«Los grandes proyectos de Gijón han fracasado. Han metido la pata sin parar»

El candidato de Vox a la Alcaldía de Gijón, en los Jardines de la Reina. / DAMIÁN ARIENZA
El candidato de Vox a la Alcaldía de Gijón, en los Jardines de la Reina. / DAMIÁN ARIENZA

«No somos supremacistas ni machistas. No somos nada de lo que se nos tacha. Somos gente absolutamente normal que quiere ayudar»

AIDA COLLADO GIJÓN.

La inquietud política del abogado Eladio de la Concha (Gijón, 1959) le llevó a afiliarse hace casi veinte años al Partido Popular. Más tarde, un «magnificado» concepto de la figura de Álvarez-Cascos le arrastró a Foro, pero pronto se «desencantó» de un proyecto, como el del PP, cargado de «egoísmos de unos y otros». Una cuestión «casi sentimental» le devolvió a las filas populares y su nombre llegó incluso a sonar en las quinielas de candidatos a las pasadas municipales. «No era cierto», zanja. Quien sí le tentó para aspirar a la Alcaldía hace ya cuatro años aunque sin éxito fue Vox, cuya lista hoy encabeza.

-¿Qué le ha convencido esta vez?

-La primera vez que Vox se puso en contacto conmigo me pareció que el proyecto no estaba maduro, pero desde entonces me interesé por el partido y he ido a todos sus actos en la provincia. Cuando me presentaron a Santiago Abascal, le dije que tal vez el proyecto debería salir del PP, dado que tenía unas estructuras muy amplias, aunque se estaba alejando de nuestra ideología. Santiago me dijo: «Olvídalo. Yo lo intenté y es imposible». Se me quedó grabado. Realmente tenía razón. Desde el PP era imposible cambiar las cosas. Tiene unos entramados, unos intereses creados que hacen imposible que quienes vienen a regenerar la política tengan cabida. Creo que Vox es el camino.

-Vox es etiquetado como la nueva fuerza de derechas para el hombre blanco maduro. ¿Da el perfil?

-A nivel mundial están surgiendo grupos de la llamada nueva derecha. En España, Vox no pretende parecerse a ningún otro. Toma fuerza porque había cosas mal, como el hecho de ser español y no poder decirlo porque te llamaban facha. A mí me hace ilusión que votantes de Podemos e IU jurar la bandera, porque es la de todos. Si no tenemos un concepto de nación, de patria, ¿qué hacemos pagando impuestos para ayudarnos unos a otros? No somos supremacistas ni machistas. No somos nada de lo que se nos tacha. Somos gente absolutamente normal que queremos ayudar a los demás. Pero no aceptamos posturas totalitarias y que nos obliguen a pensar de manera uniforme.

-Se estrena en las municipales, con cuatro partidos pujando por el mismo nicho. Muchos creen que tanta división no beneficia a la derecha.

-Vox no compite con otras derechas, quiere llegar a toda la ciudadanía. No somos un partido de élites. Yéndole bien a todo el mundo es como las cosas funcionan y para eso no valen los enfrentamientos radicales. Venimos con ganas de servir, de ayudar a que esto funcione. Ahora estamos en manos de gente que no es consciente de lo que está haciendo.

-López-Asenjo dice que Vox es una escisión del PP, con la misma raíz. ¿Llegarán a acuerdos?

-Después de las elecciones tendremos que abordar los problemas concretos de la ciudad y resolverlos entre todos. Lo que no puede ser es que porque IU diga blanco Vox diga negro. Somos el partido de la sensatez. Queremos resolver problemas, no crearlos. Las discusiones entre partidos solo generan odio y lo que quiere la gente son soluciones. Queremos hablar con todo el mundo de todo.

-¿De pactos postelectorales serios?

-No nos vamos a vender a nadie ni a permitir que nos digan lo que tenemos que decir. Iremos caso por caso, asunto por asunto. A veces se podrá resolver de la manera ideal y otras, de la más parecida posible a nuestro criterio. Lógicamente, nos opondremos a aquello con lo que estemos completamente en desacuerdo.

-Ha dicho que Foro está abocado a desaparecer.

