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Los reyes del escanciado

Cristian Wilkin Aquiles, Jonathan Trabanco, Jason Franco, Salvador Ondó, J. Carlos Fernández y Miguel Ferreira./
Cristian Wilkin Aquiles, Jonathan Trabanco, Jason Franco, Salvador Ondó, J. Carlos Fernández y Miguel Ferreira.

Jason Franco se impuso a sus 34 rivales en el XXIV concurso de escanciadores de Gijón, en una jornada con música, monólogos, arte urbano y entrega de premios a los mejores puestos en el mercadín del muelle

IVÁN AVELLO

Escanciar un culín de sidra parece, a simple vista, algo fácil. Pero hacerlo bien ya es otro cantar. Sino que se lo digan a Jason Franco, camarero de El Madreñeru de Siero, que ayer fue el primer clasificado en categoría general del XXIV Concurso de Escanciadores de Gijón, enmarcado dentro de la fiesta de la sidra. Agradecido por el premio recibido, confesó que en esto del escanciar el mayor secreto es no ponerse nervioso. «A veces es inevitable por la cantidad de gente que te mira, pero tranquilo todo irá mejor», explica aún emocionado tras bajar del escenario. Tras él, se clasificaron Jonathan Trabanco y Salvador Ondó, actual campeón de Asturias, que asegura que un premio así lleva «siempre muchas horas de trabajo detrás». Por su parte, Miguel Ferreira y J. Carlos Fernández se alzaron respectivamente con el primer y segundo premio en la categoría local, mientras que el premio a la Etiqueta más guapina fue otorgado a Sidra Peñón.

Por el escenario ubicado en plena plaza Mayor y con un fondo decorado para la ocasión por los grafiteros Xav y El niño, al igual que otros puntos de la ciudad pasaron un total de 35 escanciadores, que mostraron sus dotes algunos con más acierto que otros y que hicieron aplaudir sin parar al público. La anécdota de la jornada la protagonizó el hijo de Henry González, octavo clasificado, de corta edad y que no dudó en subir al escenario junto a su padre a escanciar un culín y dejar boquiabierto a un público. Ese mismo público que tampoco dudaba en aplaudir cada vez que uno de los culinos escanciados rozaba los 100 centímetros cúbicos, que en lenguaje chigrero es sinónimo de la perfección. Y como para no aplaudir. Los congregados en la plaza eran consciente del esfuerzo que supone estar subido en el escenario. «Son unos artistas, lo hacen fenomental», aseguraba Marcelina Fernández, con un abanico en la mano para hacer frente a la solana. Casi a su vera, Joan Parella, joven catalán de vacaciones en la ciudad se confesaba «sorprendido» por la precisión «casi milimétrica» de los escanciadores.

El cierre del concurso dio paso a la representación del monólogo Una de sidra, a cargo del actor Silvino Torre, que, en honor a sus antecesores, abrió su espectáculo echando también un culín. Y al finalizar, la fiesta se intensificó en los jardines del Náutico, donde había un concierto a cargo de Luis Núñez y Los Folganzanes.

Mucho más que culinos

Pero los premios no solo se repartieron por la tarde. Horas antes se dieron a conocer los ganadores del Mercadín de sidra y la manzana de este año, entregados por la alcaldesa de Gijón Carmen Moriyón. Esta edición, el premio al Puesto más prestosu fue concedido a Confitería Dana, famosa por sus lazones de Gijón, mientras que el Producto más novedoso fue otorgado a Casa Trabanco, que presentó una sidra visualmente similar a la cerveza. Por último, el premio a la Mercancía mejor presentada fue compartido, entre la tienda de comida La Gijonesa y Asturias Plateada. Y hoy, a por el récord.

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