Los antitaurinos claman por el fin de las «corridas y la tortura animal»

La manifestación, a su paso por la avenida de Castilla de camino a El Bibio. / ARNALDO GARCÍA
La manifestación, a su paso por la avenida de Castilla de camino a El Bibio. / ARNALDO GARCÍA

Cientos de personas se manifestaron frente a El Bibio antes del inicio del festejo. Pese a los cruces de insultos, no hubo incidentes de gravedad

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Lo que hace años comenzó como una pequeña protesta con «apenas diez personas» frente a El Bibio ahora ya se ha convertido en un altavoz de parte de la sociedad gijonesa. La manifestación antitaurina que anualmente se celebra coincidiendo con la feria de Begoña reunió ayer a casi una veintena de asociaciones y partidos políticos y a cientos de personas que, a título individual, se plantaron frente al coso gijonés para reclamar el fin de la tauromaquia en la ciudad.

Al grito de «la tortura no es cultura» o «el maltrato animal al código penal», los manifestantes recorrieron la ruta entre la Plazuela y la plaza de toros acompañados de numerosos agentes de Policía Local y Nacional. Elena García, que estuvo presente en aquella primera protesta en la que los asistentes «se podían contar con los dedos de las manos», se mostró muy contenta de la magnitud que ha alcanzado esta convocatoria anual. «Me parece una barbaridad hacer sufrir a un animal así, por diversión. A mí los arraigos salvajes no me gustan y no creo que deban considerarse cultura», opina la gijonesa.

La protesta, convocada por la Asociación Nacional Animales con Derechos y Libertad (Anadel), contó con la presencia de varias formaciones políticas de la ciudad: PSOE, Izquierda Unida, Podemos, Pacma y Equo. Sergio Fernández, coportavoz de la Red de Animales de Equo Asturias, afirmó durante la marcha que la izquierda gijonesa debe hacer «autocrítica» ya que, a pesar de su mayoría en el Pleno, aún no se han dado pasos para abolir las corridas de toros en la ciudad. «Ya sea a través de la expresión del pueblo o de los partidos políticos, las fuerzas tienen que juntarse para que el objetivo se consiga», resumió.

La plataforma ciudadana Proanimales de Oviedo fue una de las entidades que acudieron a Gijón para manifestarse. Su cofundadora, Ángeles Mata, ve necesario continuar con las protestas a lo largo de los próximos años para trasladar «el clamor popular para poner fin a la tauromaquia y a la tortura animal legalizada». «En cualquier país racional y respetuoso con el vulnerable no se puede aceptar la tortura como un hecho a celebrar», subrayó.

Medio hora antes de que comenzase la tarde de toros en El Bibio, la manifestación llegó junto a la plaza y se situó tras el vallado y un cordón policial. Allí, al igual que otros años, se vivió un ambiente caldeado durante más de media hora con numerosos reproches, insultos y gestos cruzados. Pese a ello, no hubo que lamentar incidentes de gravedad. Respecto a la asistencia, las cifras varían entre las 600 personas que apuntan los datos de la Policía y las 2.000 a las que hace referencia la organización.

Los taurinos, críticos

José Ramón Heres, aficionado al mundo del toro desde hace más de dos décadas, acudió ayer junto a su hijo a disfrutar de los rejoneadores. «Que vayan a un matadero y que exijan que haya un veterinario de guardia. Porque yo descargo hoy un ternero, rompe la pata y está toda la noche con fiebre sufriendo. ¿A que ahí no van a manifestarse? Aquí sufren media hora y allí catorce», argumentó. Marco Fernández Carballeira, otro aficionado, hizo hincapié en el «poco respeto y los insultos» que recibieron durante la tarde. «Tenemos tanto derecho a venir aquí como ellos de manifestarse», defendió.

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