Los empresarios reclaman al Gobierno central un plan de reindustrialización «a medida» para Asturias

Belarmino Feito, en el centro, habla con Adriana Lastra, Félix Baragaño y Pedro López Ferrer durante un acto en la Fidma. / DAMIÁN ARIENZA
Belarmino Feito, en el centro, habla con Adriana Lastra, Félix Baragaño y Pedro López Ferrer durante un acto en la Fidma. / DAMIÁN ARIENZA

La patronal urge un «estudio de impacto» de la transición energética y una evaluación de la situación en la que se encuentra el sector

LAURA CASTROGIJÓN.

Asturias será una de las regiones europeas que más sufra los efectos de la transición energética. Su historia industrial va de la mano de la minería y de una clara dependencia de los combustibles fósiles y en la actualidad es la comunidad con mayor presencia de electrointensivas, gracias a Arcelor, Asturiana de Zinc y, si vuelve a operar al 100%, Alu Iberia (la antigua Alcoa), que ya están sufriendo los efectos de la descarbonización por la escalada de precios de la energía eléctrica. Son motivos suficientes por los que la región urge un plan «a medida» para paliar el impacto de este proceso de transición hacia una economía 'verde', impulsado por la Unión Europea y defendido con fuerza por el Gobierno de Pedro Sánchez, ahora en funciones, con la ministra Teresa Ribera como cabeza visible de esta apuesta. Es la reclamación que hace el presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade), Belarmino Feito. No se trata «de que unos ganen en detrimento de otros», concretó, pero sí debe tenerse en cuenta que «cada territorio tiene unas condiciones propias y se pueden implementar medidas específicas». «Es la mejor forma de optimizar los recursos», sentenció.

El primer paso, indicó el presidente de la patronal asturiana, es medir el impacto de la descarbonización en la región. Desde el principio, Fade incidió en la necesidad de abordar la transición energética de manera «pausada». Considera que «plantear medidas con carácter inmediato es un error» y está convencida de que su efecto será «negativo y severo». La patronal advierte de una destrucción del tejido empresarial y de un encarecimiento de los costes energéticos, algo que ya está causando estragos en la industria asturiana.

El sector tiene un límite máximo de emisiones permitidas y si lo sobrepasan deben hacer frente a cuantiosas multas. Para evitarlas, deben recurrir al mercado de derechos de emisión de CO2, cuyos precios se han disparado desde 2017, al pasar de 5,65 euros por tonelada a superar actualmente los 29. Este coste añadido ya llevó a Arcelor a advertir a principios de este mes de que un 15% de lo que producen sus plantas en Asturias no es rentable y alertó de que este porcentaje se duplicará a partir de 2021, cuando entre en vigor la última fase de la normativa europea de emisiones, mucho más restrictiva. Además, la escalada de precios del CO2 tiene un efecto directo en la tarifa eléctrica, pues las centrales térmicas también tienen que pagarlo y cargan ese sobrecoste a la factura cuando el carbón entra en el mix energético.

La patronal asturiana quiere que se limiten al máximo este tipo de efectos económicos fruto de la descarbonización e incide en la necesidad de hacer un estudio «solvente y objetivo sobre el plan de descarbonización» planteado por el ministerio de Teresa Ribera. Y proponen alternativas para que el peso de este proceso de transición energética no recaiga exclusivamente sobre el sector industrial. Entre ellas, el fomento de la movilidad en transporte público para evitar los más de 250.000 desplazamientos diarios en coche en el centro de la comunidad y la puesta en marcha de inversiones para incentivar la creación de nuevos negocios ambientalmente sostenibles.

Los retos del presente

La transición energética se ha convertido ya en un verdadero quebradero de cabeza para las industrias asturianas y no solo por la incertidumbre que les genera el futuro, sino por los efectos que ya están teniendo que afrontar. El momento por el que atraviesa el sector, envuelto en anuncios de recortes (Arcelor), ventas (Alcoa), costes energéticos y del CO2, el 'Brexit', la guerra comercial y la desaceleración económica, es cuanto menos delicado. Por eso, el presidente de la patronal asturiana urge a poner sobre la mesa todas estas amenazas y actuar en consecuencia.

El objetivo es hacer un minuto y resultado de la situación para poner sobre la mesa un orden de medidas a ejecutar cuando se forme el nuevo Gobierno. Una de las primeras, sin duda, será el estatuto de las electrointensivas para rebajar los costes energéticos, pero también se sumarán otras como el reclamo a Europa del arancel medioambiental y de las inversiones previstas para paliar los efectos de la descarbonización.

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