La industria asturiana se diversifica en nuevos sectores para mantener su competitividad

Camiones descargan mineral en la factoría gijonesa de Arcelor /PALOMA UCHA
Camiones descargan mineral en la factoría gijonesa de Arcelor / PALOMA UCHA

Compañías como CAPSA, Hunosa, Química del Nalón, Nestlé y Ence crean nuevos productos y servicios para ampliar su hueco en el mercado

PALOMA LAMADRID / NOELIA A. ERAUSQUINGIJÓN.

La industria asturiana se ha visto obligada a reinventarse para no perder competitividad en un contexto internacional en el que las empresas de países con regulaciones más laxas y costes más bajos se alzan como poderosas competidoras. Ante este oscuro panorama, las compañías de la región buscan dar una vuelta de tuerca a los productos y servicios que ofrecen para, no solo mantener, sino ampliar su hueco en el mercado. A veces, incluso, se trata de entrar en sectores inexplorados hasta ahora, mediante innovación propia, con la compra de otras empresas ya existentes o nuevas alianzas.

Entre esas compañías se encuentra Corporación Alimentaria Peñasanta (CAPSA), que en los últimos años ha llevado a cabo un intenso trabajo de diversificación. Aunque la leche y sus derivados siguen siendo la base de su negocio, CAPSA busca potenciar las actividades enfocadas a mejorar la salud y el bienestar. Este es el eje central sobre el que gira su plan estratégico.

En su reinvención empresarial, decidió aprovechar los excedentes y así pasó de perder entre tres y cinco millones anuales a facturar más de cien a través de Innova Food. Una unidad de negocio que se dedica a elaborar y comercializar un amplio rango de ingredientes de base láctea para la industria alimentaria: leche y yogur en polvo, sueros desmineralizados, lactorremplazantes y otros productos a medida. Además, ante el auge del mercado ecológico, nació la marca Asana, que aglutina una gama de productos 'bio'.

La empresa también se adentra en un mercado novedoso para ella hasta el momento: el de las bebidas isotónicas. Lo hace a través de la 'startup' Raw Superdrink, que busca a la generación 'millennial'. Pero la mayor prueba de la diversificación es su entrada en el sector farmacéutico a través de la comercialización de productos en colaboración con la firma Cantabria Labs. Entre ellos, el desarrollo de dietas líquidas para satisfacer las necesidades de ciertos enfermos.Se venden en farmacias bajo la marca NMCLA y requieren de receta. Sin embargo, el proyecto más ambicioso es '39ytú', dirigido a potenciar la nutrición personalizada. Tras analizar la macrobiota del consumidor, se elabora un producto con la leche como matriz con las bacterias que precisa para mejorar su salud desde la prevención.

Otra empresa relacionada con el sector lácteo, Nestlé, ha ampliado la gama de productos que produce en la planta que posee en la localidad piloñesa de Sevares. Siguiendo la tendencia del mercado, que reclama cada vez más productos naturales, ha comenzado a utilizar leche ecológica para elaborar parte de sus leches líquidas infantiles. Asimismo, estas mismas instalaciones recibirán una inversión de casi ocho millones para añadir una línea de nuevos formatos de purés de fruta para bebés. El 25% de la gama 'bio' de potitos de Nestlé se fabrica ya en Asturias.

En la industria agroalimentaria hay muchas otras muestras de renovación, con productos que apuestan cada vez más por lo ecológico y lo sano, como los refrescos Fuensanta Multifrutas, fabricados con agua y zumo y cero azúcares, y la sidra sin alcohol de El Gaitero; por razas autóctonas, como las conservas de Astursabor; por cereales tradicionales como la escanda, que emplea Speltastur, o por productos reciclables, como las cápsulas de café de Oquendo.

Precisamente, el tema medioambiental ha llevado al grupo Klöckner Pentaplast (KP), que fabrica envases plásticos bajo la marca Linpac, a buscar otros productos. La guerra a este material amenaza su futuro y ha invertido catorce millones en sus plantas de Pravia para fabricar envases para la industria alimentaria 100% reciclables, que sustituyan a las clásicas bandejas de espuma (hechas con poliestireno).

También busca su reinvención Química del Nalón que, con 75 años de historia, apuesta por su diversificación con una inversión de nueve millones de euros que supondrá la creación de veinte nuevos puestos de trabajo en Avilés. Se trata de la llegada de dos sociedades ya existentes, Nalonchem y Nanovex Biotechnologies, y la creación de una tercera compañía, Deganta Aguas, que partirá de la reutilización de la planta de tratamiento de aguas amoniacales de baterías de cok.

