «Esto trastrocó totalmente nuestros planes y supuso un cambio radical en los calendarios», ha señalado.

El presidente de Bankia ha insistido en que con la firma por parte de España del Memorándum de Entendimiento (MOU) con Bruselas fue el que fijó las condiciones para que Bankia accediera a esa ayuda. Para empezar las necesidades de capital no serían estimadas por Bankia ni por el Banco de España, sino por un test de estrés independiente que fijó en 24.743 millones las necesidades en el escenario más adverso.

1.860 millones a accionistas minoritarios

Además, los tenedores de instrumentos híbridos (preferentes y subordinadas) contribuirían a recapitalizar la entidad. Esto provocó la conversión «forzosa y con descuento» de estos vehículos financieros en acciones, lo que supuso minorar las necesidades de capital público en 6.592 millones. En total, de los 17.959 millones inyectados de capital público, 10.700 fueron a Bankia y el resto a BFA.

El presidente de Bankia ha destacado que el plan de reestructuración fijado por la Comisión Europea les obligó a cerrar más de mil oficinas (un tercio del total); reducir la plantilla de 20.400 personas a 13.600; realizar desinversiones de activos no estratégicos por valor de 61.300 millones; la prohibición de realizar operaciones relacionadas con mercados de capitales u operaciones corporativos.

En cualquier caso, Goirigolzarri ha resaltado que la entidad ha conseguido llevar a cabo el plan de reestructuración con éxito y convertir a Bankia en una entidad «sólida, bien capitalizada y rentable». Además, el máximo responsable del banco nacionalizado ha destacado que la compañía ha compensado a los hibridistas particulares por la conversión forzosa de acciones con 2.783 millones mediante un proceso «rápido, sencillo y gratuito de arbitraje». Asimismo, también ha resaltado que se restituyó a los inversores minoristas que acudieron a la salida a Bolsa de Bankia mediante la devolución de 1.860 millones.

 

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