«Uno no se jubila de generar esperanza en la gente»

Luis Manuel Flórez 'Floro' justo antes de la entrevista. / J. PAÑEDA
Luis Manuel Flórez 'Floro' justo antes de la entrevista. / J. PAÑEDA

Más conocido por 'Floro' ha sido nominado para recibir la medalla de plata de la Villa de Gijón por su humanismo, empatía, solidaridad y compromiso

JOSÉ LUIS RUIZ

Nacido en La Moral, parroquia de Tuilla (Langreo) en 1954, se enroló en la Compañía de Jesús para ser un jesuita obrero y estudió construcciones metálicas para trabajar en un astillero. Sin embargo, el amor le sacó de la iglesia y su vocación por ayudar a los demás le alejó de las soldaduras. Fundó Proyecto Hombre en Asturias en 1987 y desde entonces ha estado al frente de la organización hasta que este pasado diciembre anunció que se jubilaba.

-¿Cómo sienta que la ciudad le otorge la Medalla de Plata?

-Es un honor que la ciudad en la que vives te haga este reconocimiento. Me ha impresionado mucho lo que he leído estos días sobre mí. Decían que soy una persona que había generado esperanza en mucha gente. Realmente, yo solo pretendía ayudar a los drogodependientes y a sus familias. Me siento muy bien y sobre todo muy querido.

-¿Qué va a cambiar con la jubilación?

-Nada en absoluto. Yo voy a seguir colaborando con Proyecto Hombre, en realidad no me jubilo, solo 'me pensiono'. Lo de la jubilación es una formalidad para poder pasar a una segunda línea y que se visualice que al frente ahora estará Julio Jonte, que es una persona con muchísima experiencia y que lo va a hacer muy bien. Por mi parte, puede que algún día que salga bueno pueda ir al monte, que me gusta mucho. Pero si es cierto lo que dicen, uno no se jubila de generar esperanza en la gente, eso es mucho más grande que cualquier otra cosa. Proyecto Hombre es parte de mi familia, al fin y al cabo le he dedicado 33 años de los 65 que tengo.

-¿Por qué se embarcó en la aventura de Proyecto Hombre?

-Yo venía de una experiencia muy dura en la parroquia de San Blas, en Madrid. Eran gente obrera, inmigrantes de todas partes de España, que habían conseguido un pisito y una vida humilde allí. Y de repente se encontraron con que sus hijos se habían metido en la heroína y no sabían qué hacer. Entonces acudían a la parroquia en la que yo colaboraba. Esta experiencia me cambió por completo y fue cuando decidí que iba a dedicar mi vida a ayudar a esta gente. Lo principal era que se rehabilitaran, pero no sabíamos cómo. Hasta que en el año 1985 empieza el Plan Nacional Sobre Drogas, lo único que había era la Iglesia Evangelista, con Reto y Remar. Y una organización francesa que se llamaba El Patriarca, donde les llevábamos. Pero no era muy eficaz. Cuando se habla de la 'movida madrileña' había que hablar también de esta otra 'movida', que era otra bien distinta. En el 84 conocí Progetto Uomo, eran italianos, y salí convencido de que eso era lo que yo quería para la gente de mi barrio. Se lo planteo a los jesuitas y lo acogen bien. Durante ese tiempo ya me había instalado en Gijón y estuve buscando aquí el apoyo necesario para crear una fundación que diera cobertura jurídica al proyecto. Y lo encontré en varios particulares. La Compañía de Jesús, Cáritas Diocesanas y Hombres de Acción Católica. Gracias a todos ellos pude poner en marcha Proyecto Hombre en septiembre de 1988 en los bajos de La Algodonera, en La Calzada, y en un local del antiguo matadero, en El Natahoyo. Y recibí una importante lección: para ayudar a los demás primero tienes que aprender a dejar ayudarte a ti mismo, debes ser consciente de que no eres un salvador. Solo una persona más, como ellos. Al empezar tuvimos mucha gente que colaboraba. Recuerdo con especial cariño a los vecinos de Miranda en Avilés, y de Aramil en Siero, donde teníamos comunidades terapéuticas y nos ayudaban mucho.

3.000 altas terapéuticas

-¿Cuánta gente ha pasado por el proyecto en estos 33 años?

-Creo que serán alrededor de 11.000 personas y hemos tenido más de 3.000 altas terapéuticas, gente que ha finalizado satisfactoriamente.

-¿Cuáles son los retos para los próximos años?

-Dar respuesta a los menores, jóvenes y familias. Proyecto Hombre se debe refundar. Ahora estamos buscando nuevos edificios para dar soporte al programa 'Reciella', que es muy importante. El programa se centra en chavales que no son adictos, solo tienen conductas rebeldes, a veces maltratan a sus padres o tontean con alguna sustancia, pero no están enganchados a ninguna droga. Ya tenemos locales en Oviedo y en Mieres. Estamos buscando uno en Gijón y después iremos a Pola de Siero y a Avilés.