-Es un análisis particular, pero es la previsión lógica. Ya pasó con otros partidos que entran fuerte siendo derecha, se reconvierten en regionalistas, intentan buscar un espacio determinado y se acaban perdiendo en el camino y diluyéndose. Gijón es donde Foro tiene algo más fuerza, pero en el resto de Asturias ya nadie les vota. Existiendo Vox, creo que la gente nos votará a nosotros.

-¿Confían en mejorar los 19.600 votos obtenidos en las Generales, que les habrían dado cuatro concejales?

-Lógicamente somos optimistas y confiamos en sacar los mejores resultados. Hay mucha gente que se estaba pensando votar a Vox, no lo hizo y ahora sí dará ya el paso.

-Dice que votaría junto a IU o Podemos, pero muchas de sus políticas chocan frontalmente. Usted quiere bajar los impuestos municipales. ¿Cómo ajustaría el gasto?

-Nuestra idea es adelgazar la Administración. Hay demasiados cargos. Queremos acabar con la descentralización, no porque sea un sistema mejor o peor, sino porque es carísimo y no nos lo podemos permitir. Los ayuntamientos no pueden crecer hasta ahogar las economías de las familias. Pretendemos bajar el impuesto de plusvalía y el IBI y, si podemos, eliminarlos. Pero no somos unos insensatos: tenemos que ver cómo podemos sufragar el gasto corriente. Hay que hacer números.

-¿Eliminará la renta social?

-La renta social es un caballo de batalla. Todos me preguntan por ella porque esperan que diga que la vamos a quitar.

-¿No es así?

-Repito que tenemos que hacer números, porque en elecciones todo el mundo puede prometer de todo y a mí me gusta ser franco. Nosotros queremos que todo el mundo tenga lo mínimo para sobrevivir. Pero lo que ocurre ahora es que hay dos mundos: el de la gente que trabaja y paga impuestos y el de la que vive de las subvenciones. A nosotros no nos gusta que un señor para ganar mil euros al mes tenga que trabajar ocho horas y que otro, en su casa, haciendo nada y con dos o tres hijos y no sé qué situación de desamparo, entre una cosa y otra saque 2.000 euros. No lo compartimos. Queremos unas reglas de equidad. Nuestra política se orienta a que haya trabajo.

-Una de las razones por las que se les define de extrema derecha es su política de inmigración.

-No nos escondemos. Xenófobo es el que odia a otro por su raza y nosotros no lo hacemos. Pero la inmigración en un país civilizado tiene que estar regularizada. ¿Qué ocurre cuando no se controlan las fronteras? Pueden entrar terroristas, violadores, maltratadores de niños, gente con enfermedades contagiosas... Gente nociva para el resto de la población. Si se produce un efecto llamada, se acaban produciendo guetos en las ciudades. Y gastamos dinero que hace falta para cuestiones prioritarias como las pensiones. Lo único que pedimos es una inmigración regulada.

-Pero ya lo está. Lo que plantean es un endurecimiento.

-No está regulada. En la frontera sur hay gente saltando la valla y agrediendo a policías y guardias civiles. Sabemos que en Andalucía hay 52.000 inmigrantes ilegales, que conllevan un gasto social enorme. A las personas que están en situación ilegal en España hay que aplicarles la ley: la deportación.

-De la Semana Negra ni hablamos.

-No es la fiesta que más nos gusta. Queremos potenciar la Navidad, que está perdiendo sentido. No hay por qué ser creyente, pero hay que recoger la tradición de todo un pueblo. Pensamos situar a Gijón dentro del turismo navideño.

-¿Como el mercadillo de Viena?

-¡Exacto! El año pasado me fijé en que casi toda la decoración eran motivos geométricos.

-Volviendo a la Semana Negra...

-En su momento tuvo su sentido cultural, pero ya nadie se acuerda. Ahora es una fiesta más de bocadillo y cacharritos. ¿Y quién se lleva los beneficios? ¿Gente que viene de fuera? Lo miraremos con lupa.

-Dice que aportará sensatez y rigor al Ayuntamiento. ¿Falta?

-Sí. La 'plantona', la regasificadora, el superpuerto, la Zalia, el metrotrén... Los grandes proyectos de Gijón han acabado en fracaso todos. Cuando nos ha tocado jugar fuerte han metido la pata sin parar.

-Rafael Hernando dice que son el partido del quinto gintonic.

-Juega a la polémica. Nosotros tenemos las ideas muy claras y no nos movemos de ellas. Ellos, sí.

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