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Los amigos cocinan juntos

El pasado lunes, cocineros llegados de diferentes puntos de España cocinaron con los Manzano en Casa Marcial. /C. M.
El pasado lunes, cocineros llegados de diferentes puntos de España cocinaron con los Manzano en Casa Marcial. / C. M.

Josean Alija, Jesús Sánchez, Maca de Castro, Yolanda León y el equipo de Disfrutar arropan a Nacho Manzano en CasaMarcial

JULIÁN MÉNDEZ

Los cocineros, la verdad, necesitan pocas excusas para montarse una fiesta. Acostumbrados a currar cuando los demás andamos de jarana, les basta la más mínima disculpa para liarse la manta a la cabeza y marcar en rojo un par de fechas en el calendario. Cuando, además, el pretexto está más que justificado, como en el caso del 25 aniversario de Casa Marcial, el resultado se aproxima a un terremoto de magnitud 7 en la escala Richter («puede causar serios daños en extensas zonas»).

Ahí estaban, pasada la medianoche, los anfitriones Esther y Nacho Manzano, la mediterránea Macarena de Castro, el bilbaínito Josean Alija y el riojano Ignacio Echapresto siguiendo las instrucciones del 'radiofónico' Jesús Sánchez (El Cenador de Amós.Caldereta Don Calixto 2013, quien, con voz engolada de documental, les conminaba a ejecutar el 'baile del pollito', bajo las estrellas de La Salgar. Eso el pasado jueves 13, porque este lunes 24, a la fiesta se sumaron Mateu Casañas, Oriol Castro y Eduard Xatruch (Disfrutar, Barcelona), Ricardo Sanz (kabuki, Madrid), Jordi Vilà (Alkimia, Barcelona), Yolanda León y Juanjo Peréz (Cocinados, León) y Gonzalo Pañeda (Auga, Gijón). Todos con la misma actitud que una partida o una pandilla sale de fiesta tras la tarea, el grupo de cocineros se lanzaba al vacile tras haberse dejado las pestañas en los fogones para dar de cenar a 60 personas (cada noche) repartidas entre las laberínticas paredes de la misma casa-tienda-lagar donde la bisabuela de Manzano, Herminia Rivero, vendía anís y alpargatas a los paisanos. Casa Marcial engasta tres soles Repsol y dos estrellas Michelin en su blasón desde 2009.

A cocinar a Puerto Plata

Además, cuando Esther y Nacho Manzano actúan de anfitriones allá arriba, en la hospitalaria y perdida aldea de La Salgar, al lado mismo del Mirador del Fitu, se puede esperar cualquier cosa. «Ésta es una convocatoria natural, familiar. Y es posible por la complicidad de una pila de amigos de verdad, amigos sinceros dotados de un talento descomunal y dispuestos a venir aquí, a este rincón de Asturias donde no es fácil llegar», apuntaba Nacho Manzano rodeado de colegas ansiosos de disfrutar y de cocinar, que para ellos viene a ser lo mismo.

Por allí asoma un jueves, que no es cualquier jueves en la aldea de La Salgar, Pepa Charro, 'La Terremoto de Alcorcón' («Nací en Huelva, me crié en Alcorcón y vivo en Mallorca... Pero soy del Athletic de toda la vida. De los históricos, cuando los futbolistas llevaban los pantalones bien cortos y enseñaban las piernas. De Goiko, Julio Salinas y Zubizarreta...»), que se sienta al lado de Olga, madre de Nacho... Una mesa completa es ocupada por una docena de hosteleros dominicanos y sus consortes, tipos de espaldas enormes, camisas estampadas y tez de cobre, que invitan, ipso facto, a Nacho a cocinar en Puerto Plata cuando él diga. «Los doblones no serán problema, 'mihemmano'...».

Nacho Manzano bromea con Josean Alija en la cocina.
Nacho Manzano bromea con Josean Alija en la cocina. / C. M.

Juan Luis García, sumiller murciano de Torrepacheco, promueve brindis con botellas de Juvé&Camps, mágnums de Rías Baixas y tragos de sidra Prau Mongas y Viña Arana. «Ves asomarse la ilusión a los rostros de padres y hermanas... Es la séptima cena y el formato de encuentro entre amigos es súperchulo. Se forman mesas redondas que son una gozada. Todos –resumía un alborozado Manzano– traen platos icónicos». Como su chipirón de anzuelo, la anchoa con tomate de Sánchez o la berenjena, romero y trufa de Macarena de Castro. Bombazo de Alija con sus tomates inyectados de aromas de hierbas y con la cococha de bacalao y el sutil pilpil de berberechos, que suscitó murmullos. Nivelón en el mole de lentejas que acompañó el corte de vaca de los Manzano; sabor y punto exacto de Ignacio Echapresto en el pichón en tres secuencias y cohetes con la aparición, junto a la sidra de hielo Hibernis, de los clorofílicos fessols (alubitas verdes) sobre el bizcocho amontillado de Maca. Como para echarse unos bailables... La octava cena dejó ravioli crujiente de algas del equipo de Disfrutar, fabes con sashimi de calamar de Sanz, col caramelizada con queso de Vilà, salmonete con el sello Auga y un rulo de cecina, de Cocinados.

 

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