Javier Fernández pide una transición energética al margen de dogmatismos y puristas

El presidente del Principado de Asturias, Javier Fernández, el presidente de EDP España, Manuel Menéndez, y el consejero delegado de EDP, Rui Teixeira. / A. Álvarez

El presidente participa en el 50 aniversario de funcionamiento la central hidráulica de Proaza, que explota EdP

EFE

El presidente del Principado, Javier Fernández, ha planteado hoy la necesidad de abordar el proceso de transición energética al margen de dogmatismos y frente a los puristas que «atienden exclusivamente a una lógica particular, unidimensional» sin tener en cuenta el contexto que les rodea. El presidente del Principado, que siempre se ha mostrado crítico con una descarbonización exprés como la que planea la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha incidido hoy en que, aunque evitar desastres irremediables en el planeta es algo que incumbe a todos, es responsabilidad de los políticos, que no pueden actuar por dogmatismo ni ser ajenos a las fuerzas que les rodean.

En su caso, y a la hora de evaluar una transición energética «pensada nada menos que para salvar el planeta», ha reconocido que no puede abstraerse de las consecuencias que tendrá sobre la actividad económica, la industria o el empleo «salvo que fuese un irresponsable». «Aunque me motive el objetivo, no puedo dejar de tener en cuenta a situación de Asturias y de España, ni desconocer qué están haciendo otros países, ni sospechar cuál puede ser la reacción de las industrias que tienen a su mano la posibilidad de cambiar de emplazamiento para aprovechar condiciones más ventajosas para su actividad y su beneficio», ha señalado.

Fernández hacía esa reflexión tras el reciente anuncio del Ministerio de Transición Ecológica de que se cerrarán todas las centrales de carbón en los próximos siete años, entre ellas las cuatro que hay en Asturias.

Fernández ha participado hoy en la conmemoración de los 50 años de funcionamiento la central hidráulica de Proaza, acto en el que ha estado presente el presidente de EDP España, Manuel Menéndez, que ha advertido de que también hay «puntos intermedios» desde los que abordar la descarbonización de la economía y que se ha comprometido a «buscar la mejor evolución para Asturias».

Menéndez ha incidido en que EDP siempre se ha aprovechado de las tecnologías predominantes en cada momento y que, aunque tiene un «compromiso firme» con las tecnologías limpias, también ha visto que tenía que invertir en las tan «denostadas injustamente centrales de carbón» para reducir las emisiones. El presidente de EDP ha ofrecido a las autoridades su colaboración en este tránsito «sin dar pasos en el vacío» y siendo conscientes de que el carbón, por sus emisiones, tiene un periodo acotado de permanencia en el mix de generación de energía.

En presencia de Joaquín Vaquero Ibáñez, arquitecto y nieto del creador de la instalación, Joaquín Vaquero Palacios, los presidentes del Principado y EDP, junto al resto de autoridades han recorrido una central que, en palabras de Javier Fernández, es una obra «magnífica que consigue ensamblar naturaleza e industria con una fuerza descomunal, con la potencia propia del hormigón».

Previamente, Joaquín Vaquero Ibáñez guió un recorrido por las instalaciones y una exposición preparada para la ocasión que resume la historia de los primeros 50 años de la central y la trayectoria de su creador.

Obra de Vaquero Palacios

Inaugurada en 1968 y ubicada en la margen derecha del río Trubia, esta central hidráulica ha funcionado, desde su puesta en marcha, más de 248.000 horas y ha generado más de 4.200 gigavatios, el equivalente al consumo de más de un millón de hogares.

La de Proaza a los pies del embalse de Valdemurio, es una de las doce centrales hidráulicas que el Grupo EDP tiene en España y, junto a las de Salime, Miranda y Tanes, una de las cuatro diseñadas por Vaquero Palacios.

Tras asegurar que EDP es «muy deudor» del talento «monumental y sobresaliente» de Vaquero Palacios, el jefe del Ejecutivo se ha preguntado si hoy hubiese sido posible hacer esta obra, si hoy podría superar los parabienes ambientales y permisos administrativos y un hipotético recelo vecinal.

La cercana senda del oso, levantada sobre el trazado de dos ferrocarriles que transportaban mineral no deja de ser tampoco una «cicatriz industrial reciclada», ha señalado el presidente para reafirmarse en que «resultaría muy difícil, imposible» describir la realidad de Asturias sin mencionar la profunda huella industrial que la surca y define. Para Joaquín Vaquero, esta central es un clarísimo ejemplo de como conseguir la fusión del arte, la industria, el diseño y la ingeniería.

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