La alcaldesa rechaza los bautizos laicos que propone Izquierda Unida

La alcaldesa de Gijón, Ana González, y el concejal de IU Aurelio Martín. / JOAQUÍN PAÑEDA
La alcaldesa de Gijón, Ana González, y el concejal de IU Aurelio Martín. / JOAQUÍN PAÑEDA

IU incluyó esta propuesta en la negociación del pacto de gobierno. Su portavoz Aurelio Martín dice, tras las críticas del PSOE, que no persigue generar polémica

DANI BUSTOGIJÓN.

La elaboración del llamado Reglamento de Laicidad Municipal, incluido en el preacuerdo para el pacto de gobierno entre PSOE e IU -y suscrito por ambos partidos el mes pasado-, ha generado discrepancias entre las dos formaciones. Los socialistas, encabezados por la alcaldesa de Gijón, Ana González, rechazan la posibilidad de celebrar los conocidos como 'bautizos civiles', un punto que fue exigido por Izquierda Unida.

En medio de este debate, Ana González descartó ayer la posibilidad de que el consistorio oficie celebraciones laicas basadas en actos religiosos. La alcaldesa quiso ser tajante en este punto y matizó que «este gobierno no tiene ningún plan relacionado con bautizos civiles», rechazando así la propuesta de IU.

Después, la regidora aseguró que la laicidad en Gijón «no significa que se celebren actos civiles que imiten a los ritos religiosos», y pidió el «máximo respeto» para este tipo de celebraciones. También indicó que es necesario «separar las creencias personales de lo que es la sociedad civil».

Por su parte, el portavoz y concejal de IU, Aurelio Martín, defendió la elaboración del reglamento, pero orilló la posibilidad de concretar el punto de los bautizos civiles, algo que exigieron integrantes de su partido en las negociaciones con el PSOE. «No vamos a copiar el reglamento de Rivas Vaciamadrid en su literalidad -Ayuntamiento que ya permite estos bautizos-, pero servirá como referente», explicó Martín, aunque también recordó que «este no será un elemento de polémica», limando así cualquier tipo de aspereza con sus socios de gobierno. No se ha concretado al detalle el contenido de este reglamento, pero el líder de Izquierda Unida insistió en la idea de no mezclar «la vida institucional con la vida eclesial». No obstante, en las reuniones para la negociación del pacto de gobierno, IU defendió dar un paso adelante y avanzar hacia un modelo de bautismo laico, también llamado carta de ciudadanía. Esta fórmula ya la ensayan otros concejos de la región, como Avilés.

Por su parte, en el ámbito social las reacciones no se han hecho esperar. Desde la asociación Asturias Laica aplauden la posibilidad de que esta iniciativa prospere, pero consideran «desafortunado» el hecho de que a estos actos se les de el nombre de «bautismo civil». En este sentido, el presidente de la asociación, Luis Fernández, explica que «realizar una ceremonia de ingreso en la sociedad es algo muy anterior al catolicismo». El «único problema» que se ve desde Asturias Laica es que «el Ayuntamiento se cargase de trabajo», aunque «el índice de natalidad es muy bajo, nacen pocos niños».

El presidente cree que este tipo de ceremonia civil tendría «buena acogida» entre los ciudadanos. Fernández señala que «la sociedad está secularizada» y considera que «nadie se debe sentir obligado a presentar al niño en sociedad en una ceremonia de cristiandad». Como ejemplo, Fernández recuerda que hace años «los matrimonios civiles parecían algo escandaloso», pero que ahora ya son ceremonias normalizadas.

Contrarios al reglamento

Quienes se posicionan en contra del llamado 'bautizo civil' son los representantes eclesiásticos. El arcipreste en funciones de Gijón, José Aurelio Llorens, asegura que «el bautismo en la iglesia tiene una significación trascendental» y califica de «absurdo» el hecho de que el Ayuntamiento pueda «meterse en una realidad que no es propia» del consistorio. El arcipreste en funciones teme que detrás de esta normativa «haya una especie de agresividad contra lo católico».

Por su parte, Fernando Fueyo, hasta hora párroco de San Nicolás de Bari, afirma que «son ganas de rizar el rizo». El cura lamenta que «se están dando pasos para que la actividad religiosa se quede apartada en segundo plano».