El grupo KP invierte 14 millones para diversificar su producto en Asturias ante la guerra del plástico

Una operaria amontona las bandejas fabricadas con PET en la factoría de Vegafriosa. / JORGE PETEIRO
Una operaria amontona las bandejas fabricadas con PET en la factoría de Vegafriosa. / JORGE PETEIRO

La compañía, que emplea a más de 500 trabajadores en la región, lamenta las «exageradas» críticas hacia el sector

LAURA CASTRO PRAVIA.

Comenzó siendo el fruto de un emprendedor praviano bajo el nombre de Terpla, después pasó a convertirse en Linpac Packaging y en 2017 se incorporó al grupo Klöckner Pentaplast (KP), aunque aún conserva la marca comercial Linpac en algunos productos de los que fabrican en sus 38 plantas repartidas en 18 paises, dos de ellas en Asturias. «Es reconvertirse o desaparecer», dice Daniel Tudela, director del grupo en el sur del Viejo Continente y responsable de las factorías asturianas. Y esta es la premisa que mantienen más viva que nunca ahora, en medio de la guerra desatada contra el plástico, que no ha amenazado su facturación, pero sí que ha obligado a invertir en nuevas maquinarias. La Unión Europea ya le ha puesto fecha de caducidad: en 2021, estará prohibida la comercialización de todos aquellos utensilios plásticos de un solo uso. Eso incluye bastoncillos, bolsas, pajitas y también las tradicionales bandejas del sector alimentario, de cuya producción se encargan las plantas asturianas.

Este nuevo escenario «cuanto menos controvertido», apuntilla Tudela, les ha obligado, una vez más, a reinventarse. Siguen a pies juntillas las nuevas reglas de la Unión, que «tienen todo el sentido». En cambio, no lo tienen, a su juicio, las «exageraciones y la desinformación» surgida a raíz de la nueva normativa que ha cargado en exceso contra un sector que mira al futuro utilizando como guía la economía circular.

Las clásicas bandejas de espuma -hechas con poliestireno- destinadas al sector alimentario siguen siendo uno de «los elementos importantes» del negocio, pero sabedores de que «no tienen futuro» al carecer de un sistema integrado que permita su reciclado, el grupo KP ha decidido abrir nuevas puertas, invirtiendo desde 2017 13,82 millones de euros en transformar parte de la tecnología de las plantas asturianas para fabricar otro tipo de envase alimentario 100% reciclable. Utilizan el PET, es el tipo de plástico que se emplea para embotellar agua y refrescos. Es más ligero y de hecho en los dos últimos años han conseguido reducir aún más el peso, un 8,1% por cada bandeja, lo que equivaldría a 2.682 toneladas menos de plástico al año y ha influido también en la cadena de transporte, pues salen seis camiones menos a la semana de las factorías asturianas. «Lo mejor y lo peor del plástico es que dura miles de años. En el caso de las bandejas de espuma no es posible, pero con el PET podemos reutilizarlo casi infinitas veces», explica Tudela. El grupo KP es el máximo consumidor de material reciclado, pues reutiliza más de 140.000 toneladas al año.

Aún así advierten de que es necesaria una mayor concienciación y de que queda mucho trabajo por hacer. «Las personas mayores siguen considerando que las bandejas de espuma son mejores, les da la sensación de que el alimento es más fresco», señala Tudela. Y, además, aún hay muchos ciudadanos que no utilizan el contenedor amarillo para depositar los plásticos. «Si se pierden los envases en la cadena de reciclaje es malo para todos. Para el medioambiente, obviamente, pero también para la economía. Es más caro producir bandejas con material virgen que reciclar las que ya se han utilizado», detalla. Y también es más económico para los ciudadanos, pues reciclar una tonelada de residuo plástico cuesta 427 euros, mientras que si llega al vertedero asciende hasta los 604 euros.

Además, reutilizar una tonelada de PET evita que se emita una tonelada de CO2 al ambiente. De hecho, Tudela explica que la industria plástica es una de las que menos contribuyen a las emisiones contaminantes. «Cada año se emiten 35.000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero y solo un 1,1% pertenece al sector plástico», asegura. Su consumo energético es mucho más bajo que el de otro tipo de industrias, pues el plástico se funde a una temperatura mucho más baja. «No se trata de ponerse a la defensiva, sino de explicar qué es exactamente lo que hacemos y cómo. Está claro que hay prácticas mejorables, pero estamos en ello», señala.

Responsables con el entorno

Las plantas asturianas de KP dan empleo, de media, a unas 500 personas, aunque la cifra fluctúa en función de la temporada. Pravia es el concejo más ligado a la producción de estas factorías. «Dudo que haya alguien en este municipio que no tenga a algún familiar, amigo o conocido trabajando aquí», cuenta Tudela. Además, los clientes también son cercanos, pues un 80% de lo producido en Asturias se queda en los supermercados y grandes superficies de España y Portugal. El 20% restante se divide entre Francia e Italia. Exportar es complicado, pues según indica Tudela, el transporte de estas nuevas bandejas «es muy costoso y resultaría poco eficiente».

El director de las plantas explica que el compromiso de la empresa con la zona en la que están ubicadas y con la región en general es absoluto. De hecho, en la factoría que tienen en Quintana cuentan con una piscifactoría subvencionada por ellos en un 80%. «La gestionan los pescadores de Mestas del Narcea. Recogen los salmones, hacen la cría y los sueltan para repoblar el Nalón y sus afluentes», explica Tudela. Esta colaboración es «única» para el grupo, pues no se hace en ninguna otra factoría del grupo.

Además, con estos mismos pescadores llevarán a cabo una campaña este verano para recoger plásticos en los ríos de la zona. Es cuestión, indica Tudela, «de que todos nos concienciemos y actuemos de manera responsable con los plásticos».

En el centro de I+D+i que el grupo tiene en Barcelona continúan buscando nuevas formas de reducir y sustituir los plásticos no reciclables. Y lo hacen bajo la dirección de la asturiana, Ana Fernández, doctora en Ciencias Químicas y exdirectora de las factorías que ahora dirige Tudela.