La primera es su división de I+D+i, un área estratégica para la compañía presidida por Rufino Orejas. Su objetivo es contribuir a la diversificación del grupo apoyando la investigación basada en los diferentes negocios carboquímicos que desarrolla la empresa. En los últimos cinco años, el grupo ha invertido más de tres millones de euros en diferentes proyectos de investigación.

Aplicaciones biomédicas

Su labor de I+D le ha llevado a colaborar en quince centros tecnológicos de toda Europa para impulsar al menos diez proyectos para el desarrollo de aplicaciones biomédicas y la economía circular. Por otro lado, acaba de adquirir Nanovex Biotechnologies, una 'startup' biotecnológica orientada a la aplicación de la nanotecnología en soluciones cosméticas y farmacéuticas. 'Spin-off' de la Universidad de Oviedo, esta empresa ha recibido prestigiosos premios en sus cinco años de vida. Después de sus inicios centrados en el sector farmacéutico, dio el salto al mundo de la cosmética y al de los alimentos funcionales. Su actividad se centra en encapsular fármacos o principios activos en minúsculas nanopárticulas y nanovesículas que dotan de mejores propiedades y mayor eficacia a fármacos, alimentos o cosméticos. Asimismo, el antiguo edificio de mantenimiento de la planta de tratamiento de aguas amoniacales de baterías de cok de Avilés será la sede para el equipo de Deganta Aguas, que partirá de la reutilización de estas instalaciones. La nueva sociedad prestará servicios a Química del Nalón, pero también buscará terceros clientes.

Ence es otra empresa que busca adaptarse a los nuevos tiempos y está adecuando su planta de Navia para producir celulosa destinada a productos de higiene y de uso textil. El envejecimiento de la población, así como el aumento de la clase media en países más pobres, hace que el uso de pañales para adultos y niños y compresas esté aumentando a nivel global y la papelera quiere responder a estas necesidades. Por ello, comenzará a producir celulosa absorbente, utilizada en productos higiénicos y sanitarios, y celulosa viscosa, que es empleada en el sector textil.

Pero, además, este grupo crecerá en el Principado mucho más de lo que tenía previsto. La incertidumbre sobre el futuro de su planta de Pontevedra, después de que el Gobierno haya dejado de apoyar la prórroga de su concesión, ha desviado inversiones hacia Navia que aumentarán la plantilla en 200 personas.

Otras empresas buscan su hueco o, incluso, una nueva identidad. Entre estas últimas se encuentra Hunosa, a la que Pedro Sánchez prometió colocar «en la vanguardia de esa transición energética que necesita Asturias y España». En menos de tres décadas, la minería ha perdido en la región más del 90% del empleo que generaba y la hullera pública se ha quedado solo con un pozo en activo, el Nicolasa. Su escaso millar de empleados se reducirá a la mitad en un lustro mediante prejubilaciones. Alrededor de 400 tendrán lugar hasta 2021 y otro centenar en los dos ejercicios siguientes. Mientras, la empresa intenta virar hacia el sector de las energías renovables, como la geotermia, o el aprovechamiento de sus recursos forestales.

En este camino se ha cruzado on otra empresa que busca recolocarse en el mercado, Duro Felguera. Ambas han cerrado una alianza para identificar nuevas oportunidades de negocio en el sector de las renovables y, si se confirman, desarrollarlas de forma conjunta. El acuerdo se centrará, en un principio, en la obtención de combustibles a partir de biomasa y biogás, pero también en el impulso de otras tecnologías en materia de energía renovable, como puede ser la generación eólica o la minihidráulica, que podría ponerse en marcha en el interior de los pozos en los que se ha abandonado la extracción de carbón.

Reinvención en los astilleros

Y por obligación también se reinventó la industria naval asturiana. Tras la crisis del 'tax lease' y con los astilleros asiáticos como competencia imbatible en cuanto a precio, tanto Gondán como Armón han usado la baza de la tecnología para atraer clientes y lo han logrado. Sus centros de trabajo tienen carga asegurada hasta 2021. Armón está construyendo en la actualidad 17 buques, entre atuneros y arrastreros congeladores, catamaranes y también un barco 'offshore'; mientras que Gondán se ha reorientado hacia sectores como los pesqueros de factoría, técnicamente muy complejos; los oceanográficos, con gran valor añadido, o los ferris y buques de pasaje.

Otras compañías también se inventan cada día. Arcelor invirtió el año pasado 28 millones de euros en sus centros de I+D de Avilés, tanto para mejorar los procesos productivos y ahorrar costes como para crear nuevos aceros, cada vez más resistentes y ligeros con la vista puesta también en el coche eléctrico. Mientras, Parter, que ha apostado por comprar las factorías de Alcoa de Avilés y La Coruña -una operación que debería cerrarse antes del miércoles-, cuenta en su proyecto con producir aluminio de alto valor añadido para sectores como el de la aviación o la industria del automóvil.