https://static.elcomercio.es/www/menu/img/gastronomia-desktop.jpg

El poder de reinventarse

El poder de reinventarse
Viri Fernández, con uno de sus tarros. / Hugo Álvarez

Viri Fernández planea el lanzamiento de su segunda gama de productos envasados basada en la huerta de Candamo

Carmen Ordiz Pérez
CARMEN ORDIZ PÉREZ

Viri Fernández nació al abrigo del negocio familiar y creció tras el mostrador de la carnicería de sus padres. Su preciado Llar de Viri era el almacén y allí se encontraba el fogón donde se curaban los embutidos que, posteriormente, despachaban Constantino y Pilar en su local de la calle Trasquiros.

Viri Fernández estudió bachiller y se dedicó al mundo de las ventas hasta que, en un momento difícil de su vida, tiene que escoger volver a su casa y elegir un nuevo trabajo para sacar a sus hijos adelante. ¿Vender o cocinar? Escogió cocinar pero sin perder lo que más le gusta; el contacto con la gente.

«Adoro cocinar porque luego puedo venderlo. Me encanta ver la cara de la gente cuando come. No tener bar me permitía cocinar por la mañana y servir las mesas a la hora de las comidas. Conseguí combinar lo que más me ilusiona», explica Viri Fernández.

Comercial confesa, reconoce su pasión por las ventas y su amor por el trato con el cliente, virtudes que le han hecho ser una de las guisanderas más queridas y uno de los rostros femeninos más apreciados de la región. Y es que, todo aquel que ha visitado Candamo ha disfrutado en su casa de comidas, la que es una de las mecas del buen comer tradicional asturiano. Famosas son sus fabes, su pastel de puerro o su postre de otoño, que sirve con afecto a todo el que cruza la puerta de su preciado llar y que tiende a convertirse en cliente habitual.

Como reconocía en una entrevista en este periódico tras el fatídico incendio que afectó a su casa en el año 2016, «en la vida uno no se puede amilanar. Y menos una guisandera asturiana». Suceso que le hizo no solo no amedrentarse sino resurgir con más fuerza y pasión por la profesión. Muestra de ello es su lucha irrefrenable por posicionar sus galletas, las Virilletas, en el mercado regional y nacional. «Ramón Coalla, un profesional de las tiendas gourmet, las probó y me animó a sacar el registro y comenzar con la venta. Así empecé y poco a poco fuimos adentrándonos en más negocios».

Y su mente no para. La última de sus ideas nace con el fin de aprovechar los productos de la huerta y los frutales de la zona de Candamo. Con este motivo lanzará su primera gama de productos naturales, entre los que destacarán las mermeladas y la reducción de tomate autóctono. «Obviamente es todo edición limitada, ya que solo contamos con los recursos locales, por lo que la producción será a razón de lo que la naturaleza nos ofrezca. Nuestra meta es ofrecer al consumidor elaboraciones con un 100% de frutas, sin ningún aditivo», puntualiza Viri Fernández.

Elaboradas con todo el mimo que caracteriza no solo a ella sino a su hijo Daniel, y su mujer, Majo Miranda, llegarán a las mesas de los más afortunados estas navidades. Ejemplo de que la siguiente generación también viene pisando fuerte y de que a este llar aún le queda mucho calor que dar a los comensales.

Temas

Candamo

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos