Asturias se tiñe de amarillo contra el «chantaje de Alcoa»

Los trabajadores de Alcoa que realizaron ayer la marcha desde la planta avilesina hasta Oviedo entran en la plaza de España de la capital asturiana, donde se encuentra la sede de la Delegación del Gobierno. / FOTOS: MARIO ROJAS
Los trabajadores de Alcoa que realizaron ayer la marcha desde la planta avilesina hasta Oviedo entran en la plaza de España de la capital asturiana, donde se encuentra la sede de la Delegación del Gobierno. / FOTOS: MARIO ROJAS

El Gobierno implica a Asuntos Exteriores para «internacionalizar» el conflicto | El Ejecutivo central y los partidos intensificarán sus gestiones en Bruselas para implicar «al máximo» a la Unión Europea

DANIEL FERNÁNDEZ OVIEDO.

Las primeras notas del 'Asturias patria querida' del reloj de la antigua sede de Cajastur -hoy Liberbank- se entremezclaban con el ruido de la lluvia y el granizo al chocar contra el suelo. Eran las 16 horas. Y de repente, un estruendo. Un '¡boom!' hizo retumbar los cristales de los edificios que rodean la plaza de España en Oviedo, el corazón de la Administración del Estado en Asturias. Era un petardo, y luego otro, y sirenas de coches y centenares de personas vestidos con camisetas amarillas que rompían en aplausos. Los héroes de Alcoa llegaban a la capital del Principado. La 'marcha del aluminio' concluía. Ovaciones. Abrazos. Puños hacia el cielo. Lágrimas... Y un grito unánime. Una solo voz: «¡Alcoa no se cierra!».

Así fue el recibimiento en Oviedo a los más de 150 trabajadores de la planta avilesina que la multinacional estadounidense del aluminio quiere cerrar. Atrás habían quedado los más de treinta kilómetros que recorrieron a pie, bajo la lluvia y el granizo. Y allí, ante la Delegación del Gobierno en Asturias -Delia Losa, la delegada, les recibió a la puerta de la sede-, Sergio Sobrido, presidente del comité de empresa, megáfono en mano agradeció las muestras de cariño recibidas durante la larga y gélida jornada de ayer. «¡Aquí estamos y no pararemos. Porque hoy podemos decir bien alto y claro que Asturias no cederá al chantaje de Alcoa al Estado y a esta región y vamos a pelear con todo para que la actividad aluminera siga en Asturias», dijo.

Reunión con la delegada

Minutos después, los miembros del comité de empresa de la planta avilesina y los responsables de industria de los sindicatos UGT, CC OO y USO se reunieron durante aproximadamente una hora con la delegada del Gobierno. En ese encuentro, Delia Losa informó a los representantes de los trabajadores de las acciones que está llevando a cabo el Ejecutivo central para impedir los cierres anunciados por la multinacional estadounidense, que son los de las fábricas de Avilés y La Coruña.

La delegada les reiteró su apoyo propio y el del Gobierno de España, «así como el rechazo absoluto» al cierre de la empresa. «El Ejecutivo está utilizando todos los medios de que dispone y todo su esfuerzo para revertir esta situación», les trasladó a los miembros del comité de empresa.

Y es que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quiere que todo su gabinete se implique para evitar los cierres anunciados por la compañía, que en el caso de Asturias supondría la pérdida, como refleja un estudio de la Universidad de Oviedo que se hizo público el pasado jueves, de más de 700 empleos. Por ello, además de los ministerios de Industria y Transición Ecológica, también se implicará en este proceso el de Asuntos Exteriores. El objetivo que se persigue, según pudo saber EL COMERCIO, es el de «internacionalizar» lo máximo posible el conflicto surgido.

Y es que de las gestiones que la Diplomacia española haga ante diversas instituciones, especialmente las europeas, dependen una buena parte de una posible solución a los cierres anunciados por Alcoa.

Mecanismos europeos

La Comisión Europea, cuyo responsable de Energía es el español Miguel Arias Cañete, puede activar mecanismos para revertir estos cierres. O al menos, alargar lo máximo posible las negociaciones para buscar una alternativa a las clausuras, como una venta de las plantas a las que, a día de hoy, se cierra en banda la multinacional del aluminio.

Precisamente una «europeización» de esta crisis es lo que han planteado los sindicatos a los partidos políticos e instituciones. La inestable situación mundial provocada por el proteccionismo del 'America's first' -América es primero- de la Administración Trump y la guerra comercial declarada por ese país a sus principales competidores económicos, entre ellos la UE, con importantes aranceles impuestos por Estados Unidos a los productos del continente, como el aluminio, deja a la industria europea en una compleja situación, en la que los fantasmas de las deslocalizaciones cobran más fuerza.

Consideran los sindicatos que la amenaza de cierre lanzada por Alcoa debe servir para que los Gobierno de la Unión Europea den un paso adelante y fijen una política industrial común: «Deben elegir si quieren una Europa de servicios o de industria», afirmaba ayer un dirigente de UGT.

La intervención de las instancias europeas ya tuvo resultados positivos en Asturias hace unos años. Fue, en concreto, en 2013, cuando la intervención directa del entonces vicepresidente de la Comisión Europa y responsable de Industria y hoy presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, frenó el cierre de la planta de Tenneco en Gijón. Quántum adquirió entonces la fábrica, que hoy sigue funcionando bajo el nombre de Vauste.

Es por ello, con la antigua Tenneco como espejo, por lo que los partidos políticos intensificarán sus iniciativas en el Parlamento Europeo para dar visibilidad al conflicto de Alcoa y buscar alternativas al cierre de las plantas de Avilés y La Coruña.

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