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«Los vinos naturales serán como el punk a la música»

«Los vinos naturales serán como el punk a la música»

Germán Blanco. Viticultor (Quinta Milú, Casa Aurora, San Esteban, La Bicicleta Voladora): «Trabajo en ecológico porque quiero dejar un mundo mejor. Mis hijos van a la viña y comen las uvas. No hay ningún veneno»

MIGUEL LLANOGijón

Acualquier tipo que poseyera cuatro bodegas de vino uno le imaginaría un gran todoterreno, una buena colección de cuadros y, al fijarse maliciosamente, unas manos inmaculadas, vírgenes, que no han labrado la tierra. Germán Blanco (Gijón, 1977) cumple varios de los requisitos.Pero de otra forma, como si hubiera hecho todo con la intención de romper moldes. Con sus propias manos. Como sus mismos vinos.

Un friki. «Lo último que había soñado en la vida era hacer vino. En mi juventud tuve una época bastante difusa y terminé en la Escuela de Hostelería.Un día fui a una cata, creo que de Enate, y descubrí una pasión que terminó por ser mi profesión. Me convertí en un friki de los vinos. Estudié agrónomos y todo cuanto se podía estudiar en la época. Entré a trabajar enLavinia y al mes estaba formando a quienes entraban. Había gente muy preparada, pero pocos conocían 5.000 marcas de vino».

Me arruiné. «De la época que monté mi propia empresa no tengo un buen recuerdo. Distribución y hostelería.La hostelería me absorbía de tal manera que al final terminé por olvidar lo que yo era. Me arruiné.Fue un máster carísimo».

Sin fe en las guías. «No me presento a las guías y vendo vinos en 16 países. Creo que las guías son maravillosas y están en manos de grandes profesionales, pero a los que hacen vino de la manera que lo hacemos nosotros no les sirve mandar una botella. Todo el mundo está invitado a venir y ver cómo trabajo, lo que hago, mis viñas... Y, después, a destrozarme o a darme mil puntos».

Puntos. «Las bodegas se han convertido en puntos.Y es peligroso, porque empiezas a vender puntos en vez de vino y un año no te los dan y tienes un lío tremendo. No me importa si alguien tiene 93 puntos, lo que quiero saber es si poda en primavera y si va con su perro a la viña».

En el extranjero. «Cuando sales al extranjero, primero catan a ciegas, luego ven el precio y al final miran quién eres. Igual gana un vino de Yecla. Aquí lo primero que hacen es preguntarte quién eres. ¿De parte de quién vienes?Uy no, un vino de Yecla no se vende».

En Asturias. «Déjame romper una lanza por mi país. En la distribución tenemos muy buenos profesionales. Pero los hosteleros tienen que ponerse las pilas. Me van a caer hostias de todos lados por decir esto, pero enAsturias faltan buenos profesionales de sala.Los que hay buenos son de la vieja escuela. ¿Pero tu ves a chavales de menos de 30 años con hambre? La distribución se ha preparado mucho más que la hostelería.Los sumilleres se han ido a la distribución: buenos sueldos, horarios... Y al final son los que marcan las cartas de la restauración. Llegas a una provincia, comes en tres sitios y sabes quién manda. Sabes quién hace las cartas. Aquí tenemos la suerte de tener a Ramón Colla, aunque no lo valoremos suficientemente.

Lo que viene. «Todo va a cambiar, y hay que estar preparados.El fenómeno de los vinos naturales será al vino como el punk a la música. Muchos no saben tocar, pero son todo energía.He probado algunos que puedo considerar los mejores vinos del mundo, pero la gran mayoría no hay quien los beba».

Mis vinos. «Mi sueño es embotellar paisajes. La madera no me gusta porque tapa los paisajes. En Quinta Milú hago siete vinos. La suma de esos vinos es lo que ha pasado en mi pueblo ese año. Si ha sido un año cálido, vinos cálidos, si ha sido frío, vinos fríos».

Artesano. «Estamos en un momento en que hablas con la gente y parece que el vino lo hace la tierra, pero si no hay hombre no hay vino. Puedo ser muy respetuoso con la tierra, solo trabajo en ecológico, pero el vino lo hago yo. Procuro hacer vinos buenos, artesanos y de pueblo. Vinos buenos en el sentido de honestos. Soy un artesano porque trabajo con mis manos y de pueblo, por el concepto de exclusividad geográfica».

La herencia. «Soy un psicópata.Tengo fe en Dios, pero me pregunto muchas cosas. Me paso con el vino. Trabajo en ecológico porque quiero dejar un mundo mejor. Mis hijos vienen a la viña y comen las uvas. No hay ningún veneno.Pueden comer la tierra si quieren, como mucho se tragarán una araña, pero eso es proteína. Yo quiero que el agua de mi pueblo se pueda seguir bebiendo».

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