Seis días para frenar a Alcoa

En las última semanas la quema de neumáticos ha sido protagonista de las movilizaciones que los trabajadores de la planta de Avilés realizan ante la factoría. / MARIETA
En las última semanas la quema de neumáticos ha sido protagonista de las movilizaciones que los trabajadores de la planta de Avilés realizan ante la factoría. / MARIETA

A partir del próximo viernes la empresa podría iniciar los despidos | El comité de la planta de Avilés reclama amparo al Ministerio de Trabajo para que paralice cualquier medida que afecte a los trabajadores

LAURA CASTRO GIJÓN.

Seis días. Este es el plazo del que disponen los trabajadores de Alcoa en Avilés y La Coruña y los ministerios de Trabajo e Industria para frenar los cierres de ambas plantas, con los que se quedarían sin empleo cerca de 2.000 familias entre empleos directos e indirectos. El plazo de negociación del ERE, que la compañía aluminera presentó el pasado 31 de octubre en la Dirección General de Trabajo, expirará el próximo viernes y a partir de ahí podrían iniciarse los despidos.

La multinacional estadounidense se mantiene firme, asegura que los despidos colectivos son inamovibles y se niega en rotundo a sentarse a la mesa de trabajo con los gobiernos -central y autonómicos- y los sindicatos. Así se lo trasladaron en la reunión que mantuvieron los representantes de Alcoa con el comité de empresa de Avilés. Les aseguraron tener contacto fluido con todas las partes que integran esa mesa, pero rechazan participar en ella al considerar que tiene fines únicamente políticos y nada constructivos.

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La empresa aluminera volvía así a la rigidez adoptada en un principio y que parecía haberse disipado ligeramente tras su ofrecimiento a ampliar el plazo de negociación del ERE y a escuchar ofertas «sólidas» para las dos factorías. Alcoa también criticó profundamente el papel del Gobierno central al que acusó de no hacer nada para suplir sus necesidades a pesar de ser conscientes de ellas. Esto causó aún más incertidumbre en los trabajadores que se preguntan ahora si la multinacional pretende condicionar los cierres a la adopción de medidas por parte del Ejecutivo relacionadas, principalmente, con los costes energéticos.

Una vez más Alcoa parecía querer jugar al despiste, como ya había hecho el pasado lunes en los tribunales holandeses, cuando se celebró la primera vista de la denuncia interpuesta por el comité europeo, que acusa a la multinacional de incumplir los plazos de información y negociación de los despidos colectivgos. Los representantes de la empresa se limitaron a repetir que «no hay ninguna decisión tomada», una afirmación que vuelve a confundir a los trabajadores, aunque no les sorprende ya que desde el primer momento advirtieron de la «mala fe» de la multinacional en todo este proceso. Y así se lo volvió a trasladar el comité de empresa avilesino al Ministerio de Trabajo al que le piden que paralice cualquier medida que la empresa lleve a cabo y afecte a los trabajadores. Confiaban más en la posibilidad de que los tribunales holandeses frenaran el proceso, pero no se pronunciarán al respecto hasta el próximo 3 de diciembre, tres días después de que expire el plazo de negociación de los despidos.

Ante este panorama, el comité de Avilés insta al de La Coruña a presentarse a la reunión de mañana convocada por Alcoa para ganar tiempo en el proceso de aplicación del ERE. Además, si continúa sin constituirse la mesa de negociación, de cara a un hipotético juicio la multinacional podría alegar mala fe de la parte social lo que perjudicaría gravemente a los trabajadores. Los dos comités comparten objetivo pero discrepan en la manera de conseguirlo. Mientras que el de Avilés ha asistido a todos los encuentros con Alcoa, el de La Coruña les ha dado un plantón tras otro. Consideran que el ERE es ilegal y rechazan, al igual que los de Avilés, el proceso, pues consideran que debería formarse una mesa de negociación por cada planta y no una conjunta. Su postura, sin embargo, va en contra de las recomendaciones del Ministerio de Trabajo que insta a todas las partes implicadas a dialogar y llevar a cabo «buenas prácticas». Además, la multinacional aluminera aseguró en la última reunión con el comité avilesino que tienen posibles soluciones y alternativas para las dos plantas, pero que únicamente las desvelarán cuando esté constituida la mesa negociadora.

Pocos recursos y oportunidades les quedan a ambos comités, que delegan en el Gobierno central la misión de frenar los casi 700 despidos que pretende ejecutar la multinacional aluminera.

 

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