Alcoa espera ganar hasta 70 millones más con los cierres de las plantas de Avilés y La Coruña

Alcoa espera ganar hasta 70 millones más con los cierres de las plantas de Avilés y La Coruña
Algunos trabajadores, ayer, a la salida de la asamblea celebrada en la factoría de Alcoa en Avilés. / MARIETA

Los trabajadores aplazan a la próxima semana la votación sobre el preacuerdo, que tiene que ser ratificado en ambas factorías

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Alcoa ya ha hecho sus cuentas y con los cierres parciales de las plantas de Avilés y La Coruña espera una mejora de sus resultados que cifra en hasta 70 millones de euros -entre 61,4 y 70- al inicio del tercer trimestre del año. Así lo expresó ayer el presidente de la compañía, Roy Harvey, en la presentación de los resultados de la multinacional. Destaca desde Pittsburg el preacuerdo alcanzado con los trabajadores, que permite mantener una parte de los empleos -alrededor de 200 en las dos fundiciones y la torre de pasta de La Coruña-, así como prejubilaciones y recolocaciones en la factoría de San Ciprián, en Lugo, donde el comité ha rechazado el acuerdo. Aseguran que con él se exporta el ERE a su factoría.

Los cálculos de la multinacional van más allá y la empresa prevé unos costes extraordinarios por la reestructuración de entre 79 y 100 millones de euros, que contabilizará completamente en 2019, y dependiendo de cómo se desarrolle el proceso, estima gastos adicionales para el desmantelamiento de las series de electrolisis de entre 110 y 130 millones.

A lo que no hizo referencia Harvey fue a la posibilidad de encontrar un inversor que permita continuar con la actividad industrial en las factorías más allá del 30 de junio, plazo dado por la multinacional para mantener a todos los trabajadores en nómina, y por el que tendría que pagar 40 millones para el rearranque de las cubas. Si no fructifica una operación antes, el grupo procederá a iniciar las prejubilaciones forzosas (44) y los despidos, a la vez que ofrece también prejubilaciones en San Ciprián que permitan la recolocación allí de un centenar empleados de Avilés y La Coruña. Otros dos centenares de operarios, los de los hornos de fundición y la torre de pasta de la planta gallega, seguirían en el trabajo. En el caso de Avilés serían 91.

No obstante, este preacuerdo tiene que ser ratificado por los empleados de las dos factorías. Los comités de empresa de ambas plantas explicaron ayer a los trabajadores de forma minuciosa el contenido del documento y los dos escenarios que se abren ahora: contar con seis meses para que las administraciones encuentren un inversor, pero desistir de cualquier proceso legal contra Alcoa si no aparece y acaba ejecutando los despidos, o esperar a que la empresa aplique el expediente de regulación de empleo de extinción en los términos que le permite la reforma laboral, aunque en este caso sí se podrá recurrir a los tribunales, otra cosa es lo que se pueda conseguir en los juzgados.

Las votaciones se han aplazado en ambas factorías hasta la semana que viene. En el caso de la asturiana, serán el lunes de 5.30 a 18 horas y el martes de 8 a 12 horas, mientras que en la gallega se celebrarán el lunes. El destino de las dos plantas está completamente ligado, ya que la empresa requiere el sí de la mayoría de los trabajadores en las dos instalaciones.

La asamblea que se celebró en la factoría de Avilés fue tensa, según reconocen algunos de los participantes, dadas las incógnitas que ofrecen los dos escenarios posibles y fueron muchos los empleados que se preocuparon por sus casos particulares. Además, también surgieron dudas sobre qué puede pasar si llega un inversor que no quiere subrogar a toda la plantilla o aparece más tarde del 30 de junio. En este caso, se apremió al comité a forzar al Gobierno a que, de alguna forma, se comprometa a que se recoloquen de forma preferente los despedidos.

Mientras esto sucedía, Alcoa presentó un beneficio neto atribuido de 199 millones de euros en 20018, un 4,6% más que el año anterior, mientras que las ventas ascendieron hasta casi 12.000 millones, un alza del 15%. «Nuestro resultado de 2018 refleja cómo hemos fortalecido a Alcoa», señaló Harvey, que tiene una perspectiva positiva para 2019, con un déficit global del aluminio de hasta 2,1 millones y un crecimiento de la demanda de entre el 3% y el 4%.

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