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«La cocina no sobra en televisión»

El cocinero vasco David de Jorge vuelve hoy a la televisión nacional con un concurso. /E.C.
El cocinero vasco David de Jorge vuelve hoy a la televisión nacional con un concurso. / E.C.

David de Jorge regresa con 'El sabor es ciego', el nuevo concurso de Nova. «Me vais a ver muy risueño y muy divertido»

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

Para David de Jorge (Hondarribia, Gipuzkoa, 1970) la cocina es «felicidad». Siempre lo demuestra con la pasión con la que habla de gastronomía en cada entrevista o programa televisivo que presenta, incluso con los ojos vendados. Esta tarde (a partir de las 14.30 horas) regresa a la televisión nacional con 'El sabor es ciego', el nuevo concurso del canal de TDT en abierto Nova (de Atresmedia) en el que ejercerá de juez frente a un grupo de concursantes que deberán cocinar sin la posibilidad de probar sus propios platos para rectificarlos, es decir, a ciegas.

–¿Qué tal la experiencia?

–Me vais a ver muy risueño y muy divertido porque me lo estoy pasando genial grabando. Los concursantes que vienen son muy valientes porque no saben lo que van a hacer, siempre soy yo el que les digo qué receta tienen que elaborar y además lo tienen que hacer a ciegas porque no les dejo probar ni meter la cuchara para rectificar el sabor. La gracia del programa es que al final les vendamos los ojos y tienen que puntuar todos los platos sin saber cuál es el de cada uno.

–¿Lleva los cuchillos afilados?

–Afilados tampoco, pero va a haber alguna que otra catástrofe. Yo intento que haya camaradería aunque a veces no lo consigo. Lo curioso es que cuando abrimos el 'casting' del programa hubo avalancha de peticiones, la gente viene con muchas ganas.

–Sería capaz de cocinar sin ir probando?

–Yo sufriría mucho en esa tesitura. Cuando cocino siempre estoy metiendo la cuchara en el guiso, es muy importante rectificar el sazonamiento y ese tipo de cosas, es prácticamente como cocinar a ciegas. Pero también probar con los ojos cerrados es chungo, os reto a ello, intentad distinguir un vino blanco de uno tinto.

–Desde el estreno de 'MasterChef' todos nos creemos chefs.

– (Risas) Sí, es verdad, lo noto mucho. Me monto en un taxi y el taxista te habla de cocina, incluso niños que opinan sobre el punto de un filete. A mí con esa edad no se me ocurría hacerlo, mis padres me daban un soplamocos si hablaba en la mesa. Al final todo es para bien. Cuantos más programas de cocina haya, la televisión será más luminosa. No sobran.

–¿Se nos está yendo de las manos lo de los móviles en la mesa?

–Yo tengo un amigo que me ha enseñado un truco: cuando comes con más gente hay que dejar el móvil en la mesa y el primero que responda a un mensaje o a una llamada paga la comida ¡Al final no coge el móvil ni Dios!

–¿Qué le parecen las críticas de TripAdvisor?

–A mí como herramienta me parece buena, el problema es utilizar esa tecnología con maldad. La clave es disfrutar, vivir como una fiesta el hecho de ir a un restaurante. Si no te gusta, no vuelvas, pero no dispares. De esa forma llegarás lejos.

–¿Qué le cocinaría a Amaia y a Alfred para Eurovisión?

–Una tortilla de patatas con mucha cebolla. Lo harán fabulosamente, a ver si por fin España gana Eurovisión, que no gana desde la época de Miliki y Fofó.

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