Alcoa remite el ERE al comité y presiona con un plazo de 30 días para los despidos

Alcoa remite el ERE al comité y presiona con un plazo de 30 días para los despidos
La concentración de ayer, a las puertas de la factoría avilesina. / E. C.

La plantilla pide que la negociación sobre la planta de Avilés se traslade a Asturias y niega el inicio del periodo de consultas

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Alcoa ya ha puesto en marcha el reloj para proceder al despido de los casi 700 trabajadores de sus factorías en Avilés y La Coruña. Lo hizo el pasado miércoles, cuando convocó a los trabajadores a la primera reunión del periodo de consultas, a pesar de que ni siquiera había registrado la documentación en el Ministerio de Trabajo. Este trámite lo realizó seis horas después, a las 23.17 horas, según fuentes del Gobierno consultadas por este periódico, y de forma incompleta. De hecho, con el festivo del 1 de noviembre de por medio, no pudo concluir la entrega de toda la documentación en la Dirección General de Trabajo hasta ayer mismo, como reconoció la propia compañía en la documentación que entregó también ayer a los comités de empresa de las plantas. Se trata de un CD y cuatro folios en los que la multinacional americana expresa su intención de cerrar sí o sí las dos factorías justificando esta decisión, principalmente, en problemas estructurales de las plantas. Además, plantea un plan social «para reducir el impacto de este proceso en los empleados». Sin embargo, aunque el reloj haya empezado a correr para Alcoa, los trabajadores no dan por iniciado ese plazo, «que tiene legalmente una duración máxima de 30 días naturales», insiste el grupo aluminero.

Los sindicatos constataron ayer lo que ya habían avanzado el miércoles, que la compañía los había citado y pretendía sentarse a negociar los despidos sin ni siquiera haber presentado la documentación del expediente de regulación de empleo. «Es verdad lo que decíamos, fuimos a una mesa fraudulenta», censuraba el presidente del comité de empresa, José Manuel Gómez de la Uz (CC OO), que no ocultaba su enfado con la empresa. «Estamos tratando con gente mentirosa, que nos da un tratamiento penoso», añadía también. En teoría, los trabajadores están emplazados para un nuevo encuentro el martes, pero aseguran no haber recibido aún ninguna citación. «Alcoa está vulnerando todos los derechos», recalcan desde CC OO de Industria.

Precisamente, estos fallos de forma son los que dan cierta dosis de esperanza a los trabajadores para poder paralizar el proceso o, al menos, lograr alargarlo para encontrar una solución alternativa al cierre. El comité europeo ha tramitado una denuncia ante la justicia holandesa, país en el que está inscrito este organismo, para que paralice el ERE por una posible vulneración del derecho de información y consulta que rige las relaciones laborales de la multinacional. El presidente del comité de empresa de Alcoa en La Coruña, Juan Carlos López Corbacho, anunció ayer que les han comunicado una citación para la próxima semana en Rotterdam.

A la par, los sindicatos han reclamado a la Dirección General de Trabajo que detenga el proceso hasta que los tribunales holandeses no den una respuesta. El Gobierno central y el del Principado también se han referido a esas posibles irregularidades para detener el ERE y «ganar tiempo».

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Aunque los comités de empresa de Avilés y de La Coruña están alineados en su petición de retirada del ERE y reclaman que las negociaciones pasen a las comunidades autónomas, es decir, que la parte referente a la planta avilesina se trate en Asturias. Recuerda Daniel Cuartas, representante de UGT en el comité, que en 2015 fue Alcoa quien separó las dos fábricas en dos empresas diferenciadas con distinto código de identificación fiscal (CIF) y que, por tanto, cada plantilla debería negociar por separado. Por su parte, Sergio Sobrido (USO), recuerda que, aunque hay cierta divergencia en las estrategias que siguen los dos comités, «ninguno de los dos quiere que caiga el otro» y a ambos les une el mismo planteamiento.

De hecho, ayer, los trabajadores de las dos factorías se movilizaron a las puertas de sendas plantas, donde quemaron neumáticos y volvieron a reclamar que se mantenga la actividad. En el caso de Avilés, además, clavaron varias cruces, a modo de cementerio frente a la pancarta en la que se podía leer 'Alcoa no se cierra'. «Que no nos den por muertos. Estamos vivos y pensamos luchar por la fábrica», advertía Cuartas